por Ray Otero*

El zurdo Carlos Rodon fue un látigo para la ofensiva de Cuba en toda la serie.
El zurdo Carlos Rodon fue un látigo para la ofensiva de Cuba en toda la serie.

HAVANA TIMES — Cuba cayó 5-3 en el último choque del 12mo Tope Cuba-USA’ 2013 y marchó a casa por segunda vez en la historia de estas series, con barrida esta vez de 5-0, ante su histórico rival.

Ese último partido nuevamente repitió más de lo mismo con un buen pitcheo norteamericano dominando la mayor parte del mismo y una reacción tardía de los antillanos que no bastó para acercar el marcador que en la octava entrada era favorable a los norteños 5-0. El mentor Víctor Mesa decidió en este choque final dar uso a muchos más lanzadores de lo acostumbrado en busca de un triunfo final o al menos de dar trabajo una vez más a muchos de los lanzadores que tomaban parte en el encuentro bilateral entre ambas naciones. Una vez más esta fórmula tampoco funcionó y Cuba cargó con otra derrota de las cuatro acumuladas anteriormente.

Y como para que la imagen del final no fuera tan mala – en lo personal y como elenco – uno de los hombres más criticados del conjunto cubano y para muchos causante de algunas de las derrotas del elenco en esta serie, el receptor Lázaro Herrera, salió como emergente en la octava entrada y descargó toda su fuerza para disparar el único cuadrangular de norteamericanos y cubanos en los cinco choques y acercar a los antillanos 5-3.

El disparo llegó con dos hombres en las almohadillas y dio a Cuba la posibilidad de no marcharse a casa por la vía de la blanqueada.

Carlos Rodon, el abridor zurdo norteamericano que ya había hecho estragos en los nacionales en el Juego #1 de la serie, nuevamente demostró porque bien puede ser el hombre número uno en el draft amateur del año próximo en los Estados Unidos de cara al béisbol de las Mayores. El zurdo esta vez dominó a los cubanos durante 6 2/3 en los cuales concedió solo 2 sencillos y propinó 11 ponches con labor de 81 lanzamientos. Rodon dio deleite a la afición presente en el Durham Bulls Athletic Park, afición que lo sigue de cerca por este pertenecer a la Universidad de este mismo estado de North Carolina.

Los cubanos tuvieron como derrotado al derecho Vladimir García quien solo completó una entrada por Cuba con 19 lanzamientos y concediendo después de dos indiscutibles la primera de los norteños. A partir de ahí el mentor cubano Mesa dio uso a otros cuatro hombres, todos derechos, en los nombres de Noelvis Entenza, Diosdani Castillo, Freddy Asiel Alvarez y Raciel Iglesias. De todos solo Freddy Asiel e Iglesias no permitieron carreras.

Precisamente el derecho Iglesias, de 23 años de edad, volvió a dejar bien alto su nombre resultando una vez más una de las buenas satisfacciones de este 12mo encuentro amistoso. Iglesias extendió a 5 2/3 las entradas sin permitir carrera ante los norteños con 7 ponches propinados y solo 2 indiscutibles concedidos. Su función en el equipo cubano fue la de cerrar choques y la cumplió a cabalidad lo cual le deja abierto el rol para futuras escuadras nacionales en años por venir.

No solo fue Iglesias una de las satisfacciones del Cuba. Otro lanzador muy joven, el camagüeyano de 19 años Norge Luis Ruíz, dejó a todos con deseos de ver más tras su inteligente actuación en el Juego #3 de la serie que perdió por cerrado 1-0. Ruíz en aquel encuentro dio una lección de pitcheo e inteligencia en el montículo combinando muy bien sus lanzamientos sobre todo su recta de hasta 94 millas y sus rompimientos, que mantuvieron a raya al elenco norteamericano quien se marchó es anoche con 11 ponches arriba ante el derecho. La actuación de Ruíz, halagada por cuanto Scout de Grandes Ligas estaba presente en el Werner Park de Omaha, Nebraska el pasado sábado 20 de Julio, significa otra de las notas alentadoras del Cuba y una de las pruebas del porque necesitamos tener este tipo de intercambios anuales sin importar el nivel de los rivales que enfrentemos y el resultado de los mismos.

El recuento final

La serie al final, y pese a que Cuba cayó 5-0 ante Estados Unidos, resultó mucho más cerrada que aquella de 1995 en donde el principal elenco de Cuba, con estrellas de la categoría de Omar Linares, Orestes Kindelán, Germán Mesa, Orlando “Duke” Hernández, Víctor Mesa, Lázaro Valle y muchas más figuras míticas de aquel contingente de los años 80 y 90 de nuestra pelota, se vieron superados en toda la línea por nombres de bateadores como Troy Glauss, Jacque Jones, Mark Kotsay, Matt LeCroy, Travis Lee y de lanzadores de la clase de Braden Looper, Randy Wolf, R. A. Dickey, Eric DuBose, Mark Johnson y Matt Anderson entre otros.

Norge Luis Ruíz (izquierda) y Raciel Iglesias, dos de las notas destacadas del Cuba en la serie ante Estados Unidos.
Norge Luis Ruíz (izquierda) y Raciel Iglesias, dos de las notas destacadas del Cuba en la serie ante Estados Unidos.

En aquella ocasión ninguno de los encuentros fue decidido en “Tie-breakers” como ahora y los choques fueron relativamente ofensivos y no de tanto pitcheo como estos vistos ahora 18 años después. En 1995 Team USA superó claramente a Cuba 7-6, 4-1, 5-3 y 6-5 en los cuatro choques celebrados en el ex-complejo de entrenamiento de los elencos nacionales norteamericanos, en la localidad de Millington, estado de Tennessee.

Cuba esta vez fue también superada claramente, pero una diferencia muy clara queda entre ambos topes bilaterales que el aficionado debe a esta altura reconocer. Esta vez los cubanos armaron una escuadra que estaba mixta a su conformación con figuras jóvenes nunca probadas en elencos nacionales y otros consagrados del mayor elenco del país. Contrario a lo que la gran mayoría de los jugadores del propio combinado norteño pensaban, la escuadra de Cuba – algo sabido por toda la afición que sigue al elenco nacional – no contaba con sus mejores figuras pero buscaba, entre otras cosas, poner a prueba a jugadores que en la Liga Cubana se destacan desde hace algunos años y que se pensaba bien pudieran ser futuros integrantes del mayor elenco del país a escuadras de mayor responsabilidad, como la que se presentará en el IV Clásico Mundial en Marzo del 2017.

Por supuesto, en comparación de jugadores queda claro y pese a que los norteños no poseían jugadores mayores de 20 años, que ellos y su organización USA Baseball reconocía que su elenco si reunía a casi la mayoría de las figuras más prominentes del béisbol universitario norteamericano, antesala y cantera como todos saben del béisbol profesional norteamericano.

Pero independientemente de esto, Cuba si llegaba con la meta de al menos ganar tres encuentros o como su mismo mentor Víctor Mesa dijera poco antes de salir de tierra antillana, alzarse con cuatro triunfos en estas cinco salidas en tierras del norte.

La historia reflejó otra cosa, la inseguridad de algunos jugadores y que terminó definiendo la mayoría de los encuentros junto a la falta ofensiva del elenco cubano – ¿o de ambos elencos? – terminó cambiando lo que bien pudieron haber sido cinco encuentros de rutina y Cuba terminó cargando con cinco pesadas derrotas.

Mucho se ha hablado sobre y lo interesante de la conformación del elenco cubano. Los nacionales no dieron la escuadra a conocer hasta pocas horas antes de la salida del elenco, pero cuando esta se conoció una de las mayores sorpresas lo fue la presencia de solo dos hombres en la receptoría considerando la tradicional rutina de elencos nacionales de mostrar tres receptores en cuanto evento internacional participan. Sobre el respecto vale mencionar que por mucho tiempo hemos sido partidarios de que Cuba tome parte en los eventos internacionales con solo dos hombres detrás del plato, pero esta vez, cuando las autoridades deciden dar el paso, los dos hombres que presenta Cuba son de los más inseguros que escuadra alguna haya tenido en evento internacional que se recuerde.

