Johnnie Sayre / Spoon River (Video)

Por Adonis Milán

HAVANA TIMES – Con este séptimo capítulo de la serie de cortometrajes Spoon River termina la primera temporada del proyecto audiovisual cubano basado en el poemario estadounidense Antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters.  La serie de cortos fue creada en respuesta a la censura y persecución paramilitar que ha sufrido mi proyecto Perséfone Teatro por parte del Gobierno cubano.

Desde diciembre de 2017 carecemos de local de ensayo, porque fuimos desalojados de los espacios habituales de trabajo por la organización oficialista Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Los ejemplos de represión hacia nuestro trabajo exceden. Solo por mencionar tres de los más significativos, primero el operativo policial que se llevó a cabo en la casa-galería El Círculo, para impedir el estreno de la obra Psicosis, de Sarah Kane, en la que fue arrestada la actriz y parte del público asistente.

Otro ejemplo fue la muestra de un taller de máscaras que se expuso en el parque G de La Habana, más de quince policías armados lanzaron spray de pimienta contra los actores y el público. 

Y para concluir, la suspensión de la obra Andrómaca, de Eurípides, a solo cinco días de su estreno, por amenazas y hostigamientos hacia la actriz, quien abandonó el proyecto.

La estrategia seguida desde entonces fue la filmación de estos cortos como vía de conservar el trabajo y facilitar la exhibición, abriéndonos al mundo del audiovisual, utilizando a Internet como plataforma para su divulgación.

Este episodio habla de la juventud, la desobediencia, la rebeldía y el arrepentimiento. Johnnie Sayre es un adolescente rebelde que se escapaba de su casa para saltar sobre los trenes; desafiando la jerarquía patriarcal, este personaje vaga sin rumbo. 

La muerte trágica pone fin a sus juegos, regresa lleno de culpa por la frustración de una vida tan corta y el sufrimiento causado a su padre.

Los lamentos y tormentos condenan a las almas de Spoon River a un eterno suplicio que solo tiene el aliciente de la verdad más cruel sobre el significado de la vida. Esta alma joven, inexperta y confusa quiso volar demasiado rápido, hasta que se estrelló contra el primer árbol sin levantar el vuelo. 

Es un chico que huye de un control familiar que no parece hostil, pero control a fin de cuentas.  Aquí hay cosas que el texto no dice, hay sentimientos y deseos que el personaje calla por sentirse responsable. La familia se nos presenta como otro centro de poder con sus normal y leyes, creadas antes que los que nacen pudieran decidir.

La adrenalina de lo prohibido es tan peligrosa como deseada para los que tenemos que atacar norman en esta realidad estática.

Al ritmo de la exaltante música de Nirvana comienza el cortometraje, transportándonos al desenfreno que quizás dio fin a la vida de su vocalista Kurt Cobain. 

La fotografía está llena de movimientos rápidos, despreocupada e irreverente parecen cada toma, filmadas con cámara en mano. El montaje también huye de formalismos, se desplaza en un tiempo ágil y buscan el protagonismo del actor sobre el medio.

La actuación está a cargo de Emmanuel Collazo, quien interpreta a Johnnie Sayre con los componentes de fragilidad, rabia y ambigüedad sexual.  El actor es un estudiante de actuación expulsado en segundo año de la Escuela Nacional de Arte (ENA), porque sus profesoras las actrices Jazmín Gómez y Corina Mestre lo consideraron sin condiciones actorales para seguir la carrera.  Días después del comunicado de su expulsión grabamos el cortometraje.

La serie Spoon River es un pretexto para hablar de la humanidad, de su diversidad y complejidad, siempre buscamos actores que sean diferentes en lo visual, pero, sobre todo, con un mundo emocional y psicológico muy específico. 

El rio Spoon es el inframundo de muertos donde Perséfone navega buscando almas que cuenten sus historias, lecciones para los vivos quienes no saben vivir sin destruirse entre ellos. 

Para mí es el rencuentro con el mundo de la escena y con los actores. La necesidad de la creación es más básica que la necesidad de la existencia, porque yo existo para poder crear. Incluso en una realidad tan distópica como la de vivir bajo el mandato de un sistema totalitario.    

Hacer este proyecto no es solo una postura desafiante ante el régimen cubano, es una necesidad de expresión que mantiene viva la esencia de Perséfone Teatro. La resistencia es el camino para el arte cubano ante una crisis moral y espiritual de un pueblo sumergido en la desmemoria.

 

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