El relato de un nicaragüense detenido en caravana migrante

Nicaragüenses capturados sufrieron cárcel y maltratos. También migrantes de otras nacionalidades fueron golpeados y recibieron choques eléctricos

Por Confidencial

HAVANA TIMES – La esperanza de llegar “sanos” a territorio estadounidense los unió. La tarde del jueves, 20 de enero, un grupo de más de 200 nicaragüenses que buscaba cumplir el “sueño americano”, junto con centenares de migrantes de otras nacionalidades, se convocaron y partieron juntos desde Tapachula, México, con rumbo a la frontera de Estados Unidos. Pero, tras haber recorrido cerca de 30 kilómetros, fueron “desarticulados” por las autoridades mexicanas de Migración.

Empujones, golpes, choques eléctricos e insultos fueron parte de los maltratos que sufrieron los centenares de migrantes detenidos. “José”, de 34 años, es uno de los nicaragüenses que fue detenido durante el operativo y estuvo cinco días encarcelado en un centro de retención migratoria. El joven relató a CONFIDENCIAL que la desarticulación del grupo fue “violenta” y testificó como a muchos “los golpearon o les dieron choques eléctricos”.

“Salimos a eso de las cinco de la tarde del jueves de Tapachula rumbo al DF (Distrito Federal, Ciudad de México) después de no conseguir una respuesta de las autoridades de México, siguiendo lo planeando de llegar hasta la frontera de Estados Unidos, pero luego de recorrer como 30 kilómetros, cerca de 2000 migrantes de íbamos, porque se nos unieron otros en el camino, vimos venir a más de 20 camiones de agentes de Migración y del Ejército de México, intentamos correr, nos separamos, pero a muchos nos detuvieron, algunos fueron arrastrados, golpeados y varios recibieron choques eléctricos”, relató.

Destacó que él no fue golpeado y electrocutado porque “se entregó voluntariamente” junto con otras personas que transitaban con menores de edad. Explicó que, una vez que fueron ubicados en varios autobuses, los trasladaron -la madrugada del 21 de enero- al centro de retención de migrantes conocido como Siglo XXI, ubicado a pocos kilómetros del centro de Tapachula.

El Instituto Nacional de Migrantes (INM) de México informó de la desarticulación de la caravana, refiriendo que era conformada por más de 300 personas. Aseguraron que “con apego a los derechos humanos fueron trasladadas en autobuses a sedes migratorias de la entidad”, donde revisarían su situación.

Cinco días encarcelados

Estando en el centro de detención Siglo XXI, explica “José”, todos los migrantes detenidos fueron registrados con sus datos personales y los despojaron de todas sus pertenencias.

“Me pidieron mis documentos, nos comenzaron a requisar y nos metieron a unas celdas donde alcanzaban cerca de 70 personas”, detalló.

Denuncia que todas sus pertenencias; ropa, utensilios de aseo personal, medicinas y dinero, a excepción de su celular, fueron “robadas o tiradas” a la basura por las autoridades de Migración.

Resalta que, aunque no fueron golpeados o interrogados constantemente, el ambiente carcelario fue hostil: los alimentos “no eran tan buenos y daban poco”; fueron sometidos a hacinamiento, donde no todos tenían espacio para dormir en colchonetas o catres; y muchos “se enfermaron” y no fueron atendidos adecuadamente.

“José” asegura que en esos cinco días de detención —durante las 12 horas de sol que les permitían— pudo constatar que cerca de 1000 nicaragüenses se encontraban en ese centro de retención migratoria.

Centros de retención “no cumplen con condiciones básicas”

“Francisco”, defensor de derechos de migrantes en México que pidió se protegiera su identidad, confirmó, en entrevista con CONFIDENCIAL, que los centros de retención migratoria, tal como al que fueron llevados los migrantes de la caravana que partió de Tapachula, “tienen condiciones totalmente hostiles, es decir, no cuentan con condiciones básicas necesarias para las personas que son detenidas y en la mayoría de las ocasiones están llenísimos, lo que en estos tiempos es un grave riesgo por el contagio que puede darse por el coronavirus”.

Explica que en el caso de los nicaragüenses que son detenidos sin papeles en México, no por decreto o ley que se conozca públicamente, sino por disposición de las autoridades migratorias, “no tienen deportación directa, es decir, no son enviados de México hacia Nicaragua, sino que los detienen entre cinco y veinte días, y los liberan con una hoja donde les dicen que pueden permanecer por 15 o 20 días en territorio mexicano y en ese tiempo ver cómo salen del país”.

Mencionó que otra de las opciones para los nicaragüenses, y para cualquier migrante que ingresa sin papeles a México, es que —si tienen las pruebas para demostrar que son perseguidos y no pueden volver a sus países— se aboquen con la Comisión Nacional de Migrantes (COMAR) para solicitar una visa humanitaria o refugio.

Detalló que México tiene tres condiciones principales por las que da refugio: por violencia social, que tiene que ver principalmente por maras o grupos armados en países especialmente del Triángulo Norte; por violencia de género; y por violencia política.

Quince días para salir de México

“José” confirma que él y otros 149 nicaragüenses fueron liberados con un documento en el que les dan 15 días para abandonar México, aunque le explicaron que puede aplicar a una visa humanitaria o refugio, en caso que cuente con todas las pruebas necesarias para demostrar que es perseguido en Nicaragua.

El nicaragüense huye de la represión del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua desde 2018, luego que participó de las protestas sociales que iniciaron en abril de ese año. Explica que primeramente estuvo exiliado en Costa Rica y decidió buscar un tercer país por las constantes amenazas que continuaba recibiendo en el territorio costarricense de parte de personas que se identificaban como cercanas al régimen de Ortega.

Refirió que, tras ser liberado del centro migratorio el pasado 26 de enero, decidió que realizará su solicitud de refugio en México, mientras mejora sus condiciones para seguir su exilio rumbo a Estados Unidos.

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