Internet libre para Cuba: deseos y realidades

Internet es una herramienta, pero no es la única con que se cuenta para tumbar la dictadura. (14ymedio)

Aun con los significativos avances tecnológicos registrados en los últimos tiempos, hay soluciones imposibles de implementar

Por Jorge Tintorero (14ymedio)

HAVANA TIMES – Desde el pasado día 11 se ha vuelto tendencia el reclamo de internet libre para los cubanos, apoyado por senadores, representantes y multitud de figuras públicas y políticas en EE UU. Como no podía ser de otro modo, las promesas, incluida la del presidente Biden, de satisfacer esta demanda no han faltado y muchos están a la espera de que en cualquier momento se vuelva realidad este deseo. Tampoco han faltado las falsas noticias, algunas bien intencionadas y otras no, de la “habilitación de la internet satelital para Cuba” y otras lindezas.

Discúlpenme por ser portador de malas noticias, pero esto no es tan fácil como muchos piensan, ni depende exclusivamente de la decisión política de alguien en particular. En el campo de las telecomunicaciones existen limitaciones dictadas por leyes físicas que no pueden ser ignoradas y mucho menos modificadas a conveniencia de nadie. Aún con los significativos avances tecnológicos registrados en los últimos tiempos, hay soluciones imposibles de implementar, que pasaré a explicar a continuación.

Internet Satelital

Es una realidad la existencia de servicios comerciales de internet satelital, pero para utilizar estos servicios es imprescindible contar con un módem específico para conectarse a los satélites correspondientes. Estos modems son los conocidos popularmente como BGAN (Broadband Global Area Network), que no es más que la marca comercial de uno de los más populares proveedores de este servicio.

La necesidad de contar con uno de estos módems para acceder al internet satelital es fácil de explicar. Estos satélites utilizan, en lo fundamental, 3 bandas de frecuencia comerciales: banda C, banda X y banda Ku. Ninguna de estas frecuencias coincide con las que se usan en la telefonía celular, ya sea CDMA o GPRS. Los únicos teléfonos capaces de conectarse a estos servicios son los teléfonos satelitales, específicamente diseñados para esto, y, como es de esperar, prohibidos en Cuba, tal y como los están los módems satelitales o BGAN.

Independientemente de que los proveedores de servicio de internet satelital accedieran a brindar su servicio de manera gratuita, si no se cuenta con un módem compatible es imposible acceder al servicio

La única señal satelital capaz de ser recibida por los teléfonos móviles es la del servicio GPS en cualquiera de sus variantes (GPS, GLONASS, Galileo, etcétera), pero la comunicación en este caso es unidireccional, o sea, funciona solo desde el satélite hasta el móvil, pero no en dirección inversa.

Para poder hacer uso de internet es necesario que la comunicación se establezca en ambos sentidos, o sea recibir paquetes de datos y enviar paquetes de datos. Es como una conversación entre dos personas: una habla y la otra escucha; luego la segunda responde y la primera escucha. Si estas personas se alejan podrían continuar conversando mediante megáfonos, pero necesitarían uno para cada uno, de lo contrario uno podría escuchar pero sería incapaz de responder. Los megáfonos en este caso serían el satélite y el módem BGAN.

Resumiendo: no hay tal cosa como “habilitación de internet satelital” libre para Cuba ni para ningún otro sitio. Independientemente de que los proveedores de servicio de internet satelital accedieran a brindar su servicio de manera gratuita, si no se cuenta con un módem compatible es imposible acceder al servicio.

Los teléfonos móviles, inteligentes o no, solo pueden conectarse a las radiobases (o células, de ahí el nombre de telefonía celular), que en este caso pertenecen todas a Etecsa y utilizan la tecnología GPRS (General Packet Radio Service).

GPRS

Para brindar un servicio de internet utilizando esta tecnología es necesario que los móviles se conecten a radiobases no pertenecientes a la red de Etecsa, cosa que no existe en Cuba. Desplegar una red de radiobases tradicionales alternativa resulta imposible sin la autorización del Gobierno cubano. Existen soluciones emergentes para el despliegue de radiobases, ya sea desde drones, globos u otro tipo de plataforma, pero, y aquí está el detalle, estas plataformas deben ubicarse a una distancia (o altura) que garanticen que la señal sea recibida por los móviles y que éstos a su vez sean capaces de comunicarse efectivamente con las radiobases. Sería posible incrementar la potencia de transmisión de las radiobases para que la señal llegue hasta los móviles, pero estos no pueden incrementar su potencia para conectarse a la radiobase.

