Iota avanza amenazante, con más fuerza que Eta

Ante la inminente llegada del huracán Iota, el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, evacuó a las comunidades en alto riesgo de ser impactadas por el fenómeno. Foto: Georgina Vargas/ Alianza Voces Unidas

Huracán Iota impactará el Caribe Norte de Nicaragua la tarde de este lunes, a menos de dos semanas del paso de Eta. Pobladores regresan a refugios

Por Cinthya Torrez  (Confidencial)

HAVANA TIMES – El Caribe Norte de Nicaragua está en alerta ante el huracán Iota, el número 13 de esta temporada ciclónica y el segundo en llegar a la zona, a tan solo trece días del paso del huracán Eta. Se proyecta que el fenómeno sea más catastrófico, no solo porque el ojo del huracán está mejor organizado, sino porque todo apunta a que su degradación será más lenta que la del primer ciclón.

Las inundaciones son también motivo de preocupación, con estimaciones de acumulados de lluvias de entre 500 a 750 milímetros en suelos ya saturados, explicó el agrometeorólogo del Centro Humboldt Agustín Moreira, en una entrevista en el programa Esta Semana.

A diferencia de Eta, Iota tiene un diámetro más grande, lo que significa que tendría fuerza de huracán por 35 kilómetros desde el centro del ciclón y vientos con fuerza de tormenta tropical de 205 kilómetros desde el exterior, dijo el especialista.

“Se espera que traiga vientos potencialmente catastróficos, una marejada ciclónica amenazante a la vida e impacto de lluvia a América Central”, indica el NHC. Por ello, Moreira recomendó que la población se mantenga mínimo a tres kilómetros de la costa, porque las olas pueden alcanzar hasta 4 metros de altura.

Pacífico también se verá afectado

El noreste de Nicaragua y Honduras serán los más expuestos a la furia de Iota. El evento se iniciaría a sentir la noche del domingo y la mañana de este lunes en las zonas de Bilwi y las comunidades de Wawa Bar y Haulover, sostuvo Moreira.

Sin embargo, eso no significa que el Pacífico no percibirá la fuerza del ciclón, En la zona sur podrían registrarse acumulados de 125 a 250 milímetros de lluvia. De lunes a miércoles será el período más intenso del impacto de Iota, y se espera que la situación mejore el jueves.

Un huracán se compone de tres fases y la más destructiva es la que ocurre cuando pareciera que todo ha pasado, que se calcula se dé entre el lunes por la noche y el martes antes del mediodía, explicó el especialista.

El ciclón se mueve con una velocidad de traslación de 15 kilómetros por hora, con vientos de 155 kilómetros por hora.  Moreira recalcó que “este huracán es más fuerte. No es un huracán más débil que Eta. La diferencia es que Iota es más largo y sus concentraciones de sus bandas son más definidas, tiene unas paredes bastante complejas en el aspecto que son compactas”, lo que genera más lluvias y ráfagas de viento. 

Comunitarios de la zona del Caribe Norte y Juana Bilbano, directora del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan),  dijeron a CONFIDENCIAL estar preocupados porque la herida de Eta sigue muy fresca. El primer huracán arrojó por el suelo techos, viviendas de tambo, árboles, dejó contaminados pozos y provocó que los lugareños de comunidades como Wawa Bar y Bilwi se quedaran únicamente con lo que llevaron a los albergues porque, al regresar, el mar se había tragado casi todo.

Evacuaciones y albergues

El Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) ha realizado evacuaciones en comunidades en alto riesgo por el huracán. Aunque hasta este lunes las autoridades no brindan un estimado del total de refugiados, el Ejército de Nicaragua indicó que el sábado evacuaron hacia los albergues en Waspam, Caribe Norte, por vía fluvial y terrestre, a 1 217 personas, entre estos 682 menores de edad de las comunidades de Bihmona y Cabo Viejo. También trasladaron 49 toneladas de ayuda humanitaria de Puerto Cabezas hacia esa zona.

Este domingo siguieron las evacuaciones, y un poco más de 200 personas fueron llevadas desde Karata a albergues en Bilwi. El Sinapred también afirmó que la población de Cayos Miskitos ya estaba en un lugar seguro y que se habían suspendido los zarpes de embarcaciones.

En Waspam, el sacerdote miskito Rodolfo French, responsable de la parroquia San Rafael, dijo que la ciudad está llena de la población que las autoridades municipales han evacuado de otros sitios. Estimó que son unas cuatro mil personas las que han sido trasladadas a varios albergues, entre estos, el Tecnológico Nacional (Inatec), el Instituto Nacional Once de Septiembre (INOS), su parroquia y otras escuelas. Conoció que la población en los refugios ha comido y que la gente en la ciudad está buscando lugares seguros donde resguardarse. En las calles de ese municipio se observa la presencia militar y policial.

