La utopía del jazz en Santiago de Cuba

Foto: Guillermo Salas
Foto: Guillermo Salas

 

Carlos Melián Moreno  (Progreso Semanal)

HAVANA TIMES — Hay una partecita del corazón así que se pone triste si no la vistes, si no la pones bonita, dice Orlando Fuentes, baterista, director de Influencia, el grupo de jazz más exitoso de Santiago de Cuba.

Tiene 22, respiración corta y vaho de nicotina. Vive en una estrecha casa de fumadores y ceniceros, con su madre, su padre –ambos músicos profesionales- y su hermano estudiante de guitarra. Con el índice y el pulgar de la mano con que fuma muestra de qué tamaño es esa partecita de corazón que se deprime. Casi 2 centímetros.

Fundó su grupo Influencia hace 5 años para concursar en el Jojazz, el máximo certamen cubano para jóvenes instrumentistas y compositores. En 2011 ganaron un segundo premio, en 2012 regresaron a casa con el trofeo máximo en la categoría de Interpretación.

Con ese historial se volvieron referentes en una ciudad de provincias, y más temprano que tarde, siendo aún estudiantes del Conservatorio Esteban Salas obtuvieron sin audición el certificado de profesionales.

Al preguntarle a Orlando si el jazz está en un buen momento en la ciudad dice que no, que el jazz no está ni ha estado de moda en Santiago.

ORLANDO FUENTES. Foto: Guillermo Salas
ORLANDO FUENTES. Foto: Guillermo Salas

Camilo Bess, 27 años, pianista, free jazz, migró de la música tradicional luego de acompañar en 2008 a una jazzista gala que dio un concierto en la Alianza Francesa: “ahí comencé a pensar que la música no solo se hace en función de que un público la baile y la goce, sino para que el músico encuentre un momento de éxtasis”.

Le digo que hay quien dice que está loco, responde impasible: “hay gente que no comprende lo que yo hago”. Armó su proyecto y dos años después, en 2010 y 2011, se presentó en el Jojazz. Consiguió terceros premios en ambas ocasiones. Un año después abrió el Iris Jazz Club.

La utopía

La inauguración en 2012 del Iris Jazz Club sacó a Orlando Fuentes y a Camilo Bess de tocar en peñas culturales sin remuneración. El local se abrió hace tres años frente a la transitada Plaza de Marte en lo que fue durante décadas una inestable cafetería-restaurant de administración estatal, paredes de cristal, mosca, inercia.

Actualmente es la instalación más elegante y menos visitada de la ciudad. Bobby Carcasses, Interactivo, Zule Guerra, Yasek Manzano, Carlos Miyares, y más recientemente Arturo O´Farril, entre otros, han tocado en la nueva sede.

“Que para mí es y será una utopía”, dice Frank, un joven que deambula día y noche por la Plaza de Marte murmurando proyectos que no se concretan: “creo que la idea fue de Alberto Lescay, el escultor, que es fan al jazz; un intento bonito de darle cultura a una ciudad sin instrucción, pero que no da la cuenta”.

“Fue un local que financió el Gobierno”, explica Dailín Carrillo, técnico B de producción del Iris: “la decoración, los diseños, -se refiere a la pared de ladrillos, la colección de fotos, la media luz, los apartados en forma de medialuna- que imitan motivos de otros clubes de jazz los asumió la Fundación Caguayo, -que preside Alberto Lescay- más algunas donaciones de piezas de Carlos René Aguilera y del propio Lescay”.

Vista interior del Jazz Club.
Vista interior del Jazz Club.

Gestión estatal, gestión privada

Adriana Aseff, bar climatizado del Iris: “Al principio venía gente, pero el jazz no les llamaba mucho la atención”. Sobre nosotros, en el cielo raso, cuelga un cable retorcido, es la única mesita sin lámpara. Las otras -de cerámica- están sin bombillos.

Adriana, +40, es enérgica, juvenil, masculina, su voz -la que canta y la que habla- se parece a ella. Tocó durante un tiempo en el Iris Jazz, pero al írsele un par de músicos tuvo que parar para rearmarse. Es graduada de educación musical en el Instituto Pedagógico, donde imparte clases. Su propuesta se mueve entre trova, funk y estándares de jazz.

