Dos “rebeldes” ponen patas arriba al Índer

Por Ronal Quiñones

HAVANA TIMES – La actualidad deportiva de Cuba se sacudió en los últimos días, luego de que dos deportistas de elite hicieran públicas serias denuncias de maltrato recibidas por el Instituto Nacional de Deportes de Cuba (Índer), la máxima autoridad del músculo en la Isla.

Del perfil de Facebook de Manrique Larduet

El gimnasta Manrique Larduet y el decatlonista Leonel Suárez, sempiternos miembros de las delegaciones cubanas a eventos multideportivos en la última década, denunciaron recientemente malos procederes de los dirigentes deportivos cubanos hacia ellos.

Larduet, uno de los mejores gimnastas de la historia de Cuba, estalló luego de leer las declaraciones del Índer sobre por qué no asistirá a los Juegos Olímpicos de Tokio.

José Antonio Miranda, director de Alto Rendimiento del Instituto, dijo que el atleta está “desprovisto de la forma física y técnica necesaria para un evento de ese nivel”, por lo que no sería incluido en la delegación, a pesar de haber obtenido su boleto.

El subcampeón mundial como máximo acumulador en 2015 aclaró que renunció a la cita estival desde febrero “y hasta la fecha no me han preguntado ni cómo me he sentido”.

Según sus palabras, no quiso ahondar en el asunto entonces para no sentirse peor, pero al verse expuesto ante la opinión pública prefirió salir a la palestra.

En primer lugar, censuró a la prensa oficial por no acercarse a escuchar su verdad ni alzar la voz contra lo que considera una gran injusticia y motor principal de su actitud “rebelde”: la sanción a su entrenador de toda la vida, Carlos Gil, a quien no permitían volver al concentrado nacional.

 “Tu entrenador no va a regresar porque no va a regresar y punto, pero nadie explica el porqué, (es decir que el capricho es de ellos no mío y lo que demuestra la impotencia son ellos y que tienen algo personal contra mi entrenador)”, escribió el deportista.

Gil se mostró dispuesto a regresar para preparar a su pupilo de cara al magno evento, y llamó en sus redes sociales a analizar lo que sería mejor para el atleta y para la gimnasia cubana.

 El preparador, quien se encuentra en Panamá actualmente, fue sancionado por viajar por su cuenta junto a su esposa y tener contacto con exatletas y entrenadores que abandonaron el país. Ella, que formaba parte del colectivo de entrenadores del sector femenino, también fue vetada.

Como elemento para no readmitirlo las autoridades aluden a cursos impartidos en suelo istmeño, pero tanto él como la Federación de ese país lo niegan, e incluso llegaron a decir, según el gimnasta, que estaba sancionado por la Federación Internacional, lo cual también es falso.

Leonel Suárez. Foto: deportecuba.com

El multicampeón panamericano y centroamericano ha sido incluso “disciplinado” al declinar ofrecer declaraciones a medios independientes, porque sabe que puede ser un arma utilizada luego en su contra, y espera por los oficiales, pero esos no llegarán, al menos por ahora.

No obstante, en su denuncia señaló que nunca lo vieron entrenar, que le querían hacer firmar un documento por incumplimiento de entrenamientos y hasta que no podía entrar a un gimnasio, ya que no tenía entrenador.

Lo cierto es que Cuba pierde otro talento, en este caso en plena madurez a sus 25 años, y con calidad demostrada en varios eventos internacionales, un potencial candidato a medalla en Tokio.

El otro caso sonado recientemente fue el de Leonel Suárez, quien pretendía llegar a unos cuartos Juegos Olímpicos, luego de cosechar preseas de bronce en Beijing 2008 y Londres 2012.  

Con él los hechos fueron diferentes, pero el resultado bastante similar. El holguinero viajó a México para buscar a su hija siete años de edad, y cometió el pecado de no solicitar la aprobación “oficial” del Índer. Partió en un vuelo humanitario, solo se lo dijo a su entrenador, y luego por la pandemia se retrasó su regreso más de lo pronosticado.

A su retorno lo sancionaron con separación de la preselección nacional y lo enviaron a prepararse en su provincia “sin ningún tipo de remuneración salarial” por un año, según contó.

En una reciente declaración que publicó en su cuenta de Facebook se preguntó: “Si tanto nos jactamos de ser una potencia Olímpica, si tanto abogamos y presumimos a cada instante de cada atleta que logra su clasificación olímpica ¿Por qué por otro lado hacen cosas que más bien dañan a los atletas y lo que hacen es crearles descontento y malestar?”.

El campeón panamericano y centroamericano de decatlón reconoció su error en aquel momento y aceptó la sanción, pero confió siempre en que se la redujeran por buen comportamiento, lo cual nunca sucedió, y cuando al final fue exonerado ya no tenía opciones de buscar su clasificación estival.

Para colmo, tras levantarle la sanción le dicen que no cumple con los requisitos para seguir perteneciendo al equipo nacional cubano, cuando se proclamó campeón nacional en su última competencia, con 7 996 puntos.

Durante su directa, incluso mencionó a Manrique como ejemplo de injusticia, lo cual lo sumió en una gran decepción.

“En muchas ocasiones me ha tocado vivir cómo han sido desechados y tratados muchos atletas y al final no pasa nada, nadie levanta la voz ni emite algún criterio, todo sigue igual. Pero eso sí, los que dirigen el deporte y están al frente del Movimiento Deportivo Cubano, esos sí no se equivocan, ahí nadie comete errores. Pueden maltratar, ofender, coaccionar y violar derechos. Es una doble moral la que se vive en el deporte.

“Como ha pasado en ocasiones anteriores con otros atletas, los logros y medallas alcanzadas de nada te sirven. Cuando hay nuevos campeones, a los anteriores los dejan al olvido. Así funciona nuestro deporte en Cuba, como una maquinaria de moler atletas y lo que no te sirve, se bota. Mientras sigamos así en el deporte, del lugar que estamos no vamos a pasar. Mi tiempo con el movimiento deportivo cubano ha terminado”.

Desde marzo, el decatleta fue ubicado en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) de Holguín como entrenador, pero tras sus palabras podría incluso correr el riesgo de volver a ser sancionado.

Esta vez ya no sería como competidor, pero le pueden afectar su estimulación por medallista olímpico y mundial, o incluso relegarlo en los planes de entrenar en otro país, principal estímulo para muchos atletas retirados hoy en día.

Si bien su momento deportivo no era el mejor para volver a subir al podio en Tokio, su carrera y su entrega merecían mucho más respeto.

Ojalá las palabras de ambos sirvan para que en el futuro sean mejor tratados los atletas que le han traído gloria a este país.

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