La Uneac expulsa al escritor Pedro A. Junco por su carta a Díaz-Canel

Pedro Armando Junco López, el padre de Mandy, en la sala de su casa en la ciudad de Camagüey. (Sol García Basulto/14ymedio)

El autor había manifestado su rechazo a las últimas medidas del Gobierno y a ser tildado de “enemigo” por ello

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – El escritor camagüeyano Pedro Armando Junco ha sido expulsado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) por “actuar en franca contradicción con los principios, estatutos y reglamentos” de la organización, según ha denunciado el propio autor a través de su perfil en Facebook.

“Como todos mis seguidores pueden imaginar, esto ha sido en respuesta al atrevimiento de escribir una carta pública, mediante Facebook, al presidente Díaz-Canel”, indica el escritor, que admite su escasa sorpresa por la violación del artículo constitucional que garantiza la libertad de pensamiento y expresión.

Junco publicó su misiva (abajo) dirigida al presidente dirigida al líder el pasado 19 de julio en la que rechazaba medidas gubernamentales como la apertura de tiendas de alimentación e higiene en divisas y, muy especialmente, que se califique de “enemigo” a cualquiera que cuestione decisiones como esta y muchas otras.

“Desde el requerimiento que me hicieron a final de julio con la esperanza de obligarme a pedir perdón al estilo de Heberto Padilla hace ya casi sesenta años, los estuve esperando”, añade. El poeta fue retenido casi un mes y presionado hasta retractarse de sus críticas al castrismo y el reconocimiento de su presunta actitud “contrarrevolucionaria”.

Junco, que reivindica haber escrito una carta respetuosa y bien expuesta, considera que la molestia del Gobierno se debe a la “acogida positiva” que miles de personas dieron a sus palabras, compartiendo la publicación o marcando la casilla “me gusta” en la red social. “Esa misiva encierra el sentir de la mayoría del pueblo cubano: el NO (sic.) a la segregación de nuestra moneda frente a las divisas extranjeras y la libertad económica de todos aquellos que producen alimentos”, sostiene.

El escritor asegura que no han sido pocos los que han apoyado el texto en las sombras pero no se han atrevido a manifestarlo públicamente por temor a represalias. “Y yo los entiendo. ¡Tienen miedo! No quieren adentrarse en aguas profundas y poner en riesgo el salario que apenas les alcanza para comer o la prebenda social que algunos disfrutan. Viven ignorantes de aquel aforismo de Alejandro Jodorowsky: ‘Tu miedo termina cuando tu mente se da cuenta de que es ella la que crea ese miedo'”, añade.

Pedro Armando Junco, de 72 años, tiene una larga trayectoria en las letras cubanas desde que en 1984 publicó su primera obra. Ha sido galardonado en numerosas ocasiones en Cuba, obteniendo incluso el Premio Nacional David, que entrega la asociación que ahora lo expulsa, por su libro La furia de los vientos, uno de los más importantes de la literatura reciente y que da nombre a su blog.

El 16 de mayo de 2015 su hijo, el rockero Pedro ‘Mandy’ Junco fue asesinado en Camagüey; un hecho que condujo al escritor a liderar una campaña por el endurecimiento de las penas por homicidio en la Isla. El autor ha colaborado en varias ocasiones con 14ymedio, entre ellas relatando el triste fallecimiento del joven, de 28 años.


La carta de Pedro Junco López al presidente de Cuba

Señor presidente Diaz-Canel:

En su último discurso ante el Consejo de Ministros, televisado y expuesto en la Mesa Redonda, usted hace públicas las determinaciones tomadas al más alto nivel, considerando de antemano la aprobación del pueblo sin consultársele, poniendo en tela de juicio la popularidad de estas medidas.

Cierto es que los sistemas autocráticos son libres en el accionar de sus ordenanzas y que ya es costumbre atávica en los cubanos resignarse a acatar y obedecer los decretos estatales.

Pero me sentí profundamente señalado cuando usted dijo –con otras palabras, desde luego, pues no tengo grabadora en mi casa– que los enemigos de la Revolución utilizan las redes sociales para mentir y confundir a la ciudadanía.

Es precisamente la palabra “enemigos” la que nos ha echado en el mismo saco a los que desean el derrocamiento del sistema que hoy nos dirige, junto a los ciudadanos cívicos que declaramos nuestra verdad y proponemos nuestras opiniones públicamente, por cualquier medio de expresión como reza en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como instituye la nueva Carta Magna cubana y, sobre todo, como el Apóstol de nuestro país nos dejó por herencia: pensar y hablar sin hipocresía y trabajar para que nuestro gobierno sea bueno cuando consideramos que nuestro gobierno se equivoca.

Es lamentable que la situación económica de mi país, que es su país, haya colapsado y los haya obligado a tomar medidas que desde hace décadas todos sabemos constituyeron errores económicos garrafales, como la penalización del USD.

Más lamentable aún que se abran tiendas especializadas solo para quienes tengan divisas extranjeras, dando una bofetada humillante a la moneda salarial de todos los cubanos y ahora, hasta al injusto CUC, ayer equivalente del dólar y hoy tan segregado como el peso cubano tradicional.

Es lamentable, señor presidente, que lleguemos a tal extremo de abyección ciudadana y que usted nos tilde de enemigos cuando nosotros somos los verdaderos amigos de la Patria.

