La violencia en Internet alcanza ya a las mujeres cubanas

Por Ivet González

Activistas de la campaña #Evoluciona abordan diferentes manifestaciones de violencia de género, en especial el acoso, tanto en las redes sociales como en los espacios públicos. En la imagen, una actividad en la peña Tres Trazas, que realizaron en julio y agosto en el Pabellón Cuba, en La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

HAVANA TIMES – “Por problemas de seguridad, ya que he sido agredida en las redes sociales, no atenderé más Facebook”, escribió la emprendedora Kira Romero, luego de hacer público su proyecto Firdaus, que será el primer bazar para musulmanas en Cuba.

La historia de Romero, quien forma parte de una comunidad musulmana con 6.780 fieles en el país, muestra cómo las cubanas comienzan a vivir un problema mundial desde que la población de 11,2 millones de habitantes accede más a las redes sociales, a pesar de los altos precios, limitaciones en el alcance de la conectividad e inestabilidad del servicio.

Discriminación, ciberacoso y pornovenganza, consistente este último en difundir fotos y videos íntimos en represalia, entre otros problemas, son enfrentados por las mujeres cubanas en línea, por lo que activistas resaltan la urgencia de estudiar y empoderar contra esas formas de violencia machista.

Desde su decisión de abandonar las redes, el 25 de agosto, Romero sigue evitándolas y tampoco concede entrevistas sobre su nuevo negocio, que solo venderá hiyabs, el velo que cubre solo la cabeza y los hombros, pues considera los otros tipos de velos como discriminatorios.

Los ataques contra ella comenzaron justamente por el proyecto de la tienda e incluyeron insultos y críticas como mujer musulmana, que se extendieron a su esposo. Ella aspira a que Firdaus sea también una fuente de empleo para las musulmanas cubanas, estimadas en 1.200, como la joven Lisandra Domínguez.

“La mujer musulmana es discriminada nada más por el hecho de ser mujer. Ven un hombre musulmán y solo dicen: ‘Ah, mira, ahí va un musulmán’. Y en las redes sociales es más fuerte”, dijo Domínguez a IPS en la mezquita Addallah, en un barrio de la emblemática Habana Vieja.

Llamada Imán en su comunidad de fe, la joven asegura ser víctima de ciberacoso desde hace nueve meses. “Yo era administradora de un grupo en Facebook, en el que hablábamos sobre el islam. Entonces un hombre, que no vive en Cuba, se hizo pasar por musulmán y me pidió un consejo por el chat privado… y yo le respondí”, relató.

“Se obsesionó conmigo… Cuando lo bloqueé, ‘hackeó’ mi perfil personal y una página que tenía llamada Historias de la Vida, en la cual compartía historias reales, solo cambiando los nombres”, continuó. “Lo denuncié, me hice cuentas nuevas y las restringí… pero tiene muchos perfiles y aún intenta comunicarse conmigo”, enumeró.

A pesar de las limitaciones, la apertura en diciembre de 2018 de la conexión por datos en teléfonos móviles permitió un mayor acceso de la población a Internet.

El Informe Digital 2019, publicado en enero y elaborado por la agencia creativa internacional We Are Social y la también internacional plataforma de gestión de redes sociales Hootsuite, indicó que al cierre de 2018 se registraban 6,47 millones de usuarios cubanos activos en las redes sociales, un salto enorme frente a una presencia casi nula en 2014.

“El acceso hoy a las redes sociales en la Isla está siendo ingenuo y poco supervisado por las familias, que en muchos casos no conocen qué es el ‘sexting (intercambio de mensajes y contenidos sexuales y pornográficos)’, ciberacoso o pornovenganza, entre otras formas más actualizadas”, dijo a IPS la periodista y gestora de comunidades sociales Mayra García.

García es parte del equipo de la Campaña Nacional por la No Violencia contra las Mujeres #Evoluciona, emprendida desde noviembre de 2018 por entidades cubanas como la ONG Centro Oscar Arnulfo Romero y con apoyo de la cooperación internacional, que se distingue por su gran despliegue en redes sociales.

“Tampoco existe un marco legal contextualizado por el cual castigar estos delitos”, indicó la especialista, sobre un problema alertado por juristas. “Sin descontar la poca preparación de los recursos humanos en ese sentido, no solo de abogacía y fiscalía, sino en los diferentes niveles de educación, entre otros”, abundó.

