Informe sobre la destrucción en Los Sitios, La Habana

De acuerdo con el diagnóstico del municipio Centro Habana para 2020, el Consejo Popular “Los Sitios” mantiene a más 2 800 vecinos a la espera de un cambio de vivienda o de traslado hacia una comunidad de tránsito. Fotos: Eliana Labarca.

Por Eliana Labarca (El Toque)

HAVANA TIMES – Los Sitios es un terreno en ruinas, un octágono en asfixia por la acumulación de más de 30 mil personas, el consejo popular con mayor deterioro del fondo habitacional en Centro Habana, municipio con mayor deterioro del fondo habitacional en Cuba. Los Sitios, en cualquier caso, es un mapa atravesado por una situación constructiva que le trasciende por nacional. Otro accidente en medio del caos.

En la isla, el incumplimiento del programa de viviendas y el deterioro progresivo del fondo habitacional han resentido —durante más de seis décadas— el derecho constitucional de acceso a una vivienda digna. Ambos aspectos, a su vez, han derivado en un indicador de evidente desigualdad social. Con un déficit aproximado de 900 mil casas a lo largo del país, los mayores niveles de precariedad recaen sobre comunidades racializadas, marginalizadas y en riesgo, cuyo estatus (en buena medida) las empuja a ocupar dichos espacios.

Solo en 2021, en la nación caribeña se concluyeron 18 645 viviendas (desde las formas estatales, subsidiadas y por esfuerzo propio), de acuerdo con una nota publicada en el diario Juventud Rebelde. La cifra apenas se corresponde con el 42 % del plan de obra dispuesto para ese año. Mientras los números de producción decrecen, una cantidad en aumento de cubanos se ve obligada a habitar zonas vulnerables como Los Sitios. Entre lo destruido se sostienen vidas; vidas que aquí se ven.

En la última planta del edificio de Figuras, no. 106, un grupo de niñas juegan. Lo que antes era un almacén de tabaquería hoy acoge, en calidad de albergue, a más de 20 familias a la espera de la certificación de sus propiedades.
Eloísa Hernández, de 88 años, jubilada. Titular de una habitación de ciudadela con dictamen de «inhabitable irreparable». Desde 1970 la propiedad tiene orden de albergue, pero esta aún no ha sido ejecutada.
Esperanza Zamora, de 68 años, jubilada e hija de Eloísa. Por la avanzada edad de su madre, prefiere tramitar ella los temas vinculados a la vivienda familiar. Luego de varias visitas a los órganos correspondientes, en diciembre de 2019 recibió una carta de respuesta por parte de la Dirección Municipal de la Vivienda de Centro Habana. Consta en la misiva que la «entidad (…) no cuenta con la disponibilidad para poder reubicarla con la inmediatez que requiere su caso».
David Valle, de 32 años, veterinario. Al igual que Eloísa y Esperanza, vive en una casa sobre la que reza, desde 1971, un dictamen de «inhabitable irreparable». Vecino de la calle Sitios, comparte el único dormitorio de la casa con su madre y su hermana.
Vicente Díaz, de 55 años, jardinero. De su abuela materna heredó una habitación de ciudadela. Desde 2020, las constantes filtraciones y la amenaza de un desplome le obligaron a disponer todo el mobiliario de la casa en el espacio cocina-comedor. Vicente, como gran parte de los pobladores de la zona, no cuenta con los recursos materiales necesarios para la restauración del inmueble.
En Los Sitios, la mayoría de las familias no declara el ingreso económico real de sus hogares. En otros casos, las cantidades expresadas no se corresponden con el nivel de vida observado. Pero el sostén financiero de un grupo significativo de habitantes está en el «día a día».
Claudia Rodríguez, de 23 años, trabajadora bancaria. Tras el fallecimiento de su abuela, heredó la casa de apartamentos en la que vive. Con la suerte de no encontrarse en malas condiciones constructivas, el lugar es pequeño, húmedo y con escasa ventilación.
Ana Belkis Gómez, de 69 años, ama de casa. Llegó a la ciudadela de Sitios no. 168 en 2001, después de trasladarse del albergue en que vivía debido al delicado estado de salud de ella y de su hijo menor. La nueva casa ocupa un espacio aproximado de poco más de tres metros cuadrados de largo por tres de ancho.
En un área muy reducida, Ana Belkis dispuso camas para ella, su esposo y sus tres hijos; también una hornilla y un refrigerador. El baño siempre estuvo afuera.
Carlos Bécquer, hombre sin hogar que sufre una patología psiquiátrica.
Carlos es uno de los «sintecho» que se viste y se alimenta gracias a la caridad de los vecinos de la zona.
El estado general de la vivienda en Los Sitios no augura soluciones cercanas. Muchos de los inmuebles incumplen con las normas básicas de habitabilidad.

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