Cuando Fidel Castro puso a Cuba en el epicentro de la Guerra Fría

Por Isaac Risco

La crisis de los misiles. Grafico: worldhistory.phillipmartin.info

HAVANA TIMES (dpa) — Casi cuatro años tras el triunfo de la Revolución, la Cuba de Fidel Castro se convirtió en el epicentro de la Guerra Fría con la crisis que estuvo a punto de desencadenar la catástrofe nuclear en octubre de 1962.

“Nosotros creíamos que era inevitable el conflicto y estábamos decididos a aceptar ese riesgo”, recordó el propio Castro décadas más tarde.

La Crisis de los Misiles centró entonces todas las miradas en el país liderado por el joven guerrillero de 36 años. La pequeña isla caribeña pasó a ser así el gran protagonista latinomericano en el conflicto ideológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética que marcó la segunda mitad del siglo XX. El conflicto, asimismo, impulsó de forma irreversible la “sovietización” de la Revolución cubana.

“Eran años de fervor patriótico”, recuerda Caridad, una habanera de 55 años, que vivió la crisis de niña. “Todos estaban movilizados”. Las baterías antiaéreas conocidas como las “Cuatro bocas” apuntaban al mar desde el Malecón de La Habana.

La crisis se había destapado pocos días atrás después de que un avión espía estadounidense captara imágenes impensadas en Cuba.

La Unión Soviética preparaba entonces en secreto la instalación de hasta 42 misiles nucleares con capacidad de alcanzar las principales urbes norteamericanas. El acuerdo entre Moscú y La Habana incluía “armas nucleares tácticas que en el momento en que estalla la crisis ya disponían de todas sus ojivas nucleares”, narró Castro en sus charlas con el periodista francés Ignacio Ramonet publicadas en 2006.

La “Operación Anádir” era una réplica a los misiles estratégicos Júpiter instalados por Estados Unidos en Turquía. Como ocurrió a menudo durante la Guerra Fría, ambas medidas eran una extensión a terceros países del conflicto ideológico entre las dos potencias.

La mayor de las Antillas encarnaba en esos años mejor que ningún país los proyectos de autodeterminación en el Tercer Mundo. Como pocos países, también, Cuba había desafiado entonces con éxito el creciente poder hegemónico de Estados Unidos.

Pleno de confianza tras el triunfo de abril de 1961 sobre la invasión de exiliados cubanos anticastristas en Bahía de Cochinos, Fidel Castro estaba dispuesto a plantarle cara a Washington también durante la “Crisis de Octubre”, como se conoce al conflicto en Cuba.

“El estado moral del pueblo es sumamente alto y se enfrentará al agresor heroicamente”, aseguraba Castro en una misiva del 26 de octubre al líder soviético, Nikita Jruschov, en los días más álgidos de la crisis.

Castro tenía en 1962 razones para temer a una invasión norteamericana. La Crisis de los Misiles era el culmen de una larga escalada de tensiones entre Washington y La Habana.

Pocos meses tras el triunfo de 1959, el castrismo aprobó las primeras reformas agrarias que expropiaban también a los grandes capitales norteamericanos. Tras la suspensión en 1960 de la histórica cuota del azúcar que Estados Unidos compraba a Cuba, ambos países rompieron relaciones diplomáticas un año más tarde.

En abril de 1961, el gobierno de Kennedy apoyó finalmente la fallida invasión de Bahía de Cochinos. Desde entonces, a Castro le obsesionaba la necesidad de impedir un ataque estadounidense.

La Crisis de los Misiles se gestó en La Habana con la mirada puesta en el norte y con el viento a favor de la rivalidad entre Washington y Moscú.

Una delegación encabezada por el hermano menor de Fidel y ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, viajó a comienzo de julio de 1962 a Moscú para sellar el acuerdo militar conocido como “Operación Anádir”: la instalación de los misiles nucleares en suelo cubano.

Con las bases en el Caribe, la Unión Soviética aspiraba a restaurar el “equilibrio de poder” en la carrera armamentista de la Guerra Fría.

El momento en el que el conflicto estuvo más cerca que nunca de convertirse en una enfrentamiento nuclear duró 13 días a partir del 15 de octubre. Jruschov y Kennedy pusieron fin a la crisis el 27. Pero el pacto de las superpotencias dejó también en el camino las pretensiones de Cuba.

Castro le recriminó a Jruschov el acuerdo a sus espaldas. A su juicio, la isla había sido “objeto de cambio” en el enfrentamiento entre la Casa Blanca y el Kremlin.

“Nosotros nos enteramos por vía pública de que los soviéticos estaban haciendo esa proposición de retirar los proyectiles. ¡Y no se había discutido en absoluto con nosotros”, recordaba en 2006. La Habana esperaba que Washington dejara también la base naval de Guantánamo y levantara el embargo.

La Crisis de los Misiles cambió la percepción de la amenaza atómica en el mundo. Y su desenlace marcó también para Cuba el acercamiento definitivo a la Unión Soviética una vez superadas las diferencias entre Castro y Jruschov.

Pese al germen de autodeterminación de 1959, la Cuba castrista pasó definitivamente a la órbita de influencia soviética en las décadas posteriores. La dependencia de Moscú duró hasta el derrumbe de la Unión Soviética, que puso por su parte a la isla al borde del colapso durante el llamado “periodo especial” de los 90.