Organismos internacionales por una Internet segura destacan la vulnerabilidad femenina, en especial de activistas y periodistas que luchan por la igualdad de género.

Lisandra Domínguez, integrante de la comunidad musulmana en Cuba, en la mezquita Addallah, en La Habana. Imán, como se la llama en su comunidad de fe, considera que la violencia de género en las redes sociales alcanza en el país un tono más agresivo que en las interacciones reales. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“Desde la campaña #Evoluciona vivimos diariamente la violencia machista, ya sea en comentarios, polémicas o mensajes internos”, compartió García, sobre un equipo conformado mayoritariamente por jóvenes. “Nuestra proyección siempre ha sido la de debatir desde el respeto. No siempre se logra, pero hemos avanzado en ese sentido”, evaluó.

A menos de un mes del lanzamiento de esta campaña llegó la conexión por datos móviles.

“Para la campaña ha sido muy provechoso, en tanto espacio de interacción, debate y convocatoria”, continuó García. “Es más fácil llegar a nuestra audiencia mediante estos escenarios que desde otros más tradicionales, aunque no renunciemos a estos últimos”, indicó sobre la iniciativa que se enfoca sobre el acoso, con énfasis en el callejero.

Con una fuerte visibilidad en Facebook y fortaleciendo su perfil de Instagram, la artista del tatuaje, Amanda Santana, comparte con orgullo fotos de las numerosas obras realizadas en su piel por 30 tatuadores, incluida ella misma.

Dayamis Tamayo, durante una actividad de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba, en su sede en La Habana, de confesión protestante y cuya pastora, Elaine Saralegui, es abiertamente lesbiana y denuncia los ataques misóginos y homofóbicos sufridos por esta iglesia inclusiva en Internet. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“Un hombre, que vive en Cuba pero que no era mi amigo en Facebook, me escribió por privado y cuando leo el mensaje me estaba atacando por mis tatuajes… me dijo horrores”, contó Santana a IPS sobre una de sus malas experiencias, en la sede del estudio colectivo que opera junto a otras tres jóvenes artistas.

“Hice una captura de pantalla de la conversación y lo expuse… fue tanto el debate que se tuvo que retirar”, contó Santana, quien a pesar de todo observa más cosas positivas que negativas en las redes sociales, como promocionar su trabajo y el empoderamiento femenino en el mundo del arte corporal.

La tatuadora remarcó la importancia de bloquear y exponer a hombres con comportamientos violentos en las redes. “El acoso en Internet es a nivel global, no pasa a todas… pero cuando lo he vivido no me siento tan violada como cuando voy por la calle y un hombre empieza a meterse contigo”, comparó con el acoso callejero.

Por su parte, la profesora Dayamis Tamayo acepta solo amigos reales en su cuenta de Facebook. “En las redes nunca he sufrido violencia de género, pero sé de mucha gente que sí… mujeres lesbianas como yo que han recibido ataques”, compartió, luego de un culto de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, en su sede en La Habana.

“Las mujeres empoderadas en cuanto a los derechos, salud sexual y reproductiva tienen una base para enfrentarse a las redes, aunque falta la capacitación específica del manejo seguro”, valoró la profesional, que asiste a esta congregación protestante inclusiva de las personas lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI).

Con deudas en la respuesta a la violencia de género, como leyes específicas y un sistema integral de atención a las víctimas, el problema cobra en 2019 una relevancia sin precedentes en Cuba.

Ello porque en febrero se publicaron los resultados de la Encuesta Nacional de Igualdad de Género y en abril salieron a luz las primeras cifras oficiales de los feminicidios en el país.

La mayor conectividad a Internet amplifica un problema todavía poco abordado en los medios de comunicación cubanos, casi todos en manos del Estado, y la diversidad de mujeres como las activistas políticas que se oponen al gobierno socialista y llevan desde septiembre la campaña en redes #UnidasPorNuestrosDerechos.

La iniciativa la impulsan la Alianza Cubana por la Inclusión y la Red Femenina de Cuba para focalizar la violencia ejercida contra las mujeres que quieren participar en la política en una nación con un sistema de partido único, dentro del flagelo general de la violencia de género.



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