La Habana ante los ojos del Papa

Por Isaac Risco

Benedicto XVI

HAVANA TIMES, 12 mar (dpa) — “Por aquí va a pasar el Papa”, es una broma que repiten estos días muchos cubanos cuando ven obras en las calles de La Habana. Dos semanas antes de que Benedicto XVI llegue a la isla caribeña, en la capital empiezan a notarse cada vez más los preparativos para su visita.

Habituados a ver pocas remodelaciones en las deterioradas vías públicas, los vecinos comentan a menudo con sarcasmo los cambios que ven en algunas zonas de la ciudad. “Esto sí que ha sido un milagro”, ironizaba un residente de La Habana en la red social Twitter sobre el nuevo aspecto de su calle tras años de abandono.

Obras en la avenida que lleva al aeropuerto o avenidas recién asfaltadas en el municipio Plaza de la Revolución. Nada indica que los trabajos estén relacionados con la llegada de Benedicto XVI, pero la población lo da por sentado.

En Plaza de la Revolución, un barrio de anchas avenidas con árboles y paseos peatonales, está la emblemática explanada que da nombre al distrito, y en la que el pontífice celebrará el acto central de su visita entre el 26 y el 28 de marzo

Delante del monumento al héroe nacional José Martí y frente a los edificios con los rostros gigantes de los guerrilleros Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, los obreros terminan de montar la plataforma desde la que hablará el pontífice. El altar techado que debe proteger al Papa alemán del sol del trópico ya está casi listo, según medios locales.

Al igual que su predecesor, Benedicto XVI presidirá una simbólica misa a cielo abierto en la plaza, un lugar reservado en el pasado tradicionalmente sólo a los discursos del ahora ex presidente Fidel Castro.

“El transporte ese día será puesto en función de la misa”, aseguraba este domingo el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, sobre el acto del miércoles 28 de marzo, para el que se espera la asistencia masiva de la población.

Durante una misa en la Catedral de La Habana, Ortega invitó a todos los fieles a asistir al acto. La Iglesia prepara la visita apostólica también con representaciones del vía crucis de Jesucristo, con las que recorre desde hace días los barrios de la capital.

La visita de Joseph Ratzinger, anunciada en diciembre como parte de un corto viaje pastoral que también lo llevará a México, empieza a despertar cada vez más interés. Aunque muchos ven el evento aún lejos de la euforia desatada por la inédita llegada de Juan Pablo II en 1998, otros lo describen con optimismo.

“Esperemos que despierte el mismo entusiasmo”, dice Néstor, vicario en la Catedral de La Habana, donde cuelga el primer cartel que alude a la llegada del pontífice en un espacio público.

“Benedicto, peregrino de la caridad”, señala la pancarta recordando el lema de la visita, “La caridad nos une”.

La visita rinde homenaje oficialmente al 400 aniversario del descubrimiento de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de la isla. El Papa empezará su visita en Santiago de Cuba, donde dormirá una de las dos noches que pasará en el país, antes de viajar a La Habana.

Muchos cubanos vinculan también esperanzas concretas con la llegada del Papa.

Es un acontecimiento “maravilloso”, dice Esther, de 64 años, en la puerta de una iglesia en el barrio del Vedado. “Espero que Benedicto nos ayude un poco en nuestra reconciliación, también con los cubanos de Estados Unidos”, agrega.

Sobre todo la comunidad cubana de Miami está fuertemente ligada al anticastrismo. La Iglesia espera esta vez la peregrinación de miles de feligreses desde Florida, gracias a la flexibilización de los viajes a la isla para cubano-estadounidenses aprobada por la administración de Barack Obama en 2009.

“La visita del Papa siempre trae cambios”, dice también una vecina del Vedado de 35 años, que prefiere no dar su nombre. “La del anterior Papa nos trajo un feriado, el 25 de diciembre”, recuerda.

La llegada de Juan Pablo II en enero de 1998 selló la reconciliación del castrismo con la Iglesia católica tras décadas de hostilidades. Cuba se declaró atea en los años posteriores al triunfo de la Revolución y proscribió cultos católicos como la Navidad.

Después de que Fidel Castro declarara el “carácter comunista” de su revolución en plena Guerra Fría, el Vaticano lo excomulgó en enero de 1962. Y pese al posterior acercamiento del líder cubano y Juan Pablo II, la Iglesia no ha revocado nunca su excomunión.

La visita de Benedicto XVI es interpretada como una muestra de las buenas relaciones actuales entre Cuba y la Santa Sede, justo cuando la mayor de las Antillas está sumida en un profundo programa de reformas de mercado para “actualizar” su modelo económico.

Los lazos son “excelentes”, señala el diario oficial “Granma”, sin mencionar el alejamiento durante décadas entre el Vaticano y el castrismo. En los últimos años, la Iglesia se ha convertido en un importante actor social en la isla.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *