Daniel Ortega en Cuba para cumbre del ALBA

desata otro discurso de odio contra presos políticos y sacerdotes “terroristas”

El canciller Bruno Rodríguez y el presidente cubano, Miguel Díaz Canel dan la bienvenida a Daniel Ortega y su hijo Rafael a la Cumbre del ALBA.

Caudillo sandinista insiste en acusar a sacerdotes de ordenar lanzar “cadáveres a los excusados” durante las protestas de 2018

Por Confidencial

HAVANA TIMES – Daniel Ortega utilizó la plataforma de la XX Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) para nuevamente acusar a los sacerdotes de la Iglesia católica de ordenar asesinatos durante las protestas de abril de 2018 e insistir en que los presos políticos son “terroristas” financiados por los Estados Unidos para derrocar su Gobierno.

Ortega llegó sorpresivamente a Cuba en la mañana de este martes para participar en este evento regional, en la que además del mandatario de la isla, Miguel Díaz-Canel, participan los presidentes Nicolás Maduro, de Venezuela, Luis Arce, de Bolivia y los primeros ministros de Granada, Keith Mitchell, y de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves.

Aunque el moderador, al inicio de la intervención, le dijo a Ortega que tenía diez minutos para brindar sus palabras, el gobernante nicaragüense habló por un poco más de una hora, en la que nuevamente hizo un recorrido desde su propia perspectiva histórica sobre las intervenciones europeas y estadounidenses en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Ataque a la Iglesia

Fue nuevamente cuando Ortega se refería a las protestas ciudadanas de 2018, que el gobernante volvió a referirse al supuesto rol que atribuye a los sacerdotes de la Iglesia católica.

“Centenares de jóvenes asesinados y quemados por terroristas que ya se imaginaban que derrocaban al Gobierno. Y curas y obispos celebrando estos crímenes horrendos. Curas grabados ahí cuando les aconsejaban a los terroristas que los cadáveres de los compañeros que habían sido quemados, los fueran a lanzar a un excusado. Dicho por el cura, dicho por los obispos, en nombre de Dios”, expresó Ortega con sarcasmo.

Los sacerdotes participaron como mediadores durante el fallido diálogo de 2018, con el fin de buscar poner fin a la sangrienta represión de la Policía y los paramilitares del régimen a las protestas ciudadanas de abril de ese año.

El régimen mantiene una fuerte tercia con la Iglesia católica, cuyos ataques en su contra de parte del orteguismo se agudizaron desde que la Arquidiócesis de Managua emitió un pronunciamiento el pasado 10 de agosto en cual advirtió que “no existen condiciones para unas elecciones democráticas” en Nicaragua.

La Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua posteriormente emitió un mensaje el 15 de octubre en el que lamentaba la pérdida de una “oportunidad valiosa para enderezar el rumbo del país”, en referencia a las votaciones del 7 de noviembre, un proceso que se llevó a cabo sin competencia política y sin transparencia alguna, el cual Ortega se adjudicó con una supuesta victoria del 75.87% de los votos.

“Los derechos políticos inherentes a la ciudadanía pueden y deben ser concedidos según las exigencias del bien común. No pueden ser suspendidos por la autoridad sin motivo legítimo y proporcionado”, señaló en esa ocasión la Comisión.

Contra los presos

Ortega aprovechó su discurso para insistir en que los presos políticos secuestrados, principalmente aquellos que fueron capturados en el contexto del proceso de votaciones, eran los ejecutores de “un supuesto financiamiento de Estados Unidos” a oenegés para lograr su derrocamiento.

“Tenemos presos a los terroristas a los que financiaban el terrorismo y querían financiar nuevas actividades terroristas, lavando dinero, dinero enviado por los Estados Unidos con el cuento que financiaban organismos no gubernamentales. Todo eso está descubierto. Hay un expediente que lo presentará en su momento la Fiscalía, el Poder Judicial. Millones de dólares, muchos más millones de los que deberían de colocar Estados Unidos para ayudarle a los pueblos”, agregó.

Siete precandidatos presidenciales fueron secuestrados en la más reciente ola represiva, que inició en mayo.  Los juicios de estos nuevos reos de conciencia se encuentran congelados por el sistema judicial del régimen, aduciendo una supuesta “sobrecarga laboral”.

Ortega rechazó nuevamente la demanda de liberación de los presos políticos expresada por la comunidad internacional.

“Ahora resulta de que porque están detenidos, están presos, procesados hay que ponerlos en libertad, y lo dicen los europeos, lo dicen los yanquis, ellos si tiene derecho hacer justicia, nosotros no tenemos derechos a hacer justicia. Existe en Nicaragua un sistema judicial, existen leyes, los europeos se dan el derecho de meter presos a quién se les da la gana”, refutó.

Vuelve la historia sobre la cita de Franklin Delano Roosevelt

En medio de su relato, Ortega enfatizó en señalamientos como el “colonialismo” de Europa y el “intervencionismo” de los Estados Unidos en la historia de Nicaragua, además de acusar a Costa Rica de “albergar bases de la Contrarrevolución” para apoyar al país norteamericano en lo que denomina como la “guerra impuesta” en la década de los años 80. “Instalaron sus bases para las agresiones en la democrática Costa Rica, que ha sido siempre un instrumento de los yanquis”, añadió.

Incluso por tercera ocasión consecutiva en sus intervenciones, Ortega volvió a citar la supuesta frase del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt sobre Anastasio Somoza García, quien habría dicho: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, para insistir en lo que llama la “obsesión imperialista” de Estados Unidos con Nicaragua.

Lea más desde reportajes aquí en Havana Times.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *