El sacrificio de los nicas en el exterior detrás del aumento en remesas familiares

Nicaragüenses tienen hasta cuatro trabajos para enviar dinero a parientes afectados por la crisis económica que sufre el país desde hace tres años

Por Confidencial

HAVANA TIMES – El agotamiento en el cuerpo de la nicaragüense Mildred Duarte, de 31 años, la hace desear más horas semanales de descanso. Sin embargo, para ella eso es “imposible”, ya que diariamente completa jornadas laborales de al menos diez horas, repartidas en cuatro trabajos diferentes. Ella limpia casas en Costa Rica para reunir los 250 dólares que mensualmente envía a sus padres que habitan en La Conquista, Carazo.

Duarte se fue hace 13 años a Costa Rica en busca de mejores oportunidades laborales y crecimiento personal. Allí logró formar una familia y culminar un técnico en Contabilidad. Sin embargo, desde que llegó a territorio costarricense solo consiguió ofertas laborales en el oficio de limpieza. Empezó a trabajar y, desde entonces, comenzó a enviar una “ayuda ocasional” a sus padres de crianza.

En los últimos dos años, explica, tuvo que convertir la ayuda en una remesa mensual, pues su padre sufrió un derrame cerebral, dejó de laborar como taxista, y las ventas de cajeta que hace su madre no dan para cubrir todos los gastos de la casa.

“Muchas veces se hace difícil porque el cansancio llega momentos en el que le dice a mi cuerpo ‘ya no más’, pero me impulsa el amor a mis padres de crianza, ellos velaron por mí y ahora me toca hacerlo por ellos que ya están ancianos y sé que sin ese dinero que mando cada mes pasarían muchas necesidades”, afirmó.

La nicaragüense detalla que al mes suma un salario de más de 500 dólares que divide entre sus gastos en Costa Rica y la remesa que envía a sus parientes en Nicaragua.

Remesas a Nicaragua

Casas de remesas cercanas al Parque La Merced, en San José, Costa Rica. // Foto: Katherine Estrada | Confidencial

Los flujos procedentes de Costa Rica -según el Banco Central de Nicaragua (BCN)- totalizaron 64.7 millones de dólares en el segundo trimestre de 2021, “mostrando un crecimiento interanual de 1.6%, luego de disminuciones en los trimestres anteriores”.

En el más reciente informe del BCN se detalla que el monto promedio de las remesas enviadas desde Costa Rica se ubicó superior en 0.6% respecto a lo que se percibió en 2020.

Los datos del Banco Central también revelan que, en general, hay una “tendencia creciente” de las remesas durante el segundo trimestre de 2021. En total, se recibieron 529.8 millones de dólares, 93.7 millones (21.5%) más que en el mismo período en 2020. 

En los primeros seis meses de 2021, según el BCN, las remesas totalizaron 1030.2 millones de dólares, registrando un aumento interanual de 19.7%.

El BCN  detalla que, del total de remesas acumuladas, al mes de junio el 62.6% provino de Estados Unidos, seguido por España (14.8%), Costa Rica (12.8%), y Panamá (3.4%).

“El esfuerzo vale la pena si mi familia no pasa hambre en Nicaragua”

Al igual que Mildred en Costa Rica, “Juan” se “parte el lomo” para enviar desde Estados Unidos remesas semanales a su familia. El nicaragüense, un fotógrafo con 15 años de experiencia, llegó a territorio estadounidense en febrero de 2020, luego que su pequeño negocio de servicio de fotografías fracasara en el contexto de la crisis económica en la que está sumergido el país desde hace tres años.

“Juan” solicitó a CONFIDENCIAL que se protegiera su identidad porque su situación migratoria es irregular en Estados Unidos. Explicó que ingresó a territorio estadounidense de forma regular, con visa de turista, y solo pretendía quedarse los seis meses que se autoriza, trabajar sin un permiso junto a unos conocidos estadounidenses, recoger dinero y regresar a Nicaragua para montar un negocio. Sin embargo, el avance de la pandemia de la covid-19 en EE. UU. hizo que su estadía se alargara; dos veces le suspendieron su vuelo de regreso, tuvo que pagar en agosto de 2020 más de 400 dólares de una extensión de estadía y sigue a la espera de una resolución de las autoridades de Migración.

El nicaragüense afirma que en este año y medio que tuvo que quedarse en Estados Unidos, pese a la pandemia, nunca dejó de trabajar y mandar dinero a su esposa e hijo que viven en Nicaragua. En los primeros meses, detalla, laboró como ayudante de pintura y solo ajustaba para enviar 150 dólares semanales. Posteriormente, logró tener dos empleos a la vez; uno entregando muebles y otro como encargado de la caja y cuarto frío en una gasolinera, así que aumentó la cifra a 400 dólares semanales.