Solo dos choques habían pasado y ya los norteños conocían la debilidad principal del elenco cubano, no era su bateo pese a la pobre ofensiva mostrada, muchos menos su pitcheo, pero si lo significaba su defensiva, encabezada por el errático actuar de sus receptores Lázaro Herrera y Lorenzo Quintana. En los dos primeros juegos Team USA robó tres bases y el equipo cubano acumuló tres errores. El Juego #3 de la serie fue la excepción con el cerrado 1-0 y los lanzadores cubanos Ruíz e Iglesias dominando a su antojo, pero entre los dos juegos finales los norteños volvieron a la carga y robaron nada menos que nueve almohadillas – con un récord para estos topes de seis en el choque número 4 – mientras Cuba cometía un total de cuatro errores. Todo esto resultaba algo inédito que dejaba a los antillanos con 12 robos permitidos, dos hombres capturados y un total de 9 errores cometidos en toda la serie, con números como estos el elenco lo que mostró fue poca calidad y cualidad para jugar bien al béisbol.

Erisbel Arruebarrena volvió a dar clases de fildeo defendiendo el campo corto de Cuba.
Erisbel Arruebarrena volvió a dar clases de fildeo defendiendo el campo corto de Cuba.

Nada de lo anterior quita mérito al contrario, todo lo opuesto. Estados Unidos mostró un colectivo de lanzadores disciplinado con un control excelente y con los conocimientos básicos que se necesitan para dar el próximo paso hacia el béisbol organizado. Los brazos de los abridores Carlos Rodon, Luke Weaver y Brandon Finnegan parecen solo necesitados de un poco más de sazón para enfrentar el reto de las Mayores, ante ellos los cubanos con una supuesta más experiencia no pudieron. Mientras, los relevistas norteños David Berg, Chris Díaz, Riley Ferrell y el súpersónico cerrador Ryan Burr, presentaron la disciplina y rigor necesarios para en poco tiempo también poder ocupar el “bullpen” de cualquier elenco de las Mayores, ellos muy bien supieron cumplir cada labor encomendada por el alto mando norteño quien los mantuvo sin obviar sus funciones, fueran bateados con anterioridad o no, algo que aún nuestros lanzadores y cuerpo técnico necesitan aprender en horas de obtener los resultados que de ellos se esperan.

No podemos dejar de mencionar que pese a la pobre ofensiva de los cubanos dos nombres dejaron su grata impresión en el elenco y pudieran entrar en consideración para venideras citas. Uno de ellos lo fue el “utility” de Cuba, el torpedero, tercera y segunda base Yunior Paumier, quien resultó el único jugador del colectivo con al menos un indiscutible en cada uno de los cuatro primeros choques del elenco. Paumier solo se fue en blanco en la despedida con además un solitario error. A su vez, el inicialista santiaguero Edilse Silva llamó la atención como posible hombre a considerar por Cuba como jugador de reemplazo, Silva bateó para .364 (11-4) en la serie y su único error mental fue jugando la inicial en el Juego #3 en donde en gran medida por un único desliz mental, Estados Unidos pudo anotar su única carrera del choque que a la postre fue decisiva. Silva no pudo demostrar su poder al bate ante el pitcheo norteño, pero mostró ajustes en la serie que le permitió incluso recibir par de boletos.

Del resto no mucho que hablar. Hombres como William Luis Campillo, Dayron Varona, Ariel Sánchez y Yordan Manduley, quienes recibieron oportunidades al por mayor en la serie, simplemente resultaron decepcionantes en esta cita. De todos Manduley resultaba uno de los que más atención causaba por sus recientes campañas cubanas que para muchos lo hacían pedirle el guante al joven cubano Erisbel Arruebarrena. Pero el torpedero holguinero no pudo con la presión y se marchó bateando solo para .091 (11-1) con un error en la serie. Campillo repitió sus actuaciones de Cuba pero sin el poder de sus batazos y solo los ponches salieron a la luz. El camagüeyano se fue con average de .125 (8-1) y 4 ponches en toda la serie. De Dayron Varona mejor no hablar, el otro hombre de la Tierra del Mayor y una promesa del béisbol cubano a sus 24 años, dejó Estados Unidos con average de .000 (7-0) pero además en cinco de las siete ocasiones que se paró en el plato se marchó por la vía del ponche. Por último Ariel Sánchez no pudo poner en alto el nombre de su ofensiva familia. El bateador zurdo ni fue rápido en las pocas veces que ancló en las bases – solo dos una por boleto y otra por indiscutible – y se retiró con anímico .083 (12-1) de average con 3 ponches en toda la serie. En general el elenco cubano fue mareado de arriba a abajo pero estos hombres los que necesitaban demostrar algo al menos a esta altura no pudieron hacerlo y ahora queramos o no están en zona de duda en Cuba.

