¿Es de noche o de día en La Habana?

“Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, se pasea por el Prado, mata moscas con el rabo,…” (Estribillo de una canción popular cubana)

prado-1

Vicente Morín Aguado

HAVANA TIMES — Amanecí en La Punta, donde ordenó el general Wood iniciar la construcción del Malecón. Camino entre las sombras de frondosos árboles, bancos de mármoles incrustados en muros que sobrepasan dos centurias, vigilado por fieros leones de bronce, finalmente convertidos en mansos caballos bajo la intrepidez de niños irreverentes. Son las nueve de la mañana y las farolas están encendidas: ¿Acaso no ha salido el sol?

El Prado me lleva hasta la calle Neptuno, miro el antiguo hotel Telégrafo y llego hasta la estatua de José Martí, sustituto de la reina Isabel II de España en el Parque Central. Bajo los pies del Apóstol de nuestras libertades permanece la huella de un clavo, al estilo de los filosos que fijaron a Cristo. Fue puesto allí el 24 de febrero de 1905, al inaugurar la escultura, después de una encuesta que le dio 16 votos entre 105 personalidades consultadas, Céspedes se quedó con 13 y Washington alcanzó 8 nominaciones para un tercer lugar.

El Clavo de Martí era de oro, razón para retirarlo del lugar, considerando los avatares de cualquier noche habanera. Ahora se conserva en el Museo de la Ciudad, antiguo palacio de los Capitanes Generales de la Isla de Cuba. Desde Colón nos acompaña la espada. No hubo reparos a la hora de hacer Mayor General al poeta, maestro y apóstol de nuestro olvidado civismo, quien nunca disparó un tiro y menos aún blandió machete alguno.

De espaldas a Martí, reconstruyen La Manzana de Gómez, incorporada a la ciudad durante las “vacas gordas” de la Primera Guerra Mundial, cuando se dispararon los precios del azúcar y Cuba producía el doble de lo que hoy dan nuestras exiguas plantaciones cañeras. Se trata de un conjunto arquitectónico de 100m/100 m, con más de 500 habitaciones, comparado en su tiempo con los mayores centros comerciales del mundo.

La revolución confiscó la propiedad de Andrés Gómez-Mena Vila, conservando las instalaciones comerciales en la planta baja, mientras los tres pisos superiores albergaron escuelas. Medio siglo determinó que los maestros interrumpieran las clases al primer aguacero, desaparecidos los ventanales de maderas preciosas; quebrados, rodaban escaleras abajo los mármoles blancos, en tanto ningún elevador asistía a los miles de inquilinos cuesta arriba.

Finalmente una compañía hotelera suiza torció el inminente desastre, decidida a construir el Hotel Manzana, su primer cinco estrellas en el Caribe.

Saludo de nuevo al Apóstol, observando el remozamiento del Teatro García Lorca, buscando el Capitolio, también en acciones de embellecimiento. Los planes indican que sus dos hemiciclos, al estilo del sistema bicameral norteamericano, acogerán a la Asamblea Nacional del Poder Popular. De espaldas al enorme edificio, hecho al estilo del Partenón griego, esperan próximos derrumbes.

Pensando en cosas bellas, me estremece la imagen de Joséphine Baker- seis veces en este escenario- con sus plátanos como única vestidura, dando lecciones de dignidad a sus arrebatados admiradores. Casual o no, muy cerca está el Hotel Saratoga, ahora célebre por la presencia de Beyoncé, quien un día rindiera homenaje a su predecesora.

prado-2

El destino está en la Ceiba del Parque de la Fraternidad Americana, árbol sagrado de los Yorubas. El baobab tropical fue plantado con tierras traídas desde 28 repúblicas americanas, cuyos escudos quedaron esculpidos en una verja que le rodea. En la puerta de bronce grabaron los nombres de los representantes que asistieron a la ceremonia. Faltan nuestros compatriotas, borrados un tiempo después con una antorcha de acetileno.

