Fútbol cubano: solo el primer paso

Por Ronal Quiñones

Onel Hernández celebra su primer gol para Cuba. Foto: Onel Hernández/Twitter

HAVANA TIMES – Histórica fue la convocatoria de la selección nacional de fútbol de Cuba para encarar la eliminatoria hacia la Copa del Mundo de Catar 2022, con el llamado de jugadores que militan en ligas foráneas por su cuenta.

Era el caso de los delanteros Onel Hernández (Norwich City, de Inglaterra) y Joel Apezteguía (TreFiori, de San Marino), así como los laterales Jorge Luis Corrales (Montreal Impact, EE.UU.) y Carlos Vázquez (Alcorcón de España).

Sorprendió el llamado a unos cuantos, porque a pesar de que se venía trabajando desde hace meses y en teoría todo iba bien, estamos acostumbrados en este país a que este tipo de sueños muchas veces se convierten en pesadillas y, lo que debió ser, a la postre no se concreta por una razón u otra.

Sin embargo, esta vez se dio el milagro, y estoy seguro de que la inmensa mayoría de la afición cubana está satisfecha con lo realizado, a pesar de que no se haya concretado el objetivo de pasar de fase tras los dos primeros choques disputados en Ciudad de Guatemala.

Fueron dos derrotas (0-1 contra Guatemala y 1-2 ante Curazao) que dejan prácticamente eliminado al plantel cubano de cara a la siguiente instancia, porque dependerían no solo de ganar con amplitud a los otros rivales de la llave, sino que estos derroten a guatemaltecos y curazaleños, cuando su nivel está bien por debajo.

El primer día ante los locales era lógico que los nuestros no engranaran bien su maquinaria, porque algunos se veían las caras por primera vez, debían adaptarse al sistema táctico, y había transcurrido más de un año sin partidos oficiales.

Además, luego de encajar el gol, en otra jugada infantil de la zaga caribeña, fue expulsado Karel Espino en una entrada que como máximo llevaba amarilla, y Cuba debió terminar con 10 futbolistas.

Los cuatro “legionarios” vieron acción en esa fecha, aunque Onel Hernández lo hizo solamente en la segunda mitad, luego de arribar a suelo guatemalteco en pleno primer tiempo.

El caso de Onel es bien interesante, pues se trata de un jugador que emigró a Europa cuando tenía apenas seis años de edad junto a su madre, y se desarrolló como futbolista en Alemania y luego en Inglaterra, pero nunca jugó en la Isla.

Es más, ni siquiera puede comunicarse de manera perfecta con sus compañeros, porque el idioma no lo practica con la frecuencia necesaria. No obstante, su entrega no puede discutirse, porque sin haber pisado la cancha previamente pidió salir en la segunda mitad del duelo ante Guatemala, y fue el mejor en el terreno.

Es verdad que en ocasiones pecó de individualista, una característica casi innata en los delanteros, pero aquí más evidente por la falta de entendimiento con sus compañeros, pero se vio que está muy por encima del nivel del resto de la plantilla.

Desde mediados de 2019, el avileño había declarado a la prensa británica que se sentía muy contento por cumplir el primero de sus dos grandes sueños, jugar en la máxima categoría del fútbol inglés, porque el otro era debutar con la selección nacional de Cuba.

Pues bien, su patriotismo fue recompensado, no solo con la convocatoria, sino porque marcó el único tanto del conjunto en estos choques, un gol de bella factura y que pudo ser firmado por cualquiera de los mejores del mundo.

El delantero de 28 años ha sido la gran sensación en los últimos días, y es, por mucho, el más mediático entre los 23 jugadores que conforman el plantel. Su desempeño en la cancha demostró el porqué, y los rivales enseguida notaron que era la pieza diferente.

Su historia debe añadir la aventura de incorporarse de último al conjunto, porque su arribo al país centroamericano se retrasó debido a la erupción del volcán Pacaya, que trajo como consecuencia el cierre del aeropuerto principal de Guatemala.

Era tan grande su deseo de hacer realidad su sueño que decidió no pasar por el hotel, y pidió que le llevaran el uniforme directo al aeropuerto, para de ahí ir hasta el estadio Doroteo Guamuch.

Si alguien tenía dudas sobre la conveniencia de llamar a este tipo de jugadores no contratados por la Federación Cubana, ya no lo debe quedar ninguna.

Además, la gran audiencia televisiva registrada para los partidos del miércoles y el domingo son una clara muestra de que eso es lo que quiere ver el aficionado cubano, hastiado ya de tantos fracasos y goleadas recibidas por su equipo.

Lo había hecho el balonmano en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018, al reforzarse con ocho atletas que competían en ligas europeas, y se logró subir a lo más alto del podio, algo que no ocurría desde Ponce 1993.

Luego del debut con las lógicas desconexiones, ante los curazaleños los nuestros dejaron una mejor imagen y un juego colectivo superior. Incluso en este partido, contra el rival más calificado de la llave, Cuba tuvo la mayor cantidad de oportunidades, y Curazao prácticamente tiró esas dos veces entre los tres palos, pero el fútbol es así.

A pesar de ir debajo, los Leones del Caribe nunca bajaron los brazos y mantuvieron la presión sobre el rival que, en clara muestra de respeto, evitó las incursiones ofensivas y se limitó a hacer el mayor tiempo posible hasta el pitazo final.

Evidentemente la llegada de los nuevos jugadores le cambió la cara a una selección que sufrió grandes derrotas en los últimos años, y llena de esperanza a la afición de cara al futuro, porque este es apenas el primer paso.

El fútbol cubano no ilusionaba tanto desde que el peruano Miguel Company tenía a su cargo la dirección técnica. Este es el otro problema a resolver para subir de nivel, contratar a un entrenador avezado, aunque implica un desembolso económico que no parece posible.

Este proceso mundialista era una auténtica quimera, y los primeros resultados positivos deben alcanzarse en la venidera Copa Oro y en la Liga de Naciones de la Concacaf, si se mantiene esta política.

Puede ocurrir antes, quizás en junio próximo, cuando la escuadra cubana se enfrente a sus similares de Islas Vírgenes Británicas y San Vicente y las Granadinas, en la siguiente ventana del grupo C de la Concacaf, aunque ya sin opciones de avanzar.

Lo cierto es que esta convocatoria a la selección nacional debe marcar un antes y un después en el fútbol cubano. Es un paso de avance que se esperaba desde hace ya varios años, y que no debe verse afectado por el hecho de que los resultados no acompañaran.

Pudiera servir esto también para que otros deportes colectivos se miren en el espejo. ¿Lo hará la pelota?

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