Otros más consagrados tampoco cumplieron con su labor como líderes del elenco. Tres nombres vale la pena mencionar y que de haber tenido actuaciones cercanas a su calidad bien la serie hubiera también mostrado otro resultado final. Me refiero a Yulieski Gourriel, Yasmani Tomás y Erisbel Arruebarrena. Gourriel y Tomás jugaron en todos los choques del Cuba, el primero se fue de .167 (18-3) en el torneo con 3 ponches ante los norteños pese a que su defensa fue brillante cuando jugó en el tercer cojín. Pero si Gourriel estuvo por debajo de su forma, Tomás resultó la nota más decepcionante y su accionar en esta serie fue de más a menos de manera consistente. Tomas bateó de 4-2 en el primer choque de ambos elencos pero a partir de ese momento acumuló ofensiva de solo .067 (15-1), con además un total de 7 ponches. La gran mayoría de los scouts presentes insistieron en señalar los problemas que Tomás está presentando en el “swing” aparatoso que realiza, el joven jugador posee talento de sobra pero en estos momentos – y ya desde poco después de su retorno de tierras japonesas al terminar el III CMB – su bateo ha mermado por la insistencia de este en forzar constantemente su “swing” y buscar cerca en cada turno ofensivo. Por último, junto a ellos estuvo el torpedero Arruebarrena, quien participó en solo tres choques del conjunto marchándose con average de .143 (7-1) y con 4 ponches a su haber. De Arruebarrena algo sí podemos mencionar, y es lo referente a su defensiva, la cual sigue siendo la mejor del país y que a sus solo 22 años solo debe mejorar con el tiempo. A él también los scouts seguían de cerca y se lamentaban de que no estuviera en las Mayores pues mejor que muchos presentes en la misma es el cubano. Dejé para el final a alguien que se considera ya de entre los grandes de Cuba pero que solo recibió su consagración este mismo año. Me refiero al segunda base José M. Fernández. El matancero jugó en todos los choques y lo hizo de manera adecuada con ofensiva de .278 (18-5), 2 impulsadas y solo 2 ponches. A la defensa cometió en error vital para Cuba pero su joseo durante todos los juegos lo mantienen como un puntual de Cuba en la arena internacional.

Al concluír el último choque Estados Unidos y Cuba se fundieron en un solo conjunto como muestra del respeto que ambos se sienten en la arena deportiva. Fue un digno final a una muy bien preparada serie. (Foto: J. McDonald)
Al concluír el último choque Estados Unidos y Cuba se fundieron en un solo conjunto como muestra del respeto que ambos se sienten en la arena deportiva. Fue un digno final a una muy bien preparada serie. (Foto: J. McDonald)

Del pitcheo no queremos repetir más de lo mismo pues resultó lo mejor del elenco cubano. Los abridores tuvieron sus buenas salidas en los brazos de Freddy Asiel Alvarez, Norge Luis Ruíz y en parte Joel Suárez en los Juegos #1, 3 y 4 de la serie, respectivamente, pero el relevo intermedio nuevamente fue manejado de manera desenfrenada con hombres como Ismel Jiménez y Noelvis Entenza siendo usados en los mismos y solo el derecho Raciel Iglesias cumpliendo a cabalidad con la labor de cerrador del conjunto. Otros nombres no recibieron las responsabilidades esperadas y la ausencia del único zurdo del elenco, el villaclareño Misael Siveiro, por dejar el elenco atrás en busca de entrar al béisbol profesional norteamericano, mermaron la táctica del elenco en cuanto a la rotación de sus hombres. Por cierto la salida de Siveiro resultó la tercera vez que un pelotero cubano deja el equipo nacional en medio de este tipo de series, todos lanzadores, cuando primero el 10 de Julio de 1991 el derecho capitalino René Arocha lo hizo en el Aeropuerto Internacional de Miami, poco antes de que el elenco cubano tomara un vuelo a La Habana después de jugar los tres partidos iniciales de la serie pactada a seis, durante el 5to Tope USA-Cuba, y posteriormente cuando el también derecho pero de Holguín, Osvaldo Fernández, dejó el elenco cubano atrás en la ciudad de Millington, Tennessee, un 29 de Julio pero de 1995 durante el 9no Tope entre ambos países.

La serie USA-Cuba como casi siempre desde 1987 hasta 1996 y posteriormente con su reanudación el pasado año y en esta su 12ma edición, levanta todo tipo de opiniones de prensa y público en general sobre todo si los resultados de la misma no favorecen al elenco cubano. En mi opinión y conociendo además lo expresado por la máxima entidad de los elencos nacionales en el béisbol norteño, USA Baseball, este tipo de encuentros significan un paso más para unir a los dos países con una rivalidad declarada por ambos bandos en el terreno pero que pese a lo que muchos aún piensan ya no trasciende – para ambas escuadras – lo deportivo.

En estos cinco encuentros, los que mi colega Peter C. Bjarkman siguió desde todas las sedes, y los tres que como persona presencié directamente también desde las sede con intercambio además con jugadores, directivos, scouts y público en general, contribuyen más bien al crecimiento del béisbol en ambos países y al acercamiento de ambas naciones en una ambiente de mutua colaboración.

A USA Baseball todos mis respetos por la seria organización de la serie de este año en su regreso a tierras norteamericanas después de 17 años de ausencia. La disposición y maestría con que USA Baseball supo manejar cada uno de los detalles de esta serie por varias ciudades de Estados Unidos vale la pena mencionar y de paso emular en futuras ediciones. Paul Seiler, CEO de USA Baseball, ha ratificado su compromiso de extender aún más la colaboración con Cuba y en un futuro muy cercano quizás veamos escuadras de ambos países y a muchos más niveles marchar a uno o ambos países en busca de completar un calendario más amplio de choques incluso de ser necesario más de una ocasión en un mismo año, esta idea resulta de lo mejor que puede pasar al béisbol nacional de ambos países, sin importar el resultado de cada uno de los enfrentamientos, para mí este es el verdadero valor de encuentros como los vistos en este mes de Julio entre ambas escuadras.

TOPE CUBA-USA 2013 – ESTADISTICAS DEL EQUIPO CUBA

JUGADORJJVBCH2B3BHRCIAVEBBSOBRCRHDBE
Lázaro Herrera45220013.400300005
Edilse Silva511140000.364210000
José M. Fernández518050002.278130001
Yunior Paumier517040001.235180041
Yurisbel Gracial55010000.200020010
Irait Chirino512121001.167140000
Yulieski Gourriel518231000.167030030
Yasmani Tomás519230000.158180030
Erisbel Arruebarruena37010000.143040020
Lorenzo Quintana47010001.143130010
William L. Campillo410010000.100060040
Yordan Manduley511010000.091030081
Ariel Sánchez512010000.083230200
Andy Sarduy33000000.000020001
Dairon Varona47000000.000050030
TOTALES51628292018.179125502299
LANZADORESJLJIJSGPINNCCLPCLBBSOVBHAVETL
Diosdani Castillo300002.2200.0024114.36456
Raciel Iglesias400005.2000.0007172.11865
Freddy A. Alvarez210007.2211.25410286.214136
Ismel Jiménez200017.2111.25410254.160124
Norge L. Ruíz110017.1111.27211243.125107
Noelvis Entenza300026.2411.4557244.167108
Vladimir García220014.0212.2533144.28675
Joel Suárez110004.0224.5062120.00077
TOTALES5500545.21471.392654155

(*) Leer todos los reportajes de Ray Otero en Baseballdecuba.com.

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