La proyección del Centro Humboldt es que Iota se dirija al área entre Cabo Gracias a Dios y Bilwi, incluyendo los municipios de Waspam, Triángulo Minero, y en su posible salida afecte Wiwilí y San José de Bocay, “dejando fuertes vientos con grandes acumulados de lluvias que podrían ocasionar grandes inundaciones, desbordes y crecidas de ríos que podrían en riesgo la vida”.

Un hombre en Wawa Bar trata de reconstruir su casa con la madera que el huracán Eta dejó dispersa.
Foto: Cortesía

Llueve sobre mojado

Un hombre remienda con clavos la casita de tablas color morado. A su alrededor todo es desorden: trozos de madera por aquí y por allá, hojas de zinc, árboles tumbados y palmeras dobladas. La huella que dejó el huracán Eta, que tocó tierra nicaragüense en categoría 4, sigue a la vista de cualquiera que llegue a Wawa Bar, una de las comunidades más afectadas en el Caribe Norte.

La naturaleza no ha tenido clemencia con estas comunidades golpeadas por años también por la pobreza. Cándida Tebas, comunitaria de Wawa Bar, explica que antes de que se enteraran de Iota, sus primos alquilaron una motosierra para cortar los árboles y empezar a limpiar, mientras las familias recogían la madera con la intención de improvisar una casa y traerse a sus parientes que aún estaban en los albergues.

De la ayuda del Gobierno, les llevaron tres libras de arroz y un poco de aceite, también colchonetas y agua, de ahí nada más. Les dijeron que llegaría zinc a la zona, pero desconocen cómo será la distribución porque, hasta este sábado, ninguna autoridad se había presentado a informarles.

Además de la carencia de techo, el agua es otra de las necesidades más urgentes de la población de Wawa Bar, ya que los pozos siguen contaminados y no los han podido limpiar. La población debía viajar por mar hasta Puerto Cabezas para obtener agua. La última vez que les regalaron tres barriles y unos bidones a la comunidad, se acomodaron con “un baldecito”, contaron unos primos de Tebas.

“Ninguna autoridad viene a explicarnos, a decirnos qué es lo que está pasando, cómo nos va a ayudar, cuándo nos va a ayudar, qué es lo que piensan hacer. Nada, nada de eso. Nadie ha venido a decirnos: ‘miren, pues esperen, va a venir el zinc, o les vamos a hacer sus casas o le vamos a dar algo, nada’”, expresó Tebas a CONFIDENCIAL.

Ahora, con la llegada de Iota la población tuvo que volver a salir y sus incógnitas siguen sin respuestas. Wawa bar volvió a quedar desierto por el otro huracán.

Refugiados en Koom y Wasla, en Waspam, dejaron su casa por las inundaciones causadas por Eta. Con Iota no saben en qué momento regresarán a sus hogares. Foto: Cortesía

Más de diez días en albergues

Bilbano, directora del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan) se mostró preocupada por la situación de las 14 comunidades del territorio Whanky Maya, que llevan más de diez días refugiadas en Koom y Wasla, en Waspam, hasta donde llegaron a uno de los albergues. “Sí que están muy mal porque en una iglesia hay más de mil personas, no tienen condiciones, ni siquiera cómo acostarse en el piso porque son demasiadas personas”, explicó la defensora.

A las mujeres les dieron una hamaca o una sábana, pero necesitan mosquiteros por los zancudos, que son demasiados. No tienen utensilios para la cocina, como platos y vasos; tampoco chinelas. Dijeron que sí comen, pero poco, porque cada mujer debe compartir con sus hijos, que son entre cuatro y cinco. Los que serían unos días mientras el agua que se adentró en sus viviendas bajaba, se ha convertido en un periodo incierto de retorno debido al impacto de Iota, aseguró Bilbano.

La defensora explicó que la ayuda que les envían no alcanza. En su caso, discutieron con los responsables del lugar e, incluso, estos les quisieron romper los documentos de control de la ayuda alimentaria que entregaron, denunció. Por esos comportamientos es que otras organizaciones tienen miedo de llevar ayuda, señaló. Teme lo que pueda pasar con el embate de Iota en comunidades tan frágiles como estas. El sacerdote French les llevó 600 paquetes de ayuda este fin de semana, principalmente para la alimentación de las y los niños.

A las 7 AM del lunes Iota tiene vientos máximos sostenidos de 245 km/h. Centro Nacional de Huracanes

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