Era el año 1928, gobernaba el general Machado, quien ordenó un plan de obras públicas cuyo único antecedente se remonta al despotismo ilustrado de Carlos III, el Rey que decidió construir el Prado, ahora paseo dedicado al héroe de nuestra independencia José Martí.

El también general-presidente, hace 90 años decidió darle al monumental paseo sus leones, sus bancos, sus farolas, elevando al Capitolio hasta los 92 metros, algo difícil de borrar por antorcha alguna.

Ceiba-parque-de-la-fraternidad

Capitolio, Parque de la Fraternidad, Hotel Saratoga, Sociedad Yoruba, se juntan al final de la avenida más antigua de la ciudad, donde está la India Habana, alzada sobre su fuente, escoltada por delfines donde no corre agua alguna, eso sí, coronada de plátanos, recordándole a Beyoncé y a Joséphine que ella estuvo antes.

No importa si finalmente apagan las farolas inexplicablemente encendidas a las diez de la mañana. Desde lo alto nos vigila el Gran Hermano. Todavía me pregunto si es de noche o de día en mi ciudad.

Vicente Morín Aguado.   [email protected]

Haga clic sobre las imágenes reducidas para ver todas las fotos de esta galería. En tu PC o Laptop, puedes usar las flechas direccionales del teclado para desplazarte dentro de la galería. En dispositivos móviles, utilice las teclas en pantalla.


4 thoughts on “¿Es de noche o de día en La Habana?

  • el 12 febrero, 2016 a las 11:40 am
    Permalink

    Me duele que no sepas que en 1988, aproximadamente, ese clavo fue en secreto extraido y vuelto a poner, entonces de oro quizas solo tenia la cabeza. La razon era que querian saber el tamaño, al menos la razon que se nos dio a los que trabajabamos en Restauracion de Monumentos, y en ese momento restaurabamos el monumento de Marti que aqui se trata. El jueves se nos traslado sorpresivamente al monumento de los estudiantes de medicina del malecon por tres dias para poder dar el golpe secreto. Nosotros teniamos un modesto andamio pero al volver encontramos que el fin de semanan habian construido una muralla de madera que impidiera ser vistos los bandidos del senor eusebio leal o quizas del comite central. Es una afrenta peor que la de los marines americanos, podemos ver lo chapusero de los sincelazos y rellenado con burdo cemento blanco. Ese clavo da para escribir toda un tesis de civismo, hablaria de la descencia de politicos de antaño y de que la gente de aquellos tiempos era mas decente que las que ha generado la robolucion. Tengo un calendario impreso en cuba de hace unos diez agnos y se ve un hueco a los pies del marti, quiero decir que si ahora hay un clavo de de hierro eso es nuevo y un tiempo estuvo vacio despues que como veo en el calendario removieron lo que solo podia haber sido la cabeza. Hay varios testigos de lo sucedido. En cuanto a que esta ese clavo en un museo me encantaria verlo y que se haga pruebas periciales. Ese clavo nadie podia sacarlo de el marmol ningun ladron hubiera podido hacerlo sin el andamio que pusieron los ladrones mayores que tiene ese pais actualmente. Algo parecido con las gafas de maximo gomez que desaparecieron y en la investigastion sirvio para requizar las casas de algunos restauradores y luego aparecio de vuelta por arte de magia como aquello del diamante del capitolio.

  • el 28 noviembre, 2014 a las 2:01 pm
    Permalink

    Vicente, me ha encantado tu crónica, como lo dice mi amigo Isidro, y también por las fotos que están preciosas, mi Habana tiene un “allure” intoxicante, del cual todo el que la conoce habla y el cual me encantaría disfrutar antes de que me muera. Gracias por este post tan refrescante.

  • el 26 noviembre, 2014 a las 1:32 am
    Permalink

    Estupenda crónica, Vicente, por amena e informativa. La Habana, oh, La Habana, genio y figura a pesar de todos los temporales…

  • el 25 noviembre, 2014 a las 1:32 pm
    Permalink

    Hola y espero que muchos hagan recuerdos y otros, los que nunca han estado aqui, vengan a cerciorarse si realmente es de dia o de noche en mi Habana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *