La voz de Luis Manuel Otero Alcántara rompe el silencio

El artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara y la bandera cubana. Foto de archivo

Soy un tipo vulnerable, pero, sobre todo, soy un artista soñador de patria y vida que está super conectado”.  No me dejen solo!

Por Havana Times

HAVANA TIMES – Tras diez meses de reclusión, el artista Luis Manuel Otero Alcántara ha enviado un mensaje de audio desde la cárcel de máxima seguridad en Guanajay, provincia Artemisa. Una alocución donde sintetiza en pocas palabras la represión que ha sufrido él, su familia y amigos, por parte del gobierno que no permite voces diferentes al discurso oficial.

Previo a celebrarse su juicio, fijado para el 30 de mayo, Luis Manuel saca a relucir su lado más humano, se muestra como un ser que sufre, “un artista y un ser humano luchando por salir de esta prisión injusta, pero cada día más firme en mi amor por el arte libre y honesto, cada día más firme en mi amor por lo humano y por Cuba”.

Repite que la cárcel es un lugar desagradable y se conduele por las víctimas del terrible accidente reciente del hotel Saratoga.

Luis Manuel pide perdón a quiénes se han preocupado por sus huelgas de hambre, explica que “nacen de estados de ánimo ante la aberración de la dictadura. Pero por suerte, hasta hoy, he encontrado respuestas espirituales que me hacen renacer”.    

Otero pone un particular énfasis sobre su hijo, con quien no puede celebrar su cumpleaños porque el niño nació un 10 de diciembre, día Internacional de los Derechos Humanos, algo que el régimen de Cuba trata como una ofensa y despliega fuerzas policiales para impedir que los activistas salgan a la calle ese día.

Nos cuenta, además, que quiere enseñarlo a “luchar por sus ideas, por amor y por un sueño; y por sus sueños, pese a todo”, en una clara alusión al porqué de su resistencia, a no hacerle el juego al gobierno. También nos habla de sus propios sueños: la unión de todos los cubanos del mundo, sin importar el color político, reunidos para pensar una Cuba mejor.

En todo este tiempo, el gobierno le ha ofrecido como única salida de prisión el exilio, de no aceptarlo, deberá cumplir siete años de cárcel. Contra Luis Manuel fabricaron las acusaciones de desacato agravado, desorden público e instigación a delinquir. Y tiene un proceso pendiente por ultraje a los símbolos patrios, por su obra performática Drapeau, donde el tema era: la bandera como su segunda piel.

A pesar de que muchos amigos creen que debería seguir los pasos de tantos otros que han sido coaccionados y obligados a abandonar el país; a pesar de que ya no tiene tanta visibilidad como hace meses, de que la cárcel y las huelgas de hambre podrían estar dañando su salud; Alcántara no quiere renunciar a sus sueños, a su fe.

Sobre su declaración aclara que “no son las palabras de un macho aferrado que se quiere hacer el duro, el cabrón ni el que todo lo puede. Al contrario, soy un tipo vulnerable, pero, sobre todo, soy un artista soñador de patria y vida que está super conectado”.  

Y al final conmueve con un reclamo humano: No me dejen solo!

Pide que “no pierdan la fe en el triunfo del bien, la verdad y la libertad. Quiero pedirles que apoyen el arte libre, mi arte, esté donde esté. No me dejen solo. El rumbo de Cuba no lo dejemos en manos de un dictador o en el rumbo del destino. Apoyemos al Movimiento San Isidro y su filosofía que ni mucho menos está muerto. Dónde sea que esté cada uno de los miembros, cada uno de los personajes que se sientan identificados con San Isidro, con el Movimiento San Isidro, va a estar viva esa filosofía de arte y de libertad y de prosperidad”.

Luisma agradece, da esperanzas, habla de sueños, de unión, nos muestra su sufrimiento y sus convicciones, da coraje escucharlo: “Por mi parte mientras la música fuerza me dé, aunque me metan en el calabozo más escondido de Guantánamo o debajo de una piedra, buscaré la manera de que mi arte les llegue y seguir apostando a la libertad toda”.

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