Por otra parte, ubicar cualquiera de las plataformas antes mencionadas sobre territorio cubano sería considerado como una violación de su espacio aéreo, con todas las implicaciones que esto conlleva. Aquí, además de limitaciones tecnológicas a superar, el factor de decisión política para su implementación es cardinal, cosa para la cual no parece existir una voluntad a ningún nivel, dadas las consecuencias diplomáticas y de otro tipo.

La otra capacidad de conexión posible de explotar de los móviles es mediante wifi, pero esa es otra tecnología distinta que analizaremos a continuación.

Wifi

Este tipo de tecnología permite la conexión de dispositivos en un área relativamente pequeña, tal y como sucede en los servicios wifi habilitados en parques y algunas zonas, así como a nivel residencial. Una posible contribución al internet libre que demandan los cubanos podría ser la habilitación de acceso wifi por las embajadas de países que apoyan la libertad de los cubanos. Está claro que esto sería algo muy puntual, restringido a zonas específicas en la ciudad de La Habana, y que a la dictadura le bastaría con impedir que la gente se acercara a esos lugares para acceder a la conexión, además de formar su habitual escándalo diplomático. Pero en casos excepcionales podría ayudar a ciudadanos, activistas y periodistas independientes a sacar fuera de Cuba información valiosa en momentos de bloqueo total por parte de Etecsa. Aquí también hay mucho de voluntad y decisión política por parte de los Gobiernos que se decidieran a apoyar a los cubanos.

También existen equipos que, usando esta misma tecnología, permiten enlazar subredes distantes entre sí, como es el caso de lo que se conoce como SNet en La Habana y otras similares en diferentes ciudades del país. En cualquier caso, aun usando dispositivos del tipo Nano o equivalentes de mayor o menor capacidad y/o potencia, se requiere que los mismos se conecten a un punto que tenga acceso a internet a través de un proveedor de servicio distinto de Etecsa.

También existen equipos que, usando esta misma tecnología, permiten enlazar subredes distantes entre sí, como es el caso de lo que se conoce como SNet en La Habana y otras similares en diferentes ciudades del país

Esta podría ser una solución, de existir ese o esos puntos de conexión antes mencionados, pero aún así, aquí también existen limitaciones. Primero, las distancias efectivas de conexión mediante este tipo de dispositivos regularmente no llegan más allá de los 15 kilómetros, aunque en condiciones ideales pueden sobrepasar un poco ese límite. Segundo, para una conexión estable se requiere una línea visual sin obstrucciones entre los dos dispositivos que se conecten; y tercero, se requiere de una red secundaria para compartir esta conexión y dar acceso a los clientes finales mediante wifi o redes de área local (LAN), que en este caso serían los móviles, tabletas o computadoras.

Dadas las limitaciones antes mencionadas, sobre todo la primera relativa a la distancia, es fácil concluir que ubicar puntos de conexión fuera del límite de las aguas territoriales de Cuba, independientemente del costo involucrado, colocaría los mismos más allá del alcance efectivo de esta tecnología; eso sin mencionar la necesidad de establecer una red dentro de la Isla para “repartir” la conexión desde los puntos cercanos a la costa hasta el interior, con todo lo que implicaría en cuanto a inversión y coordinación por parte de la ciudadanía así como la capacidad de la dictadura para perseguir a los involucrados, decomisar equipos, etcétera.

Conclusiones

Es posible que aun cuando para determinadas localidades puedan concebirse y desplegarse soluciones técnicas puntuales que combinen varias de las tecnologías antes mencionadas, la realidad es que no existe, al menos con la tecnología actual disponible, una solución capaz de satisfacer el pedido de internet libre para Cuba que todos deseamos. Reconocer esta realidad no significa que debamos abandonar la lucha, sino que se hace necesario aprovechar lo poco o nulo con que se cuenta y utilizarlo de manera efectiva.

Seguir confiando y esperando por un milagro que nos resuelva de pronto un acceso libre a internet, más que ayudar, lo que hace es desarmarnos en un momento en que no se debe cejar en la lucha por la libertad. Si mañana aparece algún resquicio en el bloqueo de información a que nos somete la dictadura, hay que aprovecharlo al máximo, pero también hay que reconocer que estas son las condiciones que tenemos y con las que nos toca lidiar. Internet es una herramienta, pero no es la única con que se cuenta para tumbar la dictadura. La voluntad y la acción de todos es lo único que lo va a conseguir.

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