Lo que el fundamentalismo religioso en Cuba quiere negar

Por Susana Hernández Martín (El  Toque)

Raquel Suárez, pastora de la Iglesia Bautista Ebenezer, de Marianao, bendice a una pareja del mismo género, durante las Bendiciones del Amor en Pinar del Río, celebradas como parte de la Jornada contra la Homofobia en 2018. Foto: tomada de la página de Facebook del Cenecex

HAVANA TIMES – En un video publicado hace algunas semanas por la agencia de noticias Reuters, uno de los predicadores de la Iglesia Metodista de La Habana aseguraba que todos los cristianos se oponen al Artículo 68 del proyecto de la nueva Constitución (que reconoce el matrimonio como unión legal entre dos personas sin mencionar género), por la sencilla razón de que la Biblia lo condena.

Los pronunciamientos realizados en nombre de sus comunidades por más de 20 líderes de denominaciones protestantes y de la Iglesia Católica respaldan esa posición, sugiriendo que en el país quienes comparten el cristianismo como religión, además, componen un frente unitario en contra de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo género.

Sin embargo, la realidad va más allá de los frenéticos sermones que llenan los púlpitos de varios templos desde hace meses, las declaraciones de feligreses que repiten las ideas de sus líderes o las imágenes de cientos de personas expresando la opinión de “la mayoría”, como parte de denominaciones que reúnen a otras miles de personas en toda la Isla.

Existen muchas personas cristianas pertenecientes a los colectivos LGBTIQ+, cuya voz es invisibilizada por el estigma que rodea a sus identidades sexuales en los contextos religiosos y las propias prácticas discriminatorias de las comunidades a las que pertenecen.

Para la pastora Raquel Suárez, de la Iglesia Bautista Ebenezer, de Marianao, “quienes afirman que los cristianos tienen la misma posición frente al tema de la diversidad sexual y el matrimonio igualitario, niegan la presencia de personas homosexuales dentro de las iglesias, a pesar de que somos una realidad que nadie puede esconder”.

Según esta lideresa, decir que todas las personas cristianas se oponen al Artículo 68 del proyecto de Constitución, como han hecho algunos pastores y pastoras de distintas denominaciones, equivale a homogeneizar al pueblo de Dios y resta autenticidad a la fe de los cristianos que apoyan las transformaciones a favor de la población LGBTIQ+, solo porque no comparten la misma postura de las iglesias fundamentalistas.

Líderes religiosos como Elaine Saralegui — pastora de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM)— y la pastora Raquel Suárez de la Iglesia Bautista Ebenezer, de Marianao, junto a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenecex), durante las Bendiciones del Amor a parejas del mismo género en mayo de 2018. Foto: tomada de la página de Facebook del Cenecex.

Incluso dentro del propio frente conservador, existen algunas posiciones que pudieran considerarse menos radicales, como la del arzobispo de Camagüey, Wilfredo Pino Estévez, quien expresó en una declaración que el Estado debe garantizar y hacer respetar los derechos de todos sus ciudadanos.

Afirmó que “deben tener los mismos derechos blancos y negros, mujeres y hombres, sanos y enfermos, de una religión o de otra, recién nacidos y ancianos, de una provincia o de otra, cultos e incultos, heterosexuales y homosexuales”.

Esta disidencia religiosa le costó el repudio de sus colegas de fe, quienes en otro comunicado lo acusaron de consumar una traición contra Cristo y rogaron para que pudiera salir cuanto antes de “los tortuosos y oscuros caminos en los que anda perdido”.

Según Elaine Saralegui, pastora de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), en la actualidad hay comunidades que tienen una posición ambigua sobre el tema y otras en las que existe una ligera apertura hacia las personas gays y lesbianas, en donde no son reprimidas ni expulsadas por sus identidades sexuales e, incluso, pueden acceder al ministerio ordenado, mientras mantengan su vida privada separada de su accionar público.

A diferencia de estas posturas moderadas, la ICM es una denominación radicalmente inclusiva de las personas con identidades sexuales diversas, que a través del activismo social y religioso constituye un ejemplo de que la fe cristiana y la búsqueda constante de la emancipación del ser humano, no son conceptos excluyentes.

Momentos del Taller “Fundamentalismos religiosos, reforma constitucional y activismo LGBTIQ”, en El Mejunje de Santa Clara. Foto: tomada de la página de Facebook del Proyecto Abriendo Brechas de Colores – LGTBI.

Para Elaine las iglesias que hoy difunden un mensaje fundamentalista en Cuba, responden a la misma lógica patriarcal, heterosexista y colonial que ha caracterizado al cristianismo históricamente, aun cuando la misión que dejó Cristo fue luchar por la justicia y el amor.

La campaña del Diseño Original contra los derechos de las personas LGBTIQ+ y el énfasis en presentar a la comunidad cristiana como un frente unido, es solo una parte de la agenda que impulsan, entre otras figuras, Ricardo Pereira, el obispo de la Iglesia Metodista en Cuba, un señor que hace pocos días compartió en su muro de Facebook una publicación en la que se reconoce con orgullo a Bolsonaro como el primer presidente de Brasil que agradece públicamente a Dios por su éxito electoral.

Lo más importante en este momento, asegura la pastora de la ICM, es que quienes tienen dentro de sí el convencimiento de que la diversidad sexual no es un pecado se pronuncien, que las personas cristianas LGBTIQ+ se visibilicen con orgullo dentro de sus comunidades y que busquen alianzas en esos espacios para impulsar estos temas.

 

One thought on “Lo que el fundamentalismo religioso en Cuba quiere negar

  • Llamar “fundamentalistas” a cristianos que no aceptan el matrimonio gay es de ateos ignorantes (El ateo que se ha tomado la molestia de informarse sobre las religiones, incluso para criticarlas, no habla así). el cistianismo jamás- y lo recalco- jamás ha aceptado el matrimonio gay, es más, ni siquiera acepta las relaciones homosexuales, las considera un grave ‘pecado. Eso ha sido siempre. Y reducir el problema del matrimonio gay a una cuestión religiosa solamente es una simplificación burda: incluso hay gays que se oponen, ahí está el caso famoso de Dolce & Gabbana desfilando juntos en una manifestación a favor de la familia. Dudo muchísimo que la mayoría de los cubanos, religiosos o no, esté a favor del matrimonio gay. Y eso es muy difícil de ocultar.

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