Estar en la lista es la clave para solicitar asilo en EE.UU.

Por Ken Alexander

A cada migrante se le entrega un número en un pequeño pedazo de papel después de que su nombre se registra en el cuaderno.

HAVANA TIMES – Se espera que en los próximos días unos ocho mil inmigrantes procedentes de América Central estarán al lado mexicano de la frontera con los Estados Unidos, en Tijuana, en busca de asilo. Unos seis mil aproximadamente ya están allí.

En el otro lado del muro, más de cinco mil soldados estadounidenses –alrededor de dos por cada tres migrantes- se han desplegado con el último equipo de alta tecnología. La Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos también tiene rifles de gran potencia, vehículos potentes y visión nocturna.

Aquellos mexicanos y ciudadanos estadounidenses que cruzan la frontera hacia territorio estadounidense, sus vehículos son radiografiados, sus documentos fotografiados y todo es analizado por computadoras, incluso antes de que ellos lleguen a la estación de guardia que se encuentra unos 50 metros más adelante. Y, las cámaras y los sensores de tierra se alinean en el lado fronterizo estadounidense, transmitiendo información de manera instantánea a los centros de comando.

Pero el proceso de dirigir quién podrá solicitar asilo, y cuándo, se realiza en un cuaderno muy bien organizado en el que cada nombre está escrito a mano. Los nombres se agrupan por decenas y se les asigna un número. Ese número se escribe en un papel muy pequeño y se le entrega a cada persona de ese grupo. Es la clave de la autopista y es de muy baja tecnología en todos los sentidos.

La oficina de Inmigración estadounidense no dirige la lista, así como tampoco lo hace la Patrulla Fronteriza mexicana. Dicha lista es organizada por un pequeño grupo de migrantes, y las autoridades mexicanas la mantienen segura durante la noche. Solo existe una copia de la libreta escrita a mano.

La lista de nombres de los que buscan obtener asilo en los Estados Unidos de América.

La oficina de Inmigración estadounidense pregunta a los encargados de la lista quiénes serán los siguientes procesados. Es un asunto muy democrático. El grupo de migrantes que administran la lista fueron elegidos de manera tal que representaran a cada uno de los países de donde provienen dichos migrantes: El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua.

El proceso funciona igual en la frontera en Nogales, México, aproximadamente ocho horas al este de Tijuana. Los grupos de voluntarios administran quiénes están en la lista y se aseguran de que los migrantes lleguen a la oficina de Inmigración de los Estados Unidos cuando su número aparezca. En Tijuana es mucho más complicado, debido a la enorme cantidad de personas. La comunicación es muy difícil en los campamentos aquí en Tijuana.

Muchos de los migrantes que entrevisté durante las últimas dos semanas no sabían nada sobre la lista ni sobre la necesidad de obtener un número. Llegaron y recibieron una muñequera con un número escrito en esta. Todo parecía oficial. Nadie les dijo que había otro paso, un paso sumamente importante. Solo el llegar al campamento no te iba a llevar a los Estados Unidos.

Fue verdaderamente desgarrador informar a muchos de los migrantes que habían estado acampados en Tijuana durante semanas que todavía necesitaban obtener un número. Era difícil saber que, si bien se habían acomodado en las condiciones cada vez más escuálidas de las instalaciones deportivas de Benito Juárez, cientos y miles de migrantes que llegaron mucho después sí se pusieron en la lista delante de ellos.

Para poder inscribir tu nombre en la lista debes caminar 30 minutos más o menos hasta el paso fronterizo de Chaparral; el mismo lugar del incidente en la frontera la semana pasada. Debajo de una carpa, sobre una mesa plegable, allí se encuentra el cuaderno. Tu nombre es escrito en él, junto con tu país de origen, y obtienes tu número.

La parte difícil es que tienes que volver a ese cruce fronterizo a las 6:30 am de la mañana el día que se llama tu número. Y eso puede ocurrir dentro de unos meses. Con miles de personas en la lista, y los Estados Unidos procesando no más de 100 casos por día, es muy difícil saber cuándo llegar a la frontera. Y si pierdes tu cita, solo tienes 24 horas para volver y explicar.

Después de eso, tu nombre va al final de la lista.

Ahora que los migrantes se están mudando a una nueva instalación a unos 26 kilómetros del campamento Benito Juárez, el esfuerzo por llegar al cruce fronterizo de Chaparral, tanto para registrarse como para escuchar cuando su número sea llamado, será más que arduo. Es un juego de espera, y uno verdaderamente confuso.
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*Ken Alexander es un fotógrafo y periodista independiente de Woods Hole, Massachusetts, EE.UU. Puede ser contactado en: [email protected]

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