Jazz en el Pabellón Cuba

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Irina Echarry (Fotos: Elio Delgado Valdés)

HAVANA TIMES — Durante la recién finalizada edición del Festival Internacional Jazz Plaza 2014 varios lugares se estrenaron como sedes del evento. Uno de esos espacios fue el Pabellón Cuba; diversas razones hicieron que fuera una opción a tener en cuenta.

La primera es que está situado en la calle 23; si alguien pide un sitio más céntrico, sería demasiado exigente.

Otra, que las funciones comenzaban en las tardes. Sobre las 2.00 pm arrancaban y daba chance a los interesados de salir a tiempo para algún concierto nocturno en cualquier otro centro asociado al Festival, como la Casa de Cultura de Plaza o la peña de jazz del hotel Sevilla.

018Tercera razón —y no menos importante—: era sumamente barato. Los demás lugares implantaron precios igual o por encima de los 20 pesos. Así, si una persona fue todas las noches al Mella, gastó 100 pesos en entradas; si llevó algún acompañante, pues hay que duplicar la cifra. Sin embargo, para acceder al Pabellón Cuba solo había que dar 4 pesos y podías quedarte hasta que cerrara.

Hay que decir que no solo hubo jazz, también pasaron por ahí varios géneros musicales y otras manifestaciones del arte como la danza y la plástica, lo que hacía más variado el repertorio y más diverso el público.

Lo mejor lo he dejado para el final: la oportunidad de disfrutar a los jóvenes jazzistas en vivo, de cerquita y de manera informal. Generalmente, en los teatros o sitios circunspectos, los músicos van de traje o camisas elegantes, se quedan casi estáticos, contenidos; alguien los llama “maestros”, “virtuosos”, o se recuerdan los lauros obtenidos en diferentes eventos internacionales.

Pero en el Pabellón Cuba todo eso se fue a pique, algunos eran tan informales que incluso olvidaban decir su nombre al público o el título de la pieza que tocaban. Sin embargo, nada de eso hacía falta, la realidad era que los muchachos se divertían tocando y, con ellos, los que fuimos a escucharlos. La improvisación, ese poderoso condimento que cuando falta vuelve el jazz un poco desabrido, reinaba en la Pérgola del Pabellón Cuba cuando los jóvenes hacían vibrar sus instrumentos.

Por allí estuvieron Jorge Aragón Trío, William Roblejo, Alejandro Falcón y Cubadentro, César Filiú, Yanet Valdés, Alejandro Meroño. Un ejemplo de desenfado fue la presentación de Delvis Ponce y Experimental Jazz junto a Alejandro Vargas, pianista radicado en España hace algunos años, que hizo tres improvisaciones donde se reconocieron acordes de clásicos como Caravana y Summertime, o la cubanísima Guantanamera.

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