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La tragedia de una madre cubana

Una hija desaparecida en un naufragio y otra en prisión por el 11J

A la izquierda, la presa por el 11J, Yarelys; en el centro, la desaparecida en el naufragio, Yamily; a la derecha, la sobreviviente, Yailyn. (Cortesía)

Marta Vázquez denuncia que los Guardafronteras cubanos no continuaron la búsqueda de los desaparecidos alegando falta de equipos

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – Marta Vázquez Molina, madre de dos mujeres que nau naufragaron el martes en una precaria embarcación en los alrededores de Cayo Cruz del Padre, en Matanzas, denuncia que los Guardafronteras cubanos no continuaron la búsqueda de los desaparecidos alegando que no tenían los equipos para trabajar de noche. Una de sus hijas, Yailyn Mesa Vázquez, de 27 años, fue rescatada, pero la otra, Yamily Triana Vázquez, de 35, sigue desaparecida.

Entre sollozos, Vázquez cuenta a 14ymedio que el lunes 23 de enero, a las 8:30 de la noche, partió la embarcación en que iban sus hijas, desde la playa La Sierrita, en Cárdenas. A bordo iban 31 personas que buscaban llegar a Estados Unidos, una cifra que dista del número difundido por la prensa oficial que asegura se trataba de 28 balseros, de los cuales 11 han sido rescatados, 12 permanecen desaparecidos y cinco se han confirmado como fallecidos.

Cerca del mediodía del martes, la embarcación con los migrantes se hundió y “todos los tripulantes trataron de nadar en diferentes direcciones para poder salvar sus vidas”, detalla Vázquez. Sus dos hijas se mantuvieron un tiempo juntas en el mar pero Yamily Triana “no pudo lograrlo”, lamenta la madre.

La más joven, Yailyn Mesa, pasó alrededor de 24 horas a la deriva hasta que una embarcación pesquera que transportaba turistas extranjeros la rescató, deshidratada y con quemaduras en la piel, mientras que Yamily Triana aún sigue desaparecida.

De acuerdo con el relato de la madre, tras el naufragio uno de los jóvenes balseros nadó hasta un cayo, desde donde divisó e hizo señas a una embarcación que no lo rescató porque “tienen prohibido a los barcos estatales cubanos” auxiliar “a cualquier náufrago”, solo a la mañana siguiente el joven pudo nadar hasta la orilla y avisar a los Guardafronteras de lo que había sucedido.

Entonces comenzaron las maniobras de búsqueda pero se suspendieron cuando se puso el sol, unas horas que eran cruciales para encontrar a su hija y otros sobrevivientes, considera Vázquez. “Quiero denunciar que no ha aparecido porque no la buscaron de noche. Los que están apareciendo, están muertos. Quiero denunciarlo, no me importa lo que me pase o me digan”, insiste.

Las 11 personas rescatadas fueron trasladadas a un policlínico de la provincia, donde recibieron asistencia médica hasta que agentes de la Seguridad del Estado las detuvieron a pesar de presentar quemaduras y deshidratación. Los balseros fueron llevados a la Unidad de Policía de Santa Marta, sin comunicación con sus familiares y sin cuidados médicos para tratar las heridas, cuenta Vázquez.

Así fue hasta el jueves. “No nos decían nada”, lamenta la mujer. Los familiares comenzaron a exigir ver a los detenidos. Entonces, un agente de la Seguridad del Estado “de alto rango salió y pidió que ingresara uno de cada familia”. Una vez dentro, el hombre leyó una lista con los nombres de los rescatados y de los desaparecidos.

“Yo me puse muy mal, me subió la presión, me desmayé. Y pedí ver a mi otra hija y no la traían, y gritaba que la trajeran para que fuera ella la que me confirmara lo de Yamily, hasta que por fin la trajeron y ella confirmó que sí, que era verdad”, recuerda amargamente.

Finalmente, la Policía dejó en libertad a Yailyn Mesa, madre de una niña de dos años, pero las otras nueve personas rescatadas fueron trasladadas a un establecimiento en la ciudad de Matanzas conocido como “El Técnico” para seguir allí las investigaciones. “No les importa nada”, agrega la madre en reproche a la delicada situación de salud de los sobrevivientes.

“Tengo esperanzas de que Yamily aparezca. Ella tiene dos hijos, un niño de 11 años y una niña de 14. Tengo que sacar fuerza por ellos”, subraya.

Esta tragedia se suma al drama que la familia Vázquez Molina ha sufrido en el último año y medio, después de que encarcelaran a otra de sus hijas, Yarelys Mesa Vázquez junto con su esposo, Osdennys Salinas Martínez, por participar en las masivas manifestaciones del 11 de julio de 2021.

La matriarca cuenta que la pareja estuvo en una protesta frente a la casa del Gobierno de Cárdenas en la que gritaban “¡Libertad!”, cuando un grupo corrió hacia una tienda de moneda libremente convertible (MLC) y rompió las vidrieras. “Ellos también llegaron, cogieron unas cosas de comida, pero ellos no rompieron nada”, sin embargo aparecían en un video que llegó a manos de la Policía.

Un día después de las protestas, llegaron a sus casas dos camiones de boinas negras, armados, para detener a la pareja. “Como si aquí vivieran asesinos”, reclama la mujer. “Se los llevaron presos, los golpearon, los maltrataron”, agrega. Su hija fue condenada a siete años, mientras que a su pareja le impusieron ocho años de cárcel.

La organización Prisoners Defenders (PD), con sede en Madrid, salió en defensa de la familia Vázquez Molina. “La madre no solo ha sufrido por tener a su hija en prisión injusta y violentamente”, sino también maltratos, sufrido persecución, maltratos verbales y hostigamiento por parte de los uniformados.

“No sé cómo voy a hacer, además, con mi otra hija presa creo que voy a volverme loca”, cuenta Vázquez Molina. La madre asegura que su hija presa aún no sabe nada sobre esta tragedia. “Solo le hemos dicho que su hermana está en un cayo y que la siguen buscando. No tengo valor para decirle la verdad”.

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