El caso de mi padre, crimen de lesa humanidad

Marialys Arias Laffita aún apela al sistema judicial cubano en busca de la reivindicación de su padre

Por Vicente Morín Aguado

Roberto Arias Gómez antes de ser preso

HAVANA TIMES – La hija tenía 13 años cuando el 18 de noviembre de 1991 detuvieron a su padre, Roberto Arias Gómez, por el supuesto delito calificado  como “Propaganda enemiga”. Se trataba de un cartel con el texto ¡Abajo Fidel!, que dicen apareció en una calle de Nueva Gerona, Isla de la Juventud, muy cerca del lugar conocido allí como La Fuente de la Magnesia. Roberto cumplió dos años de prisión, estaba gravemente enfermo del corazón y falleció de un infarto agudo del miocardio en 1996.

“Nos tenían totalmente mojados y desnudos en una habitación oscura, a mí y a tu padre, cuenta, Lázaro Márquez, quien vive ahora en Miami.

Marialys recuerda que a los seis meses de prisión severa en el Combinado del Este, La Habana, las autoridades aún no habían presentado causa formal contra su progenitor: “Finalmente celebraron el juicio en un pequeño teatro perteneciente a la Academia de Ciencias de Cuba, fue al año y seis meses, él mismo asumió su defensa porque el abogado de oficio muy poco podía decir, ya que no había acceso a forma alguna de investigar lo sucedido.”

De acuerdo con  los testimonios de la hija la fiscalía solicitó 11 años de privación de libertad por aquel cartel que jamás mostraron en el juicio. La muchacha, ahora a los 39 años, aclara las cosas:

“A mi papá lo juzgaron por sus ideas, era un hombre de libre pensamiento, siempre sonriente, optimista, nos decía cosas que hoy son realidad y otras todavía por cumplirse, como el trabajo por cuenta propia, la necesidad de liberar a los campesinos del Estado y, sobre todo, la libertad de expresarse, de discutir libremente sobre las cosas que entonces sucedían en Cuba.”

Roberto Arias Gómez nunca perteneció a organización opositora alguna, jamás tuvo vínculos con extranjeros o embajadas, ¿De dónde justificar el delito de propaganda enemiga? ¿Para qué enemigos trabajaba? ¿Acaso oponerse al jefe de estado de un país de forma pacífica es un delito?

Marialys en la puerta de su casa donde detuvieron a su padre.

Marialys sigue contando: “Antes de caer preso él tuvo un infarto, determinaron liberarlo de su trabajo como jefe de riego en la agricultura, era ingeniero agrónomo en Riego y Drenaje. Fue enviado a la Unión Soviética a realizar un postgrado, conocía la verdad de la economía agrícola y se mostraba muy crítico con la realidad cubana al respecto.”

“No tuvieron piedad a pesar de su enfermedad, podían haberlo liberado, sin embargo, las penas de estar preso acabaron su salud ya de por sí precaria.”

Pasó el tiempo y pasó un águila sobre el mar, al decir de José Martí, apóstol de nuestras libertades, en el 2015 la hija de Roberto visitó Sicilia, allí hizo lo que ella califica un Deja Vu.

“Vi a los campesinos fomentando sus granjas, llevando ellos mismos los productos al mercado, aprecié la libertad de producir sin tantas ataduras al estado, inevitablemente recordé las ideas de mi padre. Al regresar a Cuba decidí plantear ante el sistema judicial una reclamación por las injusticias cometidas.”

Pueden enumerarse varias violaciones graves de las leyes cubanas:

1-Encarecelado dos años, vejado en prisión por el supuesto delito de un cartel que decía ¡Abajo Fidel!

2-Cinco meses en prisión de máximo rigor sin formularle acusación formal.

3-Juicio amañado, con ninguna opción para la defensa.

4-Delito de “Propaganda Enemiga” jamás correspondiente con las circunstancias del caso.

5-Condena final de dos años de privación de libertad, estando probadamente enfermo de gravedad, pues incluso en prisión le atendieron de urgencia en el hospital Hermanos Amejeiras, de La Habana.

Marialys reitera que “El caso de mi papá clasifica dentro de los delitos de lesa humanidad, que atentan contra la vida de las personas.”

Hay más porque están los documentos relativos a las reclamaciones hechas por la hija, alcanzando las instancias del Tribunal Supremo Popular y la Fiscalía General de la República.

Seguiremos con la causa, es significativo y se probará, que el sistema judicial cubano, llamado socialista, ni siquiera se atiene a sus propias leyes.

Continuará…
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Vicente Morín Aguado: ememultiplicada@nauta.cu

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11 thoughts on “El caso de mi padre, crimen de lesa humanidad

  • Lo que dijo Yoyo fue “cuando se llega al poder poniendo bombas no se sale de el con elecciones, esa es la dura realidad que el pueblo cubano no quiere admitir”. Conozco personas que estuvieron en Chile durante el golpe de estado y después, igual he visto mucho material documental de lo que pasó. ¿Sería que no vió usted las bombas caer en los noticieros? Necesita los enlaces al golpe en vivo? Los puedo facilitar. Después, Pinochet, bajo mucha presión de chilenos e internacionalmente llamó a un plebesito y perdió. La lucha armada no lo derrocó. El año siguiente hubo elecciones libres. Aquí no comparó las maldades de una dictadura y otro, no fue el tema del comentario de Yoyo.

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