Lo que está pasando, aventura Aseff, es lo que ha pasado tradicionalmente: “no tener un lugar, un público. O el miedo a que el público rechace lo que hacemos”. Al crearse el Club, Lescay la invitó porque su trabajo -tiende a romper formas melódicas tradicionales- tenía que ver con el género.

“Se llenaba al principio”, explica Aseff, “era asequible, la gente venía a pasar un buen rato por el swin que tiene, ves, pero después se lo arrendaron a un particular, subieron los precios y la gente dejó de venir, y uno cobra de esa gente que supuestamente debe venir”.

Buscando un servicio más eficiente, el local fue arrendado en los últimos meses a un operador privado. Dos empresas estatales, Compay Tiago, y Coyaba, pasaron por allí y se fueron. La primera por asumir la administración de un número creciente de hostales –casi todas las antiguas casas de visitas-; la segunda, según un funcionario del Centro Provincial de la Música y los Espectáculos, no daba un servicio a la altura de la oferta cultural que propone el lugar.

Parece improbable la historia de un movimiento de jazz en provincias. Otro Club similar fracasó en la ciudad de Holguín hace aproximadamente unos 5 años al perder sus músicos, también premiados en el Jojazz.

GISELLE LAGE. Foto: Guillermo Salas
GISELLE LAGE. Foto: Guillermo Salas

Llamémosle Adrián. Adrián tocaba el clarinete en Holguín, tenía un trofeo Jojazz cuya difusión local lo elevó a héroe de la ciudad. Adrián estaba sentado solo en el porche de su casa, se mecía en un balance de hierro, miraba hacia la calle, hacia el vacío, sostenía el clarinete, de pronto se lo lleva a la boca, sopla, pero no sale una nota, sale aire, puro aire y un hilo de baba. Fue la última vez que lo vi.

Alrededor del Iris Jazz Club, el único que contrata esta música, gravitan unos seis o siete grupos, cuya existencia redunda en puestos laborales. Además de los mencionados, tiene a la solista Zulema Iglesias, y las agrupaciones Giselle y su grupo, Francisco y su piquete, Iván Acosta y de Cuba Somos.

Promoción

Los empleados del local coinciden en un punto: “tocan por amor al arte, a la música”. Gisselle Lage, 26 años, le da otro enfoque al problema: “ayer una pareja de italianos amigos míos estuvo sentada desde las ocho hasta las 10 de la noche para verme, fue la única entrada de la noche, canté para ellos y es ahí cuando el dicho de cantar por amor al arte se cumple. Entonces creo que a veces, en sentido general, se aprovechan de eso: nos están haciendo trabajar para muy poco público”.

Su hipótesis: “el Iris Jazz Club no tiene spot para la televisión, ni para la radio. La programación no es estable en las carteleras de la ciudad y no siempre está actualizada”, en 2015 Gisselle, dentadura perfecta, garganta todo terreno, representada por su madre, ha ido dos veces a la Habana en viajes de promoción pagados de su propio bolsillo. Ha cantado en El gato tuerto, Mediodía en TV, Radio Taíno, entre otros.

Bar Jazz Club
Bar Jazz Club

La apuesta

El desenlace del Iris Jazz Club parece inminente para Alexis Duany, técnico de promoción del Centro Provincial de la Música.

Como millones de cubanos piensa en el fin del bloqueo americano como la luz al final del túnel y pone de ejemplo la reciente visita de Arturo O´Farril, Grammy 2014, -hijo del célebre trombonista Chico O´Farril-, asistieron 18 americanos y 13 finlandeses (acarreados en buena parte por el privado que ofrece el servicio gastronómico). Es una muestra de lo que puede ser el Iris ya –subraya Duany – en un corto plazo: “una joya, de hecho, ya es una joya… una joya”.

A los músicos les queda esperar, aguantar la respiración y esperar. Le pregunto a Orlando Fuentes, 22, percusionista, donde se ve en el futuro. Responde bostezando:

-Quiero que sea en el jazz, pero no sé decirte si en Santiago, en la Habana, o en otro país.


