Las leyes fantasmas en Cuba

Yusimi Rodriguez

Lo peor es estar sometido a leyes inexistentes. Photo: Caridad

HAVANA TIMES, 8 marzo — Lo peor que puede ocurrirle a alguien en su propio país no es estar sometido a leyes injustas, sino estar sometido a leyes inexistentes.

Después de leer el currículum de Z, el compañero M decidió que estaba perfectamente calificada para el puesto de trabajo en la radio. Solo era necesario ir al Departamento de Recursos Humanos para resolver el papeleo del contrato. “Posiblemente pueda usted empezar dentro de un mes.”

El compañero X, jefe del Departamento de Recursos Humanos, procedió a analizar el currículum y los títulos de la joven. Había trabajado en dos publicaciones de prensa escrita, estaba graduada de un Diplomado de Periodismo y… era Licenciada en Educación.

“Pero usted es profesora,” dijo el compañero X. “No exactamente,” respondió ella, porque nunca había ejercido como profesora. “De todas formas usted es graduada de Educación y no la puedo contratar, porque estaría violando una ley,” dijo él. Ella debía traerle una carta afirmando que era baja del Sector de Educación.

Z se dirigió al Ministerio de Educación y allí se entrevistó con un funcionario al que explicó su problema. El funcionario le dijo que no podía darle baja del sector porque ella nunca había trabajado en él, y por tanto podía ser contratada en cualquier otro empleo. Ella insistió en que necesitaba la carta, pero él argumentó que no podía dársela porque no era necesaria. “Además, imagínese si vamos a teclear e imprimir una carta por cada persona que venga con un problema similar.”

Z repitió en la emisora su conversación con el funcionario. Pero el compañero X dijo que no podía contratarla sin la carta.

Entonces Z fue al Ministerio del Trabajo. Allí la atendió una recepcionista solícita y sonriente. Como no sabía exactamente a qué departamento dirigirse, Z le explicó su problema. “Ah, eso es con el Departamento….”  Pero no la hizo pasar a dicha oficina, sino que la comunicó por teléfono.

Del otro lado de la línea la persona escuchó el problema y le dijo que eso tenía que ver con otro departamento. Y también la comunicó por teléfono. Cuando iba por la quinta voz sin rostro, Z estaba segura de hallarse en lugar lleno oficinas que estaban ocupadas por contestadoras automáticas.

La única persona real allí debía ser la recepcionista. El personal que veía entrar o salir con papeles, de alguna oficina, debía ser gente contratada para dar la impresión de que el Ministerio funcionaba. Devolvió el teléfono a la recepcionista decidida a hacer una denuncia, aunque no sabía dónde. Fue entonces que a la mujer se le ocurrió que había un departamento que podía aclarar la duda de Z. Y le señaló una puerta.

Creyendo que era otro ardid, Z tocó la puerta y casi saltó del susto cuando escuchó: “Adelante.”  Eran dos abogados y las primeras personas reales a las que explicaba su problema.

“Esa ley no existe,” le aseguraron después de escucharla. “Es cierto que en algún momento se sugirió que no sería del todo conveniente que a las profesoras y profesores se les contratara en puestos inferiores a su estatus, pero nunca ha existido una ley.

De la exhibicion "Colon no existe," en el Bienal de La Habana 2009

Ella concluyó que el compañero X estaba cometiendo una violación, pero los abogados le dijeron que cada centro de trabajo se reserva el derecho de contratación, y que ellos no podían intervenir en eso.

“Pero este es un país socialista y yo necesito trabajar.  Necesito el dinero y sentirme socialmente útil,” dijo ella. Los abogados repitieron que no podían hacer nada; ella podía usar el argumento de que no existía ninguna ley, pero debía conformarse si en la radio no querían contratarla.

Z terminó dándose por vencida y buscando otro empleo. Como profesora.

Lo anterior no es un cuento de Kafka. Tampoco es un intento mío de imitar a Kafka. Ojalá lo fuera.

Primero, porque quisiera que esta historia se me hubiese ocurrido a mí. Segundo, porque podría decir que en mi país no ocurren cosas tan absurdas. Pero lo cierto es que esto le sucedió a una conocida, que por supuesto no se llama Z, y a su amiga, a quién llamaré B.

Esta sí había trabajado en el Sector de Educación y tenía su baja. El compañero X  le dijo que no era suficiente. Debía presentar otra carta afirmando que era baja del Sector Educacional.

Lo más frustrante no es estar sometido a una ley que se desconoce, sino estar sometido a ella aún después de saber que no existe. Pero la inmensa mayoría de las personas en nuestro país no pregunta dónde figuran las leyes. Basta con que les digan: “Esto no se puede hacer,” “Aquí no se puede entrar.”

Nuestra lista de leyes fantasmas incluyó en algún momento las prohibiciones de hospedarse en hoteles destinados al turismo extranjero y de comprar autos.

Debe haber muchos compañeros X por ahí haciendo cumplir leyes creadas por ellos mismos.

Generalmente estos compañeros meten la pata en algún momento y pierden la posibilidad de hablar en nombre de leyes que no existen.

Pero me pregunto si se ponen de acuerdo, porque esta no es la primera vez que escucho el argumento de que los profesores no pueden ser contratados fuera del sector. De hecho no era algo desconocido para el funcionario del Ministerio de Educación, ni para los abogados del Ministerio del Trabajo. ¿De quién habrá sido la idea original?  ¿Cómo se habrá propagado ese rumor?



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Estación Jordan, Ontario, Canadá. Por Joe Edwards (Canada). Camerá: teléfono móvil

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