El calvario de los exiliados nicaragüenses sin pasaporte

“varados” o exiliados por la persecución orteguista

Nicaragüenses obligados a exiliarse sin pasaporte porque Migración les quitó su documento o se niega a renovarlos enfrentan trabas en países ajenos

Por Confidencial

HAVANA TIMES – “Luis” debería estar en Europa, pero se quedó varado en Costa Rica, a dónde llegó por un punto “ciego” después de que las autoridades migratorias en Nicaragua le quitaron su pasaporte al confirmar que es periodista. Intentó solucionar su revés y tocó todas las puertas posibles, desde organismos de derechos humanos hasta embajadas, pero su caso parecía ser algo nuevo y no habían protocolos de respuesta. Le aconsejaron pedir refugio y esperar.

Solicitó refugio en septiembre de 2021 y le programaron su primera cita para julio de 2027. “Luis” se resignó. “No podía hacer nada, ya no estaba en mis manos solucionarlo y simplemente, sentarme a esperar”, expresó bajo pseudónimo por seguridad. Su caso es una problemática creciente entre nicaragüenses que se han visto obligados a exiliarse ante la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo que también les quita o niega sus documentos de viaje.

Estos nicaragüenses a quienes el régimen orteguista les quitó su pasaporte cuando intentaron salir del país, deben enfrentar el exilio sin documentos. Otros se ven en situaciones similares porque su documento expiró, intentaron renovarlo en el Consulado de Nicaragua en Costa Rica, pero les niegan el derecho a la identificación. También hay quienes tras más de cuatro años en el exilio, desde la crisis sociopolítica de 2018, siguen sin poder renovar su documento.

Sin pasaporte en un país ajeno, los nicaragüenses enfrentan varias limitaciones. “Luis” también tuvo obstáculos para gestiones bancarias y ni siquiera logró contratar un plan telefónico a su nombre. Igualmente, para su primer contrato de alquiler en Costa Rica –donde continúa varado– se aventuró a dictar su número de pasaporte con la incertidumbre de que en cualquier momento se lo solicitaran y no pudiera mostrarlo. “No había ninguna manera que yo pudiera demostrar que yo era quien yo decía”, recuerda sobre el proceso en que le tocó reinstalarse sin identificación.

Los casos similares son muchos, pero no hay cifras al respecto, afirma el abogado nicaragüense en el exilio, Gonzalo Carrión, integrante del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.

Hay casos más conocidos, como el de la exguerrillera sandinista y crítica del régimen orteguista, Mónica Baltodano, a quien en el Consulado nica en San José la mandaron a gestionar la renovación de su pasaporte en Nicaragua, a dónde saben que no puede regresar por la persecución del FSLN.

Y en la medida en que se incrementa el número de exiliados en Costa Rica, se multiplican los casos.

“Carmen” es estudiante de Trabajo Social expulsada de la UNAN-Managua y se exilió en Costa Rica tras vivir en varias casas de seguridad. Antes de irse de Nicaragua intentó gestionar su pasaporte, pero en Migración le pusieron trabas para negárselo, y ante el temor de ser encarcelada decidió salir del país sin pasaporte.

En Costa Rica, “Carmen” intentó retomar la gestión. Hace dos años acudió al consulado nicaragüense. Le dejaron pagar y hacer todos los trámites, pero al momento de saber si le extenderían o no su pasaporte, la funcionaria le respondió: “Andá a Nicaragua, allá te tienen tu pasaporte”. Con ese se resignó: “Es claro que no me lo van a dar”.

Por falta de pasaporte, “Carmen” no puede postularse a becas para continuar sus estudios ni ha podido participar en actividades de denuncia internacional sobre violaciones a derechos humanos, que es un área en la que ella trabaja en Costa Rica.

¿Cuáles son las opciones para los nicaragüenses sin pasaporte en el exilio?

“Luis” y “Carmen” deben esperar que sus procesos de refugio progresen, y con una resolución como refugiados, podrán optar a un documento de viaje o pasaporte tico. Los tiempos son diferentes para cada caso. “Carmen” tiene cuatro años de haber iniciado su papeleo para obtener refugio, pero aún sigue a la espera del documento que la acredite como refugiada. “Luis” tenía una cita programada para 2027, pero recientemente lo integraron a un programa piloto para agilizar los trámites de solicitantes de refugio y espera que eso permita avanzar en sus planes.

“El documento de viaje solo se puede tramitar cuando ya sos refugiada, no solo cuando sos solicitante”, aclara el abogado nicaragüense Gonzalo Carrión. El problema con esta alternativa para los nicaragüenses sin pasaporte en Costa Rica es la larga espera.

Desde 2018 a junio de 2022, Migración y Extranjería de CR ha recibido 155 854 solicitudes de refugio por parte de nicaragüenses, y apenas 3969 nicaragüenses ya cuentan con una resolución.

A mediados de julio, el canciller costarricense, Arnoldo André Tinoco, alertó que “la inmigración está rebasando los límites de lo razonable. Estamos recibiendo 500 solicitudes diarias. Ello implica un tiempo de espera para conseguir cita de siete años”.

Otro panorama: Estados Unidos

“Róger” llegó a Estados Unidos vía área, justo cuatro meses antes de que su pasaporte venciera. No quería salir de Nicaragua y dejar a su familia, pero se sintió presionado a hacerlo por miedo a que lo encarcelaran otra vez. En su país realizó la solicitud de renovación de pasaporte, y esperó semanas tras semanas a que se lo entregaran, pero la demora perdura hasta hoy.

Sostiene sus planes de volver a solicitar el documento en el consulado nicaragüense de Miami, pero teme las mismas represalias que en Nicaragua. Sin su pasaporte, afirma, “no soy ni de aquí ni de allá”.

Ha consultado con amistades qué otras opciones tiene para resolver su problema, pero no ha encontrado más respuestas que esperar su proceso de regularización en Estados Unidos a través de la solicitud de asilo. Él siente que está en un limbo migratorio.

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