3 thoughts on “La utopía del jazz en Santiago de Cuba

  • el 16 junio, 2016 a las 12:28 pm
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    Amigos: Espero pronto sentarme en ese lugar a apreciar y a disfrutar de los jóvenes jazzistas de Oriente. Sigan adelante. Lo “mejor” está por venir para los músicos cubanos amantes del jazz.
    Un abrazo desde Puerto Rico
    Elmer González

  • el 3 mayo, 2016 a las 5:05 pm
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    Ayer en la noche leí el artículo publicado el 22 de enero del 2016 por el periodista Carlos Melián Moreno, al cual brindé una entrevista sin la menor intención de crear disgustos ni malos entendidos.
    Pienso que mis palabras no fueron utilizadas correctamente y que se ha descontextualizado lo que de alguna forma intenté decir.
    En ningún momento dije que en el Iris Jazz Club se aprovecharan o nos hicieran trabajar para poco público, todos los que tenemos el privilegio de tener un espacio en esta institución sabemos que cada artista es libre de decidir para que cantidad de público se presenta y también decide si quiere trabajar o no en esta institución.
    Si le comentaba al periodista Carlos Melián Moreno una inquietud que existe en el plano laboral de los músicos santiagueros y es que se deben aprovechar las estrategias de promoción para lograr una mejor difusión de los espacios y así lograr una mayor afluencia de público a todas las instituciones culturales, comentaba también que los músicos santiagueros somos apasionados por lo que hacemos y aunque haya mucho o poco público brindamos nuestro arte con el mayor respeto y amor, – pero esto no aparece en el artículo – pienso que todos, artistas e instituciones, debemos trabajar más en la promoción de los espacios culturales para que las actividades acordadas se cumplan y con mayor participación de público. Esta preocupación la planteé de manera global, no dirigida a una institución específica y mucho menos dirigida al Iris Jazz Club.
    Quiero añadir también que en mi experiencia personal no tengo quejas del equipo de trabajo del Iris Jazz Club, tanto yo como los músicos que trabajan conmigo siempre nos hemos sentido bien acogidos. Los trabajadores del Iris Jazz Club inciden positivamente en nuestro trabajo y sobre todo respetan nuestros derechos como artistas, propician que nos sintamos a gusto en la institución. Por lo tanto, en ningún momento dije que los trabajadores del Iris Jazz Club se aprovecharan de los artistas, ni tampoco dije que nos obligan a trabajar para poco público, que el Iris Jazz Club no tenga una afluencia de público estable en estos momentos es algo que sí está ocurriendo, pero nunca sus trabajadores se han aprovechado de ello, ni nos obligan a trabajar.

    Giselle Lage.

  • el 2 mayo, 2016 a las 5:37 am
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    Mi nombre es Ivan Acosta, director del grupo de Cuba somos, metodologo nacional de musica, y miembro de la comisión nacional de evaluaciones de este país.

    Es penoso ver como se publica comentarios tan desagradables de personas incapacitadas y en mi modesto criterio no comparto esa opinión creo que la creación e este club a elevado el nivel cultural y técnico de los músicos de Santiago de Cuba ,y de la población santiaguera que ha sido educada y enfocada hacia el son sin embargo creo que es muy culta y disfruta mucho del jazz.El jazz en ninguna parte del mundo ha sido ni será música de masa al contrario es para una parte selecta de la poblacion en el caso específico de Orlando Fuentes debiera de agradecer el doble que los demás ,aclaro que tener un premio jojazz, quedo es más que un festival de jovenes aficionados del cual han salidos muy buenos músicos pero no significa que sea la cantera del jazz en cuba y también ha tenido muchos premiados que no son nada el solo hecho de constar con un club de esta calidad en donde puede presentarse ya es mucho.
    Creo además en lo que dice Alexis el camino se crea y el enfoque de trabajo de este club está bien determinado y se logran eventos importantes como el encuentro de amigos del jazz que ya va por su cuarta edición y vienen artistas de renombre como el maestro Cesar Lopez, Bobby Carcasess, Arturo O´farril, Janet Bunet, Joaquin Betancourt y mucho más que no voy a mencionar pues es larga a lista.

    Respecto a que influencia es el grupo más exitoso de Santiago de Cuba ,mis disculpas pero está en un error total debe de informarse que trayectoria tiene y que hacen y en que se basan para decir esto. En fin no es mi deseo hablar de nadie pero a veces hay cosas que deben aclararse. Que sepan que el jazz en Santiago crece día a día hay más músicos que agradecemos el hecho de tener un lugar tan exquisito donde poder interactuar y estoy seguro que esto aumentara y seguiremos haciendo eventos , conciertos y desarrollando la cultura en nuestra ciudad aun cuando algunos bostecen otros con ganas y amor a la música seguiremos trabajando.

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