12 thoughts on “Cuando Fidel Castro puso a Cuba en el epicentro de la Guerra Fría

  • el 13 octubre, 2012 a las 12:06 pm
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    “La mayor de las Antillas encarnaba en esos años mejor que ningún país los proyectos de autodeterminación en el Tercer Mundo” dice el autor. No lo creo, esa fue siempre la imagen que quiso dar para cubrir su sometimiento a la URSS. En realidad, yo que soy una simple ciudadana cubana llegue a la conclusion que en la Crisis de los Misiles tanto a Kennedy como a Jcrushov les preocupaba las consecuencias de la guerra y el posible exterminio de los ciudadanos de sus respectivos paises, NO asi a FC. A el no le importo nunca los cubanos (prueba mas que evidente), solo transcender en la historia de la humanidad (de los que quedarian). Su ego y su soberbia estaban por encima de todos..

  • el 10 octubre, 2012 a las 12:39 pm
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    la giraldilla te cerro el pico con su ultima respuesta, te las aplico jajaja

  • el 8 octubre, 2012 a las 1:53 pm
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    En ningun momento yo he dicho lo contrario. El que niega que Fidel es un loco guerrerista, que ha apoyado a cuanto movimiento terrorista ha podido y se ha metido en cuanta guerra ha podido eres tu. Como dije al principio que parece no leiste estoy en contra de cualquier arma y tambien de cualquier guerra. No deberian existir las armas, ni las ecopetas de perle y mucho menos en manos de locos como Fidel Castro.

    Ay el imperio, y que es lo que tiene Fidel en Cuba sino un imperio. O no me digas que el no es lo mas parecido a un emperador. Lo unico que le diferencia es que todos sus planes de grandeza le salieron mal y ahora solo se dedica ha delirar como una cacatua para aquellos que alguna vez le creyeron sus cuentos de piratas. Creo que si en vez de politico se hubiera metido a escritor de historietas habria librado a nuestro país de esta gran pena que vive y quizas habria entretenido a unos cuantos.

  • el 8 octubre, 2012 a las 9:47 am
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    Si, sin lugar a dudas el mundo estaba todos los dias en peligro de volar durante la guerra fria. Involucrar nuestro pais, ponerlo en primera linea, fue una estupidez y una burrada. Una maldad y una muestra de su locura y egocentrismo. La carta donde aconseja el primer golpe es prueba de su inmensa maldad. Su castigo fue que quedó como la mona de los rusos cuando estos negociaron el conflicto con los americanos sin darle parte. Ahi esta la historia.
    Y lo peor es que siguio siendo la complaciente mona de los rusos a cambio de que lo mantuvieran en el poder por mucho tiempo, hasta que los rusos quisieron.

  • el 8 octubre, 2012 a las 9:35 am
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    Y despues hablan de resistir en pro de la indepencia bla bla bla (porque en fin de cuentas la justificacion de los Castros es eso, resistir, y aguantar el bloqueo y a ellos por independientes y antimperialistas). Y la historia demuestra que fuimos unas mascotas rusas, hasta que los rusos quisieron.

  • el 7 octubre, 2012 a las 9:38 am
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    Paco. A la humanidad la están volando a pedacitos desde hace años el inquilino de la Casa Blanca y esos que tu sugieres deberían representar un balance a su poder. Hay que estar ciego para no verlo.

    Todos esos “factores” se visten de Rambo y se ponen a bailar al son de los tambores de la guerra cada vez que al capital -que es el verdadero mandamás allí- le hace falta un conflicto. No sé cuantos millones más de seres humanos en todo el planeta tendrían que victimizar para que gente como tú se entere.

  • el 7 octubre, 2012 a las 9:33 am
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    Peldío tas tu, pobre diablillo, que no cogiste mi ironía. Yo conozco bien las obsesiones de lagiraldilla. Me consta que no tocaría con el pétalo de una rosa a un presidente del imperio.

  • el 6 octubre, 2012 a las 12:20 pm
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    Robert: Lagiraldilla se refería al Crazy, no al inquilino de la Casa Blanca. Tas peldío, compay!

  • el 5 octubre, 2012 a las 6:03 pm
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    Los cinco países firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear son Rusia, Estados Unidos, Francia, China y Gran Bretaña. Por si no lo saben (o se hacen los que no lo saben) el poderío nuclear (cantidad de cabezas nucleares y de cohetes portadores} de la antigua URSS, y actualmente de Rusia, es superior al de los otros cuatro países firmantes de ese tratado JUNTOS. Esos datos están disponibles en múltiples lugares y se publicaron hasta en el “Granma” en el año 2011.

  • el 5 octubre, 2012 a las 2:15 pm
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    La unica diferencia es que quien quiera que este en la Casa Blanca, sea como tu digas o no, no tiene el poder de volar media humanidad a su antojo porque esa decisión debe ser tomada por diferentes factores que existen en una democracia. En cambio en Cuba lo que se le ocurra al loco de Birán es ley y se hace por el simple hecho de quererlo. En cualquiera de los casos estoy en contra de cualquier arma y mucho mas de las de destrucción masiva.

  • el 5 octubre, 2012 a las 11:22 am
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    Perdónalo. Estaba rodeado de halcones en la Casa Blanca y no le quedó más remedio que lucirse aplicando a Cuba un bloqueo militar ilegal. De todos modos hay que reconocerle que sus infulas imperiales se atemperaron y al final -cosa que le costó la vida- estaba buscando un modus vivendi que respetara la soberanía de Cuba.

    Lo peor es que todavía, y con un arsenal nuclear muy superior y destructivo, todo el que ocupa la Casa Blanca sigue considerándose Dios en la tierra. Egoístas y llenos de sí mismos son desde antes de ocuparla, pero ya eso es un mal social con causas más complejas.

  • el 5 octubre, 2012 a las 8:13 am
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    Solo una persona egoista y lleno de si mismo que se creia el dios en tierra pudo poner en una situacion de inmenso peligro su mismo pueblo ,en pocas palabras una cabeza de ………..

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