La pelota cubana sufre por el coronavirus

Por Ronal Quiñones

Foto: cmhw.cu

HAVANA TIMES – Como todos los aspectos de la vida en el resto del mundo, la pelota cubana sufrirá por los efectos de la Covid-19, en específico la 60 Serie Nacional de Béisbol.

Hasta el momento se mantiene que las acciones se iniciarán el 12 de septiembre en Matanzas, con un duelo ante Camagüey, su rival por el cetro en la contienda pasada, pero ya hubo que tomar medidas tras los rebrotes ocurridos en las últimas semanas en el oeste del país.

La Habana era la única provincia todavía con afectaciones, pero surgieron focos en Artemisa y Mayabeque, y esto pone en peligro lo que se informó previamente.

Como resultado, los duelos entre el monarca y el subtitular serán los únicos con sede en el occidente cubano durante las primeras cuatro subseries del clásico beisbolero.

En el caso particular de La Habana, sale directamente perjudicada con respecto al resto de las provincias, porque ya se oficializó que Industriales no jugaría como local en el estadio Latinoamericano hasta nuevo aviso.

Se pretende aislar a la capital, principal foco de la pandemia, y eso implica que los demás conjuntos no la visiten, lo cual complica la tarea para el cuerpo técnico azul. Esta desventaja la tendrían en un principio todas las novenas occidentales.  Pero lo más probable, o deseable, es que con el paso de las semanas, la situación epidemiológica se normalice, y puedan ser anfitriones en Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque y Matanzas. Sin embargo, el caso de La Habana parece mucho más complejo y pudiera abarcar toda la Serie.

Incluso de poder acoger juegos en el Latinoamericano, ya se dijo que sería a puertas cerradas, una decisión que no se ha oficializado así para el resto del país.

Ya se dieron a conocer las nóminas de todos los equipos, y las únicas sorpresas son la incorporación al plantel capitalino del receptor holguinero Raudelín Legrá, la del lanzador zurdo camagüeyano Dariel Góngora con los Cocodrilos de Matanzas, y la del granmense Yordanis Samón con los Toros de Camagüey, además del regreso del serpentinero Vladimir Baños con Pinar del Río.

La suspensión de la Liga Mexicana le ha permitido a algunos conjuntos conservar a sus principales figuras, y aquí sobresale Granma, que podrá contar desde el principio con Lázaro Blanco y sus estelares jardineros Roel y Raico Santos.

Debutarán como managers Francisco Martínez (Holguín), Yorelvis Charles (Ciego de Ávila), Eriel Sánchez (Sancti Spíritus), José Antonio García (Villa Clara), Alexander Urquiola (Pinar del Río) y Michael González (Mayabeque), y regresan al banquillo Agustín Lescaille (Guantánamo) y Guillermo Carmona (Industriales).

Reportajes aparecidos en diferentes medios de prensa revelan optimismo entre los protagonistas, avalado por el lógico deseo de hacer lo que más disfrutan, aunque evidentemente estaremos ante un torneo muy atípico.

Los entrenamientos a puertas cerradas comenzaron a principios de este mes, con sólo 45 atletas por equipo y haciendo énfasis en la preparación física. Estaban autorizados algunos topes de preparación, pero hasta el momento no ha realizado ninguno.

Ernesto Reynaso, comisionado nacional de béisbol. Foto: Prensa Latina

Tampoco se ha tomado una decisión definitiva sobre la entrada de público a los estadios, cuando eso ha estado prohibido en casi el resto del mundo. Esto pudiera influir mucho en los resultados, pues a través de los últimos años se han visto nóminas que rinden mucho mejor cuando sienten el calor de sus aficionados, e incluso otras a las que la presión popular les afecta, por eso será una verdadera incógnita esto si en definitiva se decide jugar a puertas cerradas.

Desde ya comienzan a salir pronósticos y casi todo el mundo coincide en que al menos los cuatro finalistas del año pasado deben mantener esa condición (Matanzas, Camagüey, Las Tunas e Industriales), aunque tengo mis reservas con respecto a los Azules, por las difíciles condiciones en las cuales enfrentarán el campeonato.

Con el cierre de la Liga mexicana, Granma vuelve a ser un plantel muy completo, y Santiago de Cuba dio muestras de recuperación en la pasada campaña, por lo que los veo entre los clasificados a la siguiente ronda.

Las otras dos plazas deben ser muy disputadas entre Cienfuegos, de notable desempeño el pasado año, Villa Clara, Pinar del Río y Ciego de Ávila.

De todas maneras, las extrañas circunstancias en las cuales se desarrollará el torneo pueden provocar más de una sorpresa, y si por desgracia sale algún caso entre los miembros de alguna escuadra, como ha sucedido ya más de una vez en las Grandes Ligas, por ejemplo, todo se complicaría mucho más.

Si al final se puede arrancar, cada equipo debe efectuar 75 juegos en un sistema de todos contra todos, con subseries de ida y vuelta. Se jugará martes, miércoles, jueves, sábado y domingo, mientras que lunes y viernes serán los días de traslado y descanso.

Tras el cierre del calendario regular, previsto el 27 de diciembre, ocho planteles clasificarán para la postemporada, y se enfrentarán por el sistema cruzado (lugar 1 contra 8, 2 con 7, 3 con 6 y 4 con 5), en series de cinco juegos al mejor de tres.

Posteriormente se seleccionarán cuatro refuerzos para final y semifinal, que se disputarían a siete choques entre el 17 de enero y el 5 de febrero. Todo, reitero, si noempeoran las cosas en los próximos días, y con la amenaza inminente de un ciclón, que de pasar cerca de Cuba provocaría más daños y quizás otro retraso.

De momento hay que cruzar los dedos para todo salga de la mejor manera y volver a escuchar la voz de ¡Play ball!, que tan feliz hace a la mayoría de los cubanos.

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