Somos los que alertamos el cierre del turismo y de las escuelas y universidades al comienzo de la pandemia –reconocido, inclusive por el Primer Ministro–. Somos los que decimos hoy que abran la economía.

Si existen enemigos de la Revolución, búsquelo entre los directivos de cuellos blancos, dirigentes militantes del Partido que se prestan a las menos pensadas ilegalidades, y castíguelos.

Pero deje de perseguir a los productores: permita que el pescador, pesque; que el agricultor siembre, que el ganadero críe…

Pero deje al pescador que venda libremente su producto del mar, que el cosechero se las ingenie y comercialice sus siembras sin que medie el Estado, que el campesino mate su res y la venda al precio que le venga en ganas y se la compre el que pueda.

Porque por muy injusto que parezca, mayor injusticia es venderle al proletariado en una moneda que no circula en Cuba y a la que solo quienes tienen apoyo desde el exterior, pueden adquirirla.

Lea con detenimiento este exergo del discurso de Ignacio Agramonte en la Universidad de la Habana hace 158 años:

“La administración que permite el franco desarrollo de la acción individual a la sombra de una bien entendida concentración del poder, es la más ocasionada a producir óptimos resultados, porque realiza una verdadera alianza del orden con la libertad.”

Únase a nosotros, señor Presidente. Escúchenos a todos por igual: a quienes le adulan, a quienes pretenden destruirlo y a los que nos rompemos la cabeza buscando una salida feliz a la crisis económica que nos envuelve. Y tome luego sabias decisiones.

La carta de Pedro Junco López al presidente de Cuba

Señor presidente Diaz-Canel:

En su último discurso ante el Consejo de Ministros, televisado y expuesto en la Mesa Redonda, usted hace públicas las determinaciones tomadas al más alto nivel, considerando de antemano la aprobación del pueblo sin consultársele, poniendo en tela de juicio la popularidad de estas medidas.

Cierto es que los sistemas autocráticos son libres en el accionar de sus ordenanzas y que ya es costumbre atávica en los cubanos resignarse a acatar y obedecer los decretos estatales.

Pero me sentí profundamente señalado cuando usted dijo –con otras palabras, desde luego, pues no tengo grabadora en mi casa– que los enemigos de la Revolución utilizan las redes sociales para mentir y confundir a la ciudadanía.

Es precisamente la palabra “enemigos” la que nos ha echado en el mismo saco a los que desean el derrocamiento del sistema que hoy nos dirige, junto a los ciudadanos cívicos que declaramos nuestra verdad y proponemos nuestras opiniones públicamente, por cualquier medio de expresión como reza en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como instituye la nueva Carta Magna cubana y, sobre todo, como el Apóstol de nuestro país nos dejó por herencia: pensar y hablar sin hipocresía y trabajar para que nuestro gobierno sea bueno cuando consideramos que nuestro gobierno se equivoca.

Es lamentable que la situación económica de mi país, que es su país, haya colapsado y los haya obligado a tomar medidas que desde hace décadas todos sabemos constituyeron errores económicos garrafales, como la penalización del USD.

Más lamentable aún que se abran tiendas especializadas solo para quienes tengan divisas extranjeras, dando una bofetada humillante a la moneda salarial de todos los cubanos y ahora, hasta al injusto CUC, ayer equivalente del dólar y hoy tan segregado como el peso cubano tradicional.

Es lamentable, señor presidente, que lleguemos a tal extremo de abyección ciudadana y que usted nos tilde de enemigos cuando nosotros somos los verdaderos amigos de la Patria.

Somos los que alertamos el cierre del turismo y de las escuelas y universidades al comienzo de la pandemia –reconocido, inclusive por el Primer Ministro–. Somos los que decimos hoy que abran la economía.

Si existen enemigos de la Revolución, búsquelo entre los directivos de cuellos blancos, dirigentes militantes del Partido que se prestan a las menos pensadas ilegalidades, y castíguelos.

Pero deje de perseguir a los productores: permita que el pescador, pesque; que el agricultor siembre, que el ganadero críe…

Pero deje al pescador que venda libremente su producto del mar, que el cosechero se las ingenie y comercialice sus siembras sin que medie el Estado, que el campesino mate su res y la venda al precio que le venga en ganas y se la compre el que pueda.

Porque por muy injusto que parezca, mayor injusticia es venderle al proletariado en una moneda que no circula en Cuba y a la que solo quienes tienen apoyo desde el exterior, pueden adquirirla.

Lea con detenimiento este exergo del discurso de Ignacio Agramonte en la Universidad de la Habana hace 158 años:

“La administración que permite el franco desarrollo de la acción individual a la sombra de una bien entendida concentración del poder, es la más ocasionada a producir óptimos resultados, porque realiza una verdadera alianza del orden con la libertad.”

Únase a nosotros, señor Presidente. Escúchenos a todos por igual: a quienes le adulan, a quienes pretenden destruirlo y a los que nos rompemos la cabeza buscando una salida feliz a la crisis económica que nos envuelve. Y tome luego sabias decisiones.

Evite el presagio del poeta:
…porque los pueblos que sufren
como la ortiga que llora
cuando de sufrir se aburren
echan veneno en las hojas.

One thought on “La Uneac expulsa al escritor Pedro A. Junco por su carta a Díaz-Canel

  • Es sabido que este sería el resultado, de quien sea un pensador, una persona que decida y diga lo que siente, pues si quieres estar en cual quiera organización no puedes ni pensar y mucho menos opinar

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