(IV y final)

Por Pilar Montes

banco
Cola por entrar al Banco Metropolitano. Foto: Caridad

HAVANA TIMES — El director de cine cubano Juan Carlos Cremata Malberti, dijo a BBC Mundo en información publicada el 8 de octubre, que “a diferencia del resto del planeta, ir a un banco en Cuba, puede volverse una experiencia tremendamente traumática.”

Colas interminables, (sobre todo, si es día de cobro de pensionados), cortes de luz, problemas de “conexión” que pueden hacerle perder a las personas toda una mañana, indisciplina laboral, pero sobre todas las cosas está el maltrato a la población que sobrepasa límites humanos.”

Después de la vívida descripción de Cremata, puedo dar fé que los bancos tienen quienes guardan el orden de la cola, una e indivisible, aunque las personas van a esas entidades por múltiples razones: hacer depósitos en sus cuentas de ahorro, extracciones, cambiar cheques, pagar impuestos y contribuciones, licencias de negocios particulares y cuentas de electricidad, gas y teléfono, vencimientos de créditos otorgados para construir o reparar viviendas, así como compras de efectos electrodomésticos.

Pago de multas de tránsito y equivocaciones policiales

A veces no son culpables las colas de demoras innecesarias, sino equivocaciones lamentables por nombres y apellidos idénticos de varias personas.

Las notarías, el registro de la propiedad, los bufetes colectivos y otras entidades donde la población debe hacer gestiones, tampoco resuelven el problema de los clientes en un solo día. Las colas son repitentes y los días laborales también.

Esa misma indolencia se refleja en las tiendas que ahora venden en ambas monedas -pesos convertibles y moneda nacional-, donde si no es porque están “cuadrando la caja” es porque llegó un camión con mercancías y es preciso parar la venta hasta que se haya descargado el vehículo, contado y puesto el precio a los productos.

Las colas también tienen sus personajes, los que caminan lentamente viendo a todos los integrantes de la fila a ver si descubren a un amigo o vecino que les adelante el turno, también los que se visten con sus mejores atuendos y entran sin preguntar, como si fueran dueños del lugar o hablan con algún jefe.

Esos artistas del engaño piden permiso para hacer “solo una pregunta” y de pronto, se les ve que, tras la interpelación, aprovecharon para resolver su problema.

Las leyes no escritas

Las leyes no escritas de una cola en Cuba son de estricto cumplimiento:

1) Pida siempre el último y asegúrese de quienes van delante de esa persona.

2) Lo mismo si sale de la fila para hacer otra gestión o si no piensa volver, debe decirlo a quien va detrás de usted. Con más razón, si usted le marcó a alguien que iría delante de usted.

3) Antes tenían prioridad para comprar con la libreta los núcleos donde todos trabajaban. Ahora es por orden de llegada pero hay todavía personas de ese segmento poblacional que creen tener prioridad para adquirir los alimentos racionados. No debe molestarse con esa persona e indicarle que pregunte al dependiente que despacha los productos.

4) Casi todas las colas son atendidas por personas, profesionales, funcionarios o dependientes que tienen sus propios familiares, amigos o preferidos. Si la situación la percibe como denigrante, le aconsejo que la abandone, porque igual van a entrar antes que usted.

5) Hay veces que las leyes de cómo debe hacerse la cola sí están establecidas. Por ejemplo: los bancos tienen empleados que guardan el orden. Aunque no solo se va a cobrar pensiones, sino también a cambiar monedas, hacer depósitos o extracciones en moneda nacional o convertible, solicitar créditos, la cola es una e indivisible, la máxima autoridad es el representante del banco, sin embargo, hay usuarios aparentemente más iguales que otros. Hay quien pasa primero estando al final o último estando entre los primeros. Eso se llama “correr la cola”.

6) Las colas para sacar turnos para verse con un especialista médico o cuando son servicios atendidos por orden de llegada en notarías, registros de la propiedad, oficinas de inmigración y otras de pagos tributarios, hay quienes se auto designan organizadores de la cola. Esas personas hacen turnos numerados en papelitos que no son admitidos a veces por las instituciones o por los que durmieron al pie de la cola, es decir estuvieron una o varias madrugadas en vela.

Lo que sí recomiendo a los que les gusta escribir, que se introduzcan más a menudo en una de esas filas, contra más larga y ruidosa mejor, porque son fuente inagotable de ideas para hacer relatos cortos, novelas o ensayos.

Si le van mejores los versos, pueden componer desde un poema épico, la letra para un rap o décimas al estilo del Guayabero o su símil más actual, Tony Ávila.

2 thoughts on “Colas en bancos y oficinas públicas

  • Esta es la última entrega de la “saga”?, gracias Dios mío! Lo que da verguenza es que la gran mayoría de los cubanos hemos perdido varios años de nuestras vidas haciendo “colas”, por más folkloricas y graciosas que la señora Pilar las quiera pintar. Las colas de los bancos son descoj…….., las de los correos peor, las de notarías y otros servicios públicos (al igual que las anteriores) dan fe de un aparato burocrático hipertrofiado e ineficiente. Hasta para ser cremado hay “cola”!, si no te apuras en morirte y tus familiares no se “ponen las pilas” rápido para la funeraria te jodiste, porque hay un tope de muertos a incinerar para cada dia(capacidad del incinerador, petróleo, que se yo), qué les parece?

  • Paisajes de la guerra en Cuba, responsabilidad de los funcionarios y el gobierno en contra de sus ciudadanos.

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