Asedio a oponentes de Ortega en Somoto, Nicaragua

“Quieren atemorizarnos, pero no tenemos miedo”

Policias asediando a una persona en Somoto, Nicaragua por oponer al gobierno Ortega-Murillo. Foto: captura de pantalla / Confidencial

Cuatro somoteños con casa por cárcel de facto; otros vigilados y hostigados. En Somoto, el asedio ha crecido desde la llegada de nuevo jefe policial

Por Juan Carlos Bow (Confidencial)

HAVANA TIMES – La opositora Danelia Argüello tiene más de un mes de no salir de su vivienda en un barrio de Somoto, Madriz, porque un dispositivo policial se lo impide injustificadamente. El ginecólogo José Armando Herrera vive una situación similar, pero con el agravante de que frente a su casa los paramilitares orteguistas instalaron una caseta.

El modo de operar de la Policía es el mismo en ambos casos: tres o cuatro oficiales llegan frente a las viviendas, colocan unos conos naranjas, y bloquean la salida y el acceso a las casas de los opositores. Este modelo se comenzó a ejecutar luego de la llegada del comisionado mayor Luis Manuel Moncada Castillo, a la jefatura policial de Somoto.

“Los comisionados que habían estado (en el pasado), no habían hecho una represión tan intensa, tan profunda a como lo está haciendo este señor (Moncada)”, compara el doctor Herrera.

“No lo conozco (a Moncada), ni deseo conocerlo. Tampoco me interesa lo que él haga porque miedo jamás va a encontrar en los opositores, porque este pueblo ya tomó una decisión y la vamos a mantener firme hasta que la tiranía caiga”, añade el opositor, que fue diputado liberal.

Nuevo jefe policial llegó a Somoto en septiembre

Moncada Castillo repuso, en septiembre de 2020, al comisionado mayor Javier Martínez, quien fue trasladado a la delegación policial de Nueva Segovia. El comisionado Moncada fue ascendido a comisionado mayor en septiembre de 2019, un año antes de su llegada a Somoto.

Desde noviembre y diciembre de 2020, al menos cuatro ciudadanos tienen casa por cárcel de facto, y otros son vigilados y hostigados por la Policía y paramilitares orteguistas. Según el Monitoreo Azul y Blanco, que documenta de forma independiente las incidencias del estado policial en Nicaragua, en todo el país unas 80 personas están sometidas al régimen ilegal de casa por cárcel de facto.

“Antes venían esporádicamente dos días a la semana, pero desde el 19 de diciembre (de 2020) no se mueven de la puerta (de mi casa). Las veces que he tratado de salir me dicen que regrese adentro, que no puedo salir, que esa es la orden”, relata Argüello.

“A finales de noviembre e inicios de diciembre ya la situación se fue intensificando, de tal manera que, para los días de la Navidad, ya fue con relevos (cada ocho horas de los policías). Técnicamente el asedio fue más constante, con una permanencia más activa”, describe Herrera.

Argüello y Herrera son los opositores más asediados y acosados por la Policía Nacional en Somoto. Ambos pertenecen a las plataformas opositoras Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y Coalición Nacional (CN), respectivamente.

Según el Monitoreo Azul y Blanco, 52 de los opositores acosados en sus viviendas se identifican como miembros de la UNAB. Mientras, la Alianza Cívica reporta entre 12 y 15 asedios policiales diarios en contra de sus integrantes. En todos los casos, los oficiales no presentan una orden judicial, y se limitan a indicar que son órdenes.

Encabeza caravana de patrullas

El nuevo jefe policial de Somoto acostumbra encabezar las acciones de represión y acoso en contra de los opositores de la ciudad.

Pobladores comentaron que es común ver a Moncada liderando caravanas de patrullas policiales que pasan frente a las viviendas de los opositores, con las sirenas a todo volumen.

“Cuando empiezo a reclamarles (a los policías) qué es lo qué pasa, viene el comisionado (Moncada) hasta con ocho de los de negro (agentes antimotines)”, detalla la opositora Johana Moncada, quien constantemente es asediada en su vivienda.

Explica que, hace 15 días, el comisionado mayor le recalcó que no podía salir de su vivienda, y que, si intentaba realizar una reunión con otros opositores, sería apresada. Ella está casada con Bassil Bayres, dirigente del Movimiento Campesino en el departamento de Madriz.

Asedio afecta negocios de opositores

La pareja no puede salir de su vivienda y esto afecta un negocio de pollo asado que tienen en la casa. “Cuando ellos se ponen de las ocho de la mañana a las doce del día, no se vende absolutamente nada en ese lapso. (Antes del acoso) nosotros vendíamos unos diez pollos antes del mediodía, eso son unos dos mil córdobas (unos 58 dólares al cambio actual) en pérdidas”.

La opositora Johana Moncada tiene pérdidas en su negocio de pollo asado, por el acoso policial a su vivienda en Somoto. // Foto: Nayira Valenzuela | Confidencial

El ginecólogo Herrera tiene su consultorio en su vivienda, por lo que el acoso policial restringe la llegada de pacientes a su consulta. “La gente siente temor al ver a la Policía enfrente de mi casa”, resalta.

José Gonzalo Hernández Cáceres, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) en Madriz, es otro opositor asediado que también ha visto afectado su negocio de touroperadora en el Cañón de Somoto.

El opositor José Gonzalo Hernández Cáceres es asediado diariamente por agentes policiales en su vivienda en Somoto. // Foto: Nayira Valenzuela | Confidencial

“Vienen turistas y les piden sus identificaciones y que se anoten en una lista. A veces los turistas manifiestan su malestar porque ellos andan paseando, y no les gusta que los estén reteniendo”, subraya Hernández, quien además es un exreo político del régimen.

“Me tengo que disculpar con los turistas, y decirles que no es una cuestión de nosotros (touroperadora), sino una cuestión que hacen ellos (Policía Nacional); que eso ya no depende de nosotros”, añade.

Represión aún con hijos enfermos

Hernández Cáceres vivió momentos de angustias, cuando los agentes policiales le impidieron llevar al médico a uno de sus hijos menores de edad, que estaba enfermo de dengue.

“(A mi hijo) tenía que hacerle un examen y llevarlo al médico, pero (los policías) me dijeron que no podía salir. Les dije: ‘Si me van a detener es decisión de ustedes, pues a mí no me importa lo que hagan conmigo, pero mi hijo está con calentura y tengo que llevarlo al médico’. Hicieron que me metiera, y al rato se apareció una oficial y me dijo (que) podía salir”, describe el expreso político.

Dos días después de ese incidente, la Policía volvió asediar la vivienda del excarcelado político y le volvieron a impedir que llevara a su hijo al médico. Diariamente y por una semana, el ciudadano tenía que llevar a su pequeño hijo a hacerse unos exámenes de sangre para saber el estado de las plaquetas.

“Se apareció uno que dijo que era capitán, y me dijo: ‘Vos ya sabés que no podés salir’. Ese día, se me salieron las lágrimas, sentí una impotencia como padre. Me hizo enseñarle las recetas, los exámenes; llamé al médico por teléfono y se lo puse en alta voz para que le explicara cómo era que se manejaba el esquema o el protocolo del dengue”, relata Hernández.

La opositora Danelia Argüello ha tenido que lidiar con el acoso policial y el contagio de covid-19 de su hijo menor de edad. Ella no pudo llevarlo libremente al médico. El niño fue sacado de la casa temprano, antes que llegaran los agentes, y llevado