“Ese ritmo de doble trabajo lo mantuve durante tres meses, incluso, hubo un tiempo que también hacía horas extras, ya no descansaba y el cuerpo se resiente, entonces, me quedaba dormido hasta de pie, de forma inconsciente, y fue cuando dije hasta aquí no más y me quedé solo con uno de los trabajos”, explicó.

Actualmente, “Juan” labora remodelando apartamentos y casas y con lo que gana en este empleo puede enviar una remesa semanal de 250 dólares, aunque explicó que, por no tener papeles migratorios en regla, ese dinero que recoge semanalmente para su familia es enviado por algunos amigos y conocidos que le hacen el favor de hacer el depósito a nombre de su esposa.

Por su parte, la esposa de “Juan” recordó que fueron tiempos difíciles -en 2019- cuando ambos no tenían trabajo fijo y, al no resultar el negocio de fotografía, tuvieron que tomar la decisión de que su esposo viajara -aun con los riesgos que implicaba trabajar de forma ilegal- para juntar dinero, pagar deudas, reinventarse y hacer un nuevo negocio.

Explicó que con la remesa que envía “Juan” cada semana desde hace año y medio han logrado pagar todas las deudas, servicios básicos, comida y el colegio de su hijo de nueve años. Además, han hecho mejoras en la casa en la que habitan en Ciudad Sandino y también han invertido en venta de perfumes y cosméticos.

“Sabemos que todo esto es un riesgo, pero ha valido la pena porque mi familia no ha pasado hambre”, destacó “Juan”.

Las remesas familiares provenientes de Estados Unidos, al igual que las de Costa Rica, también mostraron un crecimiento en el segundo trimestre de 2021. Según el BCN, los envíos desde Estados Unidos totalizaron  644.7 millones de dólares en el primer semestre de 2021, siendo 137.9 millones (27.2%) más que lo recibido en mismo período de 2020.

El promedio del monto de las remesas que recibieron los nicaragüenses desde Estados Unidos subió 11.9% a lo contabilizado en 2020. Además, registraron un incremento del 13.6% en la cantidad de transacciones.

“Mi hermano tiene dos años desempleado, la remesa los ayuda a sobrevivir”

Al igual que en Estados Unidos y gracias al esfuerzo de miles de migrantes nicaragüenses, las remesas que llegan desde España también obtuvieron números positivos en el segundo trimestre de 2021, alcanzando 75.6 millones de dólares con aumento interanual de 20.6%. En el acumulado a junio, estas sumaron 152.8 millones de dólares, 26.9% superior a lo observado en igual período de 2020.

El nicaragüense Marlon Mendoza es uno de los que “religiosamente” envía remesas a sus familiares. El hombre tiene más de 20 años viviendo en España, es soltero, estudió Administración en ese país, tiene un trabajo fijo como administrativo y desde hace 12 años envía remesas mensuales para apoyar a su familia que habita en Granada.

Explicó que, aunque desde hace más de una década empezó a enviar dinero, fue hasta hace dos años que se volvió más constante, puesto que, en el contexto de esta crisis sociopolítica, un tío de 62 años de edad se enfermó. Además, uno de sus hermanos y su cuñada -que tienen dos hijas- se quedaron sin empleo, entonces decidió fijar una remesa mensual por un monto de 600 euros para apoyarlos.

Según el BCN, el monto promedio recibido en remesas familiares desde España mostró un incremento de 5.5% comparado a 2020. También indicaron que se ubicó un incremento del 20.3% en el número de transacciones.

Mendoza resaltó, que aún con carrera y un buen lugar de trabajo, también implica un esfuerzo enviar dinero a Nicaragua ya que, además de tener que trabajar horas extra, la vida en España “no es barata”.

“Es un esfuerzo que se hace con toda la voluntad. No sabemos qué harían mi hermano y mi tío sin nuestra ayuda y sin poder conseguir trabajo allá en Nicaragua. Nosotros sabemos que los únicos que les podemos ayudar somos nosotros y no los vamos a dejar en las manos de Dios”, destacó.

El hermano de Mendoza, aunque prefiere proteger su identidad por el contexto sociopolítico que enfrenta el país, afirmó que con la ayuda de su familia y la de su hermano en especial, ha conseguido sobrevivir al desempleo junto con su esposa e hijas.

El hombre -antes de perder su trabajo- se dedicaba a colocar implantes dentales y su esposa daba clases en un colegio privado. Explicó que en estos dos años de desempleo han intentado salir adelante con un puesto de comida, sin embargo,  la crisis económica que arrastra el país desde hace tres años, sumado al avance de la covid-19, lo han afectado y las ventas no han sido tan buenas como para suplir sus gastos familiares.

El dinero que reciben de Mendoza, detalló, es utilizado para gastos de agua, luz, internet, comida, colegio de las niñas, útiles escolares, además de la medicina del tío de 62 años que “padece de azúcar”. También indicó que el dinero se usa para hacer el pago de los impuestos de la casa de su familia y el terreno que tienen en el cementerio antiguo de Granada.

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