La expulsión del jesuita de Cuba

Padre David Pantaleón S. J. Foto: Jesuitas.lat.

La injusticia debe ser atacada por nosotros en su raíz, que está en el corazón del hombre: 

nos es, pues, preciso trabajar en la transformación de las actitudes y tendencias 

que engendran la injusticia y alimentan las estructuras de opresión.

-Congregación General XXXII de la Compañía de Jesús.

Por Leonardo M. Fernández Otaño (El Toque)

HAVANA TIMES – La Compañía de Jesús (S. J.) ha sido una de las principales órdenes religiosas en la historia de la Iglesia Católica en Cuba. Durante el siglo XVIII la orden influyó mediante la actividad docente del Colegio San José en La Habana en el proceso de conformación de la cultura criolla. En 1767, el rey Carlos III expulsó por mandato a los jesuitas de la isla. El retorno de los religiosos a suelo cubano se produjo en 1853 y al año siguiente fundaron el Colegio de Belén en La Habana.

En 1961, cuando el Gobierno revolucionario expropió los colegios católicos, la Compañía de Jesús había establecido una red de parroquias, capillas, colegios y otras obras sociales que se extendieron por importantes núcleos urbanos como Camagüey, Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana.

La Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, dirigida por la funcionaria Caridad del Rosario Diego Bello, hizo pública hace unos meses la negativa (por segunda vez) a renovar el permiso de residencia del superior regional de los jesuitas en Cuba, el padre David Pantaleón Rosario. Por tanto, debía abandonar el país y así lo hizo. 

El procedimiento constituye una de las formas de coercion solapadas que ejercen el Gobierno y la Seguridad del Estado sobre la Iglesia Católica. La institución religiosa, debido a la escasez de vocaciones nativas, se ha visto obligada en reiteradas ocasiones a solicitar el ingreso al país de personal religioso extranjero. Así, el arribo de agentes pastorales se ve condicionado por el permiso de residencia que otorga la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos, el cual debe renovarse cada año. Si el religioso «mantiene un buen comportamiento» se realiza cada 24 meses. Durante este período, el Partido Comunista observa la vida cotidiana de sacerdotes y religiosas (homilías, catequesis, nexos pastorales).

El padre David Pantaleón S. J. fue nombrado superior de los jesuitas en Cuba en 2017 y su mandato canónico concluye en julio de 2023. La negativa a la renovación de su permiso de residencia y expulsión del país no constituye un hecho aislado, sino el resultado de un largo proceso de monitoreo gubernamental sobre la orden debido a su acompañamiento a la sociedad civil y a la ciudadanía. 

¿Por qué el superior de los jesuitas?

En primer lugar, se debe precisar que la Compañía de Jesús y las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl constituyen las órdenes con más religiosos nacidos en Cuba. Además, la presencia de la orden en varios puntos de la geografía cubana (La Habana, Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba) hace que todo mensaje propuesto por los jesuitas se extienda a un número considerable de feligreses. 

El otro elemento se basa en el fortalecimiento e incidencia social de la red de los Centros Loyola. La red de centros se dedica a ofrecer cursos de educación complementaria a niños, jóvenes, madres solteras y ancianos; además, sirve de espacio para organizar debates y talleres sobre emprendimiento, problemáticas culturales y valores cívicos. Los centros han sido un espacio para la diversidad de pensamiento que han acogido a importantes voces de la disidencia cubana, como fue el caso de Anamelys Ramos González, quien coordinó por varios años el espacio de debates cívicos denominado Fórum Loyola. Más recientemente, también han acogido a otros intelectuales críticos como los economistas Miguel Alejandro Hayes y Jorge Ignacio Guillén.

La hoja dominical Vida Cristiana es la principal publicación de la orden en Cuba. En ella se comparten textos sobre temas litúrgicos, se orienta a las comunidades creyentes sobre la interpretación de la Sagrada Escritura y también se publican artículos con una profunda mirada social en los que se analiza y denuncia la realidad del país. Esta línea editorial fue otro factor que generó malestar en la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos. La publicación, con una tirada semanal de 55 mil ejemplares, constituye uno de los medios impresos no oficialistas de mayor distribución en el país. 

Un aspecto que también generó malestar en el despacho de Caridad del Rosario Diego fueron las publicaciones de sacerdotes jesuitas y varios laicos asociados a la orden, en las cuales se denuncian las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte del régimen totalitario. Entre ellas, basta citar el llamamiento a los cuerpos castrenses publicado en los días previos a la marcha del 15 de noviembre de 2021. El documento, que constituye una de las declaraciones más importantes de la historia eclesiástica reciente cubana, pedía a los militares a no ejercer la violencia contra sus conciudadanos.

Los mensajes mensuales a la Compañía de Jesús y a sus colaboradores en la misión fue otro elemento que precipitó la expulsión del padre David Pantaleón S. J. En los textos, el religioso reflexionaba sobre la situación del país, denunciaba la precariedad en que vivía la ciudadanía y la falta de voluntad política para mejorar las condiciones de vida del pueblo cubano. Los mensajes, difundidos a lo largo del país, tuvieron gran alcance mediático y una resonancia especial tanto dentro como fuera de la Iglesia. Por lo que contrastaba con los tímidos documentos y los silencios de los obispos cubanos. 

Pero sin dudas fue el servicio de acompañamiento de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Cuba (Concur) la acción de implicación pastoral de mayor incidencia frente al totalitarismo. El padre David Pantaleón S. J. fue presidente durante los dos últimos años de la agrupación eclesiástica. El servicio fue interpelado durante varias reuniones con miembros de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos. 

Mediante el acompañamiento personalizado a las familias de los manifestantes y presos políticos del estallido social del 11 de julio de 2021, la Concur no solo ha cumplido con misión asistencial, sino que, a través de sus mensajes, ha denunciado la violación de la legislación penal, los juicios sumarios, las penas punitivas y ejemplarizantes, así como los tratos denigrantes y el procesamiento penal ejercido sobre los menores de edad en las cárceles cubanas como respuesta a su ejercicio de discrepancia política.

La expulsión del padre David Pantaleón S. J., que remite a la vieja política de expulsiones ejercida sobre eclesiásticos a inicios del proceso revolucionario, constituye un acto bien calculado por la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos. Intenta acallar las voces críticas al interior de la Iglesia cubana que con más fuerza expresan su desacuerdo con la situación de Cuba. 

La salida del país del padre David Pantaleón S. J. demuestra el temor de las autoridades cubanas a todo espacio de articulación y denuncia que acompañe a la ciudadanía. Pues ante las palabras calculadas y cautas de la Conferencia Episcopal, han sido la Compañía de Jesús y la Conferencia de Religiosos de Cuba los sectores eclesiales en los que la sociedad civil, la feligresía y el conjunto de la ciudadanía han sentido la palabra de solidaridad eclesial.

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