‘La Revolución hizo a los negros personas’

Por Yusimí Rodríguez

Preparando para una celebracion.  Photo: Caridad
Preparando para celebrar el 26 de Julio. Photo: Caridad

HAVANA TIMES, Nov. 2 — Hace tres años yo aún trabajaba en un periódico nacional.  En la tarde del 31 de julio del 2006, el pueblo cubano conoció de la repentina enfermedad del Presidente Fidel Castro; al menos fue repentina para la mayoría de nosotros.

Para el día siguiente se había programado una fiesta en el periódico que fue suspendida naturalmente.  A media mañana, después de haber traducido un par de noticias para la página web de la publicación, me encontraba sentada en la recepción junto a un grupo de compañeros.

Era una práctica común cuando teníamos un rato libre.  Todos los comentarios giraban alrededor del estado de salud del Comandante en Jefe, había especulaciones y cierta incertidumbre sobre el futuro del país.

Uno de los compañeros que se encontraba con nosotros en la recepción relató que unos vecinos suyos tenían una fiesta en el momento en que se informó al pueblo sobre la enfermedad del líder.

No me quedó claro si la fiesta coincidió con la noticia o si esta fue el motivo de la celebración.  El hecho es que el compañero, asumiendo la actitud que nos han enseñado a considerar como digna en circunstancias como esta, fue a cagarse en la madre de sus vecinos.

El compañero, que ocupaba uno de los puestos más importantes en el periódico y era un miembro de nuestro Partido Comunista de Cuba, había luchado en la clandestinidad contra la Dictadura de Fulgencio Batista, y arriesgado su vida a pesar de que su posición en el país era privilegiada porque era “blanco hijo de ricos.”

Todo esto lo supe durante aquella disertación que ofrecía de pie en la recepción del periódico.  Su aval incluía haber caminado diariamente desde su casa a varios kilómetros de su centro trabajo para cumplir con su deber social durante los años más duros del Período Especial, exactamente igual que hicieron muchos cubanos en aquella época, no por heroísmo sino porque ¿vivían? de su sueldo y las otras opciones consistían en pasar horas en una parada de guaguas o trasladarse en una bicicleta, si habían hecho méritos suficientes para merecer una en sus centros de trabajo, o tenían el dineral que costaban.

El clímax de la disertación de mi compañero fue el momento en que dijo que si él siendo blanco hijo de ricos había podido sacrificarse, los negros tenían que hacerlo igual, porque a los negros la revolución los había hecho personas.

No supe si el compañero tenía algo que agregar porque lo interrumpí de forma bastante agresiva y le dije racista, entre otras cosas.  Fue una discusión bastante desagradable en la que él optó por retirarse a su oficina.

Hizo bien, no sé en qué hubiera parado aquella discusión.  Ahora lamento no haber tenido la calma necesaria, e incluso la madurez para sostener aquella discusión de una más forma civilizada.  No es con violencia con lo que vamos a lograr respeto; no sólo las personas negras, si no todas y todos los que debido al color de la piel, al sexo, a la orientación sexual o incluso a una orientación ideológica considerada incorrecta por las esferas dominantes, somos sometidos a algún tipo de discriminación.

Ignorancia es poder

Se nos ha dicho, desde que comenzamos a estudiar la historia de Cuba, que nuestro proceso revolucionario es solo uno y comenzó el 10 de octubre de 1868, con el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua, momento en que además le dio la libertad a los esclavos y los invitó a sumarse a la lucha por la libertad.

¿Pero podía Carlos Manuel de Céspedes haber mantenido su finca y con ella a sus esclavos al iniciar la guerra?  ¿No fue, sin negar su carácter justo y abolicionista, una decisión estratégica

la de liberar a los esclavos, teniendo en cuenta que representarían un número importante dentro del ejército libertador y que además luchaban por su propia libertad, por lo que tenían poco que perder y mucho que ganar?

¿Qué habría ocurrido si los esclavos hubieran decidido declinar la invitación, y de paso todos los negros y mestizos que tomaron parte en la contienda; y las fuerzas independentistas hubiesen estado compuestas sólo por los terratenientes blancos criollos de la Isla?  A los negros les tocó pelear en la guerra, descalzos y semidesnudos, y sufrir muestras de racismo aún dentro del ejército libertador.

En 1898, cuando el gobierno norteamericano se disponía a intervenir en la guerra Hispano-Cubana, ocho décimas partes del ejército libertador estaban constituidas por negros y mestizos, según el libro A People’s History of the United States, del Profesor Howard Zinn, quién ofrece este dato como una de las preocupaciones de las élites norteamericanas ante la posibilidad de que en Cuba triunfaran los mambises e instauraran otra república de negros, como en Haití.

Dentro de la Historia de Cuba que estudié en la secundaria y el preuniversitario hubo pinceladas sobre el  Partido Independiente de Color, fundado el 7 de agosto de 1908, debido principalmente a la dejación y el desprecio  a que estaban sometidos los veteranos negros y mestizos de la guerra de independencia, en la república neocolonial.

Fue dirigido por Evaristo Estenoz y una de sus acciones principales fue El Levantamiento Armado de los Independientes de Color.  Tenían el programa más avanzado de la época. Volví a estudiar Historia de Cuba en la Universidad, y no recuerdo que el profesor los haya mencionado.  Tal vez no habría dado tiempo; recibimos solo un semestre de la asignatura en el primer año de la carrera y supongo que era necesario compactar el contenido e impartir lo que se considerara más importante.  ¿Por parte de quién?

El 27 de noviembre se conmemora en todo el país el fusilamiento por los colonialistas españoles de ocho estudiantes cubanos de medicina, ocurrido en esta fecha en el año 1871.  Ese mismo día murió un grupo de negros miembros de la fraternidad secreta de inspiración africana Abakuá en el intento de evitar aquella masacre.

Pero este no es un dato que ofrezcan las fuentes oficiales de información del país, al menos hasta ahora; no me lo dijeron cuando estudiaba historia en la primaria, la secundaria, el pre o la universidad.  No lo he visto hasta la fecha en el programa Este día, dedicado a las efemérides.

Lo supe hace un par de años porque un amigo me comentó que lo habían invitado a participar en una exposición que organizaba un grupo de jóvenes para conmemorar el hecho.  Mi amigo también conoció sobre aquellos Abakuá en aquel momento.  Nunca supe si fue posible realizar aquella exposición.  Una de las personas involucradas en la idea fue Mario Castillo, y fue a través de un artículo suyo publicado en la revista Caminos, que conocí información más detallada sobre estos Abakuá que también murieron el 27 de noviembre de 1871.

La carga de la revolución

¿Qué es lo que debemos las personas negras según el comentario de mi ex compañero de trabajo, luchador contra la dictadura de Batista, periodista eminente, miembro del Partido Comunista de Cuba? ¿Cuál es el mensaje?  ¿Las personas negras sólo poseen dignidad gracias al triunfo de la Revolución?  ¿Los blancos ya eran personas antes del triunfo de la Revolución?  ¿O sea que las personas blancas podrían incluso oponerse al gobierno, podrían decidir no seguir sacrificándose, pero las personas negras no, porque “la Revolución hizo a los negros personas”?  Se me siguen ocurriendo preguntas que podrían llenar la hoja, pero no es el objetivo.

El sentirnos en deuda con algo o alguien limita nuestra libertad de pensamiento, de juicio, de acción es una forma de restringir nuestros derechos.  Una deuda es una piedra en el cuello; pero qué pasa si se nos inculca que incluso el hecho de ser personas se lo debemos a alguien o a determinado proceso.

La afirmación de mi ex compañero de trabajo implica que no solo todas las personas negras que vivían en el país, sino incluso las generaciones posteriores, que tuvieron incluso menos oportunidad de elegir la Revolución porque no habían nacido en aquel momento, son personas solo gracias a la Revolución, y por tanto, aún antes de venir al mundo estamos en una posición inferior respecto al resto del pueblo; tenemos una deuda eterna y por tanto menos o ningún derecho a protestar, a estar en desacuerdo con el poder.

Hay cosas, sin embargo, que son reales y no podemos negar.  A pesar de que el mayor número de personas en nuestras cárceles son negras, de que los patrones de marginalidad siguen predominando en la población negra del país, de que las personas en mayor desventaja social y económica siguen siendo negras, de que la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos a las que la policía les pide su carné de identidad en la calle sin motivo explícito (la policía no necesita una justificación para solicitarle su carné de identidad) son negras.

A pesar de que cualquier negro o negra en compañía de una persona extranjera, es considerado jinetero, y no es preciso que la persona sea extranjera, basta que tenga la piel blanca (una vez estaba en la playa con una amiga cubana de piel blanca y un policía me pidió el carné porque pensó que ella era extranjera), las condiciones de vida de la mayoría de las personas son mejores que antes de 1959.

Lo que sucede es que esa mejoría no ocurrió solo en el sector negro de la población.  ¿Alguien se va a sentir en el derecho de afirmar que los cubanos son personas gracias a la Revolución?

En muchas ocasiones, los líderes del país se han visto obligados a reconocer que a pesar de su lucha por erradicarlo en nuestro país, e incluso de los logros alcanzados en este aspecto, sobreviven aún muestras de racismo en la sociedad cubana.

Es comprensible que resulte imposible eliminar en 50 años una práctica que ha estado presente a lo largo de cuatro siglos.  Pero lo que realmente asusta es escuchar semejante expresión precisamente en la boca de un miembro del Partido Comunista de Cuba, porque lleva a preguntarse cual es la visión de nuestros líderes respecto a nosotras las personas negras e incluso a cuestionarse cuál fue la verdadera motivación para mejorar el nivel de vida de este sector poblacional.

Sin embargo, lo más alarmante y también lo más triste de aquel incidente no fue escuchar a un miembro del Partido utilizar una expresión tan despectiva, si no que las otras dos personas negras que estaban presentes, que no reaccionaron cuando se pronunció el comentario ni durante la discusión, me dijeran luego: “Tú tienes razón, pero es mejor quedarse callado.  No es bueno señalarse.”



2 comentarios sobre “‘La Revolución hizo a los negros personas’

  • los negros fueron personas siempre . antes y despues del 59. incluso ya habian civilizaciones avanzadas en africa cuando los europeos aun vivian en cavernas. pero eso es otra historia.

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