Cuba: Planes de contingencia en caso de derrame de petróleo

Dawn Gable

Las aguas y costas de Cuba podrian correr peligro.

HAVANA TIMES, 5 de junio — “Se han dedicado muchos recursos a detener el derrame de petróleo y disminuir los daños al medio ambiente.  Se movilizó a la Guardia Costera, la Marina, y el Servicio de Administración de Minerales de Estados Unidos, sin mencionar a los contratistas privados, con tecnología y equipos de primera tecnología.  Estos esfuerzos comenzaron inmediatamente después de la explosión inicial… Imagine si ninguno de estos recursos hubieran estado disponibles…”

Este fue el escenario que se vivió la semana pasada en el Distrito Federal de Washington cuando se reunieron en la New America Foundation científicos, representantes de la industria del petróleo y expertos en política cubana para discutir la necesidad de que Estados Unidos dé pasos concretos para desarrollar un plan de contingencia conjuntamente con Cuba en caso de un accidente petrolífico en aguas cubanas donde la exploración está a punto de comenzar.  En estos momentos el embargo contra Cuba impide a Estados Unidos desplegar recursos o personal en respuesta a un incidente de este tipo.

No es la primera vez que se discute este asunto en esta capital.  El pasado año, por ejemplo, la Institución Brookings organizó un evento similar donde los panelistas pidieron a la Administración Obama y al Congreso reconocer el peligro potencial que representan las perforaciones hechas por Cuba en aguas profundas del Golfo para las costas de la Florida y también dialogar con el gobierno de la Isla con el propósito de desarrollar un plan de mitigación y prevención. Desafortunadamente la Administración no tomó en serio el asunto en aquella ocasión.

El actual derrame en el golfo de México no podría enfatizar mejor la necesidad de prepararse para un posible accidente en aguas cubanas que afectaría entre otras cosas, la industria pesquera de Estados Unidos, ya que especies como los pargo y el atún se reproducen en las aguas cubanas, pero también para prevenir y minimizar los daños a Cuba por accidentes ocurridos en Estados Unidos.

Los cubanos dispuestos a colaborar

Brian Petty, jefe de Relaciones Gubernamentales de la Asociación Internacional de Contratistas de Perforación (IADC), explicó que durante el otoño pasado se le negó a su grupo la licencia para llevar una delegación de técnicos expertos a la Isla, con el objetivo de dialogar con autoridades cubanas sobre la seguridad de las costas.  Sin embargo, teniendo en cuenta el actual desastre, ellos acaban de recibir una discreta autorización.

La IADC quiere ofrecer a los cubanos, especialmente,  módulos de entrenamiento seguro que se usan actualmente en todo el mundo.  Petty apunta que ellos se muestran receptivos a los programas y prácticas recomendadas por la  asociación y han dicho que se necesitarán plataformas para llevar a cabo el diseño de seguridad electrónica, algo que no es un requisito en estos momentos en Estados Unidos.

Jorge Piñon, ex-presidente de Amoco Oil Latinoamérica y experto en el área energética cubana, advirtió que no había tiempo que perder.  Según él, la compañía Reposol de España arrendó por cinco años una plataforma semi-sumergible que se usará para realizar perforaciones exploradoras en aguas cubanas.  La plataforma no tiene tecnología ni piezas norteamericanas y una compañía italiana la construye en China.

Piñon también aseguró que el incidente de BP no detendrá a Cuba, puesto que se piensa que aproximadamente cinco millardos de barriles de petróleo sin descubrir se encuentran justamente en la cuenca norte cubana.  Esto colocaría a Cuba a la par de países suramericanos como Ecuador, Colombia y Argentina.  La USGS estima que 9,8 billones de pies cúbicos de gas natural están por ser descubiertos en la cuenca norte y la Compañía Cubana de Petróleo (CUPET) estima que otros 20 millardos de barriles del crudo se encuentran en lo que se conoce como la brecha oriental, un área del Golfo donde no se han demarcado aún las líneas entre México, Estados Unidos y Cuba, pero donde Cuba tendrá su parte.

Sin embargo, mientras en estos momentos existe una moratoria sobre la nueva perforación en Estados Unidos, muy pronto se realizarán proyectos en las áreas que Obama acaba de abrir.  Piñon señaló el problema logístico presente en el nuevo bloque del Golfo por la falta de cooperación con Cuba.  La porción del bloque que se espera tenga reservas de petróleo están contiguo las aguas territoriales cubanas.  Según él, será necesario que los barcos entren y salgan de la línea divisoria para poder realizar su trabajo.

Rehén a la política de la Florida

“El peor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos”  es lo que Dan Whittle, del Fondo de Defensa Medioambiental, llamó a la actual descarga en el “fish basket” del hemisferio mientras marcaba el número de pájaros y especies marinas afectadas.  Whittle elogió las regulaciones medioambientales de Cuba y la experiencia de los científicos de la isla, en tanto comunicó el miedo de Cuba de que el petróleo derramado llegue hasta sus costas y su preocupación acerca de lo que Estados Unidos piensa hacer si esto ocurre.

Aunque las conversaciones a nivel operacional comenzaron y pueden ser de ayuda en la actual crisis, en la opinión de los panelistas, lo que se necesita realmente es un plan más colaborador que inmiscuya a México, Cuba y los Estados Unidos de América.

El abogado Robert Muse aseguró que el presidente tiene el poder de “cambiar el embargo de diferentes formas”.  Él puede autorizar que técnicos en petróleo y especialistas medioambientales viajen a Cuba y trasladen equipamiento y tecnología.  Para Muse, el problema es que el bloqueo no es una política exterior, sino una política interna a merced del personal interno de la Administración, como Axelrod y Rahm, quienes son rehenes de la política partidaria de la Florida.

Por otro lado, los panelistas estuvieron de acuerdo en que el medioambiente es el tema menos politizado para inmiscuir a Cuba, especialmente porque el propio hábitat de la Florida es un riesgo.  Pero hace solo un año, hasta el congresista Farr, defensor durante mucho tiempo de la normalización de las relaciones Cuba-Estados Unidos e incondicional defensor de la salud del océano, no pudo ser persuadido de que enviara una simple carta a la Administración relacionada con la urgencia de cooperar con Cuba en la protección del océano.  Solo podemos esperar que la catástrofe actual prenda fuego en ciertas personas en Washington.

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