El Alma perdida de Manuel Leandro

Osmel Almaguer

Manuel Leandro.  Foto: lajiribilla.cu
Manuel Leandro. Foto: lajiribilla.cu

HAVANA TIMES — Manuel Leandro es, por el momento, uno de los trovadores más jóvenes de Cuba. Sus 22 años no le impiden apuntarse también como uno de los más talentosos, en una generación que todavía no se ha establecido como tal.

Sus canciones están llenas de sentimiento: dolor, nostalgia, rabia, etc.; combustibles para una música en cuyo substrato pueden encontrarse pasajes de su vida, en su natal Holguín.

Desde el 2010 tiene una banda con la que se ha presentado en diferentes escenarios del país. Combina la música con la promoción de la misma de una forma peculiar. Muestra de ello es su proyecto Quiero una canción, con el que se propone difundir y promover —por medios alternativos— parte de la labor de la vanguardia artística cubana.

Quiero una canción ha dado origen a una antología del mismo nombre que recoge muchos de los mejores exponentes de la trova cubana actual.

Ha merecido numerosos premios con su música. Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz.

Alma

Alma se ha ido a buscarte, / nunca confió en la lluvia, no confió en la tarde / que no quedan excusas pá escaparse / y su destino es amarte y amarte.

Alma se ha ido a buscarte, / se me vistió de prisa y me gritó ¡cobarde! / que no fui bueno en esto de estar vivo y ya te dije que amarte es su destino.

Y que vendrá después / de que todo termine, de que yo amanezca / y que la vida vuelva a suceder / y tus manos me salven como en una guerra. / y qué vendrá después / de que esta madrugada diga que regresas / y que tus labios besen otra vez / las sombras de este cuarto que descubro a tientas.

Alma se fue y no dijo adónde / ir a ponernos tristes cuando cae la noche, / Alma quemó mis girasoles / y se robó la luna entera y las razones.

Alma se fue una tarde y me dejó / mil canciones a medias y un dolor, / Alma se fue quedando en el colchón / de mis recuerdos.

Y qué vendrá después / de que todo termine, de que yo amanezca / y que la vida vuelva a suceder / y tus manos me salven como en una guerra. / y qué vendrá después / de que esta madrugada diga que regresas / y que tus labios besen otra vez / las sombras de este cuarto que descubro a tientas.

Letra de difícil comprensión, si por ventura decidimos aferrarnos a la lógica convencional para interpretarla. El tema recurrente del dolor por la pérdida, ha sido llevado hasta el punto de fraccionamiento del ser, y en consecuencia el lenguaje utilizado denota la dualidad característica de quién se reconoce dentro y fuera de sí.

Todo lo que ha perdido el sujeto se considera de vital importancia, por lo que él mismo, luego de tal experiencia, se reconoce vivo y muerto a la vez.

En esta canción, la típica y tan socorrida pérdida, consigue —por muy inútil que pareciera a priori cualquier intento de lograrlo en una era como esta—, redimensionarse a la vez que llenarse de oxígeno para parecer, unos cuantos siglos después, nuevamente auténtica.

La locura de este sujeto es atroz, pero solo dentro de sí. Hacia afuera proyecta solo el desfallecimiento de un cadáver dulce. Desde afuera solo inspira una ternura inaceptable para el ser que sufre dentro. Tal incomprensión constituye acaso una suerte de combustible para prolongar su existencia dolorosa.

Ser abandonado por Alma no es solo ser abandonado por una mujer o persona cualquiera con características especiales; ser abandonado por Alma no es la muerte en su sentido literal y rudimentario; ser abandonado por Alma es esa experiencia cósmica que solo a Manuel Leandro le ha sido dada vivir.

Por eso Alma guarda estrecha relación con su alma de poeta; por eso es la propia Poesía la que al escapar —he ahí la belleza, lo paradójico del asunto—le da el sustrato de la creación, en esa dualidad de morir a diario y seguir viviendo, y reencontrarse con sus propios fantasmas en ese espiritismo que es componer canciones.

One thought on “El Alma perdida de Manuel Leandro

  • el 26 enero, 2014 a las 8:32 am
    Permalink

    Editor, HT ya publica videos (no se ven en China, conste), pero ¿qué tal si cuelgan en MP3 algo de lo que componen o interpretan tantos músicos entrrevistados acá? Me apena no conocer a casi ninguno…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *