Una vieja ruta de comercio de esclavos

Nuestro guía local y los marineros de la marina de Sierra Leona hablan sobre la vía a seguir.

Texto y fotos por Sergio Leyva Seiglie

HAVANA TIMES – Durante el rodaje del documental  ‘They Are We’ (Ellos son Nosotros) que cuenta el regreso de cuatro afrocubanos a su lugar de origen en Sierra Leona, viajé, junto con varios del equipo de filmación, a la remota Gallinas, una región al sureste de Sierra Leona, el lugar de donde partió un antepasado ​​de los cuatro cubanos y los famosos esclavos Amistad que una vez salieron de África.

De pie en un banco de arena en este inaccesible lugar con vistas al Océano Atlántico, me percaté de que yo era, posiblemente, el primer cubano que ponía un pie ahí en unos 150 años.

Los prisioneros del Amistad, que más tarde se rebelaron y llevaron el barco a los EE.UU, dirigiéndose a un célebre caso de justicia, fueron vendidos por el comerciante de esclavos Pedro Blanco, quien una vez tuvo un poderoso imperio en la desembocadura del río Kerefe en la región de Gallinas.

Uno de los grandes atractivos para los traficantes de esclavos se debía a que era un lugar completamente aislado. Hoy en día sigue siendo así, solo que se divorció desde hace tiempo de su horroroso pasado de tráfico de esclavos.

Ahora la única forma de llegar hasta la desembocadura del Kerefe es a través de un camino irregular y sin pavimento que lleva hasta Sulima, cerca de la frontera con Liberia. Allí, a raíz de la guerra civil de la década de 1990, Sierra Leona mantiene una pequeña base naval.

El teniente David Caulker, actualmente a cargo, accede a que el grupo salga a Kerefe en una de las pequeñas embarcaciones de la Marina si pagan el combustible.

Pequeña embarcación pesquera cerca de donde en aquellos tiempos estuvo el emporio de comercio de esclavos de Pedro Blanco.

El viaje a través de los estrechos canales de manglares es tranquilo y hermoso, casi nada ha cambiado desde los años pasados. Las familias en canoas nos saludan mientras salen de pesca.
Pronto el agua llega a ser tan poco profunda que todo el mundo tiene que desembarcar para que los muchachos de la marina puedan poner el barco en el Kerefe, que sólo se convierte en un continuo paso con los arroyo de manglares durante la marea alta.

Es fácil percatarse por qué este fue un lugar privilegiado para el comercio de esclavos. El océano Atlántico está a sólo unos metros de distancia, pero parece estar increíblemente  remoto mientras sus furiosas olas chocan sobre la barra del mar. Detrás de la barra los arroyos de manglares están en absoluta calma.

Hace ciento cincuenta años era fácil para los esclavistas  traer esclavos a la costa en pequeñas canoas. Los grandes buques de guerra, patrullando a los ilegales barcos de esclavos no podían superar la barra para capturarlos. Así fue como el antepasado de los cuatro afro-cubanos partió de este continente.

Enormes ganancias se hicieron aquí con ese tráfico mortal. Se dice que Pedro Blanco, el comerciante que vendió a los hombres y mujeres del Amistad, se marchó después de “quince años ininterrumpidos… cargado de oro.” Según la mitología, su fortuna era “cerca de un millón.”

En la década de 1840 los británicos realizaron varios intentos para poner fin al tráfico de esclavos aquí. En varias ocasiones lanzaron ataques navales que quemaron las “fábricas”, donde los esclavos eran alojados antes de ser vendidos en el extranjero. Cuando el comercio de esclavos, llegó a su fin finalmente, este lugar fue abandonado, con una economía que iba escasamente más allá de la pesquería.

Hoy en día parece estar aislada del resto de la nación. Mientras en Sierra Leona las casas son tradicionalmente redondas hechas de ladrillos de barro, aquí los aldeanos construyen sus casas con techos de fibro inclinados en la parte superior de paredes rectangulares, en forma de carpa antigua.

En otro pedazo de fibro se seca el pescado al sol, que después de una semana más o menos tiene el fuerte sabor picante a humo, común en delicias locales tales como Plassas y Kran Kran.

Un pueblo pesquera en el cayo de arena que divide el Atlantico del Kerefe.

La triste historia de este lugar no será nunca olvidada. Le preguntamos al jefe de la localidad si sabe cualquier cosa del pasado, cualquier memoria colectiva local sobre la vasta empresa de Blanco, que llegó a tener alojamiento para esclavos en una isla, una casa en otra y su harén en otra más.

Pero el jefe no sabe nada. Todo ha desaparecido bajo las más recientes tragedias de la guerra civil, la pobreza y el hambre.

Sin embargo, la historia sigue por todas partes. Lo más notable es el hecho de que aquí nada ha cambiado. La fábrica de Blanco ha desaparecido, y la gente ahora tiene teléfonos móviles baratos y ocasionalmente pulóveres usados procedentes de Occidente, pero aparte de eso la vida sigue siendo igual que hace 160 años.

La trata de esclavos a través del Atlántico cambió el mundo en gran medida, pero cuando desapareció dejó a África tan devastada  que esta no pudo seguir adelante. Las fuerzas de trabajo como Josefa, el antepasado de los cuatro afro-cubanos que regresaron, fueron llevados como esclavos para levantar las economías de otros países.

Me voy de Gallinas con una sensación agridulce. Es un hermoso lugar para ser fotografiado y fue toda una aventura llegar hasta aquí, pero no puedo dejar de pensar en la región y por lo tanto en la historia y el destino de todo el continente.

Tantas almas llevadas a un viaje horrible a través del océano y, si sobrevivían, eran forzados a una nueva vida de atroz esclavitud. No puedo dejar de sentir una sensación persistente de culpa.
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3 thoughts on “Una vieja ruta de comercio de esclavos

  • el 16 junio, 2017 a las 10:28 am
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    Disculpen pero necestamos respuesta sobre el significado de la palabra de Moa
    ¿Quienes le pusieron Moa al Río?

    Ya que antes era Río Núñez o Nonoc
    Favor de enviar respuesta a [email protected]

    gracias

  • el 4 septiembre, 2015 a las 9:14 am
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    Hola saludos desde Cuba

    Necesitamos saber que tan lejos se encuentra el río Moa, y si el río Kerefe es un afluente del río Moa.

    email: [email protected]

  • el 15 junio, 2013 a las 8:06 am
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    m emocionei muito, foi como eu tivesse estado, nessa reportagem com eles.

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