Las horas terribles para Cuba por el paso del huracán Ian

Crónicas del martes 27 de septiembre en Pinar del Río y la Isla de la Juventud

Por Yerys M. García y Glenda Boza Ibarra (El Toque)

HAVANA TIMES – El ojo del huracán entró en la ciudad de Pinar del Río cerca de las 6:30 a. m. del 27 de septiembre de 2022. Esta vez es Ian, pero los pinareños saben ―y recuerdan― a Gustav, Ike, Isidore, Lily, entre otros.

En las redes algunos describen una aparente calma. La que en estos casos llega antes y después de la tormenta.

“Afuera ruge el viento, se siente volar cosas. No sabemos qué veremos cuando salgamos a la calle mañana”, cuenta un periodista de la radio provincial.

Nelson Simón, conocido escritor pinareño, también describe la incertidumbre del momento: “Estamos a oscuras. El ruido y las sacudidas de viento son infernales. Desde hace un rato ha dejado de llover. El viento es sostenido y de vez en cuando aumenta su intensidad. Es como si todo se zarandeara… Cuando el viento arrecia, una cierra los ojos y aprieta los párpados como queriendo sujetar lo que nos rodea”.

El más reciente aviso de ciclón tropical del Instituto de Meteorología informa que “el centro del huracán Ian tocó tierra cerca de las 4:30 am, por la Coloma en el sur de Pinar del Río, con vientos máximos sostenidos de 205 kilómetros por hora. No obstante, asociado al tránsito del ojo sobre la provincia, se registró una calma que duró 48 minutos. Su presión mínima central ha descendido a 952 hPa y se mueve rumbo al norte a 19 kilómetros por hora”.

En San Juan y Martínez confirman el fallecimiento de una persona. “Una línea energizada se incendió y el hombre intentó apagarla”, explica el periodista Yusley Izquierdo. En menos de 24 horas han caído unos 202 milímetros de lluvia. Allí, según la información del Centro Meteorológico Municipal, el fenómeno ha sido el de mayor impacto sobre el territorio, con un récord de 982.9 hpa.

También se espera un impacto importante en cubiertas ligeras: “Aquí no quedaron techos”, cuenta a través de un audio de WhatsApp una residente. Las casas de mampostería retumbaban con el viento. Las puertas y ventanas parecían no resistir. Algunas cedieron con el aire.

El llamado desesperado de Gladis Melisa Martínez, confirma la tristeza de lo que sucede: “Por favor, necesito ayuda. Alguien que llame a los bomberos o a la policía, no logramos contactar con ellos. Mi casa es frente al policlínico, al lado del Materno. La casa de arriba. Largó todo el techo, estamos con mi niña metidos en el closet. No podemos salir por las matas”. Al amanecer de este martes se supo que la familia había podido resguardarse en la casa de unos vecinos.

“En San Luis ha acabado con lo poquito que había”, se atreve a afirmar Olga Lidia Torres, sobre lo que ha escuchado y vivido durante la madrugada. 

En Pinar del Río nadie duerme. ¿Quién a estas horas puede dormir? Tampoco se atreven a salir. Ahora esperan, a oscuras, a que todo pase. Ventanas con tablas atravesadas para que el viento no las abra, sacos de arena y tierra en los techos para evitar que una ráfaga de vientos los levante, equipos electrodomésticos en alto para que no los dañen las inundaciones.

El equipo de elTOQUE confirmó que varias zonas de Pinar del Río no tienen Internet ni acceso a telefonía móvil. “Aquí han caído hasta los muros”, comenta un entrevistado. Los tanques elevados también han sido de las estructuras más afectadas.

Ahora no llueve, pero el viento, fuertísimo, continúa. El cielo del amanecer será blanco, como son los amaneceres después de un huracán. No habrá árboles ni plantas en pie. Las calles estarán negras de escombros.

Los pinareños conocen a la perfección cuáles son las medidas que deben tomar ante el aviso de un ciclón, pero no por vividas y repetidas mil veces, eso hace que disminuyan los daños que pesan más en un pueblo cansado. Aún existen personas damnificadas de ciclones anteriores, que perdieron sus casas y pertenencias, hasta hoy, irrecuperables.

Ian va lento cuando amanece en el occidente de la isla. Se ensañó con la Coloma, y ahí permaneció con sus 19 km/h de traslación. Todavía le resta recorrido hasta que se aleje de la costa norte y algunos se preguntan “por qué este castigo de la naturaleza. Acaso todo lo que sufre Cuba no ha sido suficiente”.

Oraciones, rezos, pedidos de misericordia, promesas… los pinareños no saben a quién encomendarse. Piden que no haya pérdidas de vidas humanas, pero saben que también las pérdidas materiales, en tensos momentos de escasez, serán significativas. El futuro será ―más― duro.

La Isla de la Juventud

Más al sur, en la Isla de la Juventud, también las personas sufrieron vientos de más de 110 km/h. Los daños aún no son cuantificables, pero las imágenes compartidas en redes muestran un panorama desolador: árboles caídos, cubiertas levantadas, estructuras colapsadas, inundaciones.

Allí, desde las primeras horas de la tarde del lunes comenzaron a deteriorarse las condiciones climáticas y varios lugares quedaron sin electricidad.

En el Consejo Popular 26 de julio y Cocodrilo, varias personas con viviendas vulnerables ―hechas de madera y guano― fueron evacuadas y acogidas en casas de familiares.

La emisora provincial Radio Caribe sufrió daños en la cubierta del lobby, según informaron sus trabajadores. En el video compartido es posible apreciar los fuertes vientos.

Se pueden ver fotos de árboles y ramas caídas (pero no muchos más daños) en las zonas cercanas al Hospital Héroes del Baire, ubicado en Nueva Gerona.

Árbol caído huracán Foto: Tomada del perfil de Facebook de Gerardo Mayet Cruz.

Según el aviso del Insmet de las 9:00 a. m, algunos de los acumulados más significativos reportados fueron en las estaciones meteorológicas de “Amistad Cuba-Francia con 148.7 milímetros, 134.4 milímetros en La Fe y 121.0 milímetros en Punta del Este, todos en el municipio especial Isla de la Juventud”.  

Al amanecer en la Isla había dejado de llover y las rachas de viento no se sentían, pero las noticias aún son pocas. El periodista Gerardo Mayet reportó en sus redes: “no hay fluido eléctrico [desde el lunes] y muchos no tienen carga en los móviles. Se espera mejoría para realizar el Consejo de Defensa Municipal y recorrer esas zonas lejanas. Aquí en mi radio de acción (Nueva Gerona) no veo muchos daños. Supongo que para el sur y la Fe, sí”.

Las redes sociales y perfiles de comunicadores y medios de prensa locales permanecen, en su mayoría, sin actualización. Las últimas publicaciones datan de 13 horas atrás. El último mensaje de la conocida periodista Yuliet Pérez Calaña (La Yuli de Cuba), residente en el Consejo Popular La Fe, fue en la madrugada: “Qué miedo… afuera todo ruge y traquea”. 

Cuando no haya peligro, los pobladores de Pinar del Río, la Isla de la Juventud, y el resto del occidente de Cuba azotado por la ―otra― tragedia, saldrán a la calle. Con seguridad veremos llegar hasta allí la ayuda disponible, la fuerza que le han enviado de manera simbólica los cubanos que sí pudieron dormir.

Mientras, algunos continuarán preguntándose ¿qué hemos hecho para merecer esto? Otros, más positivos, interrogarán: ¿ahora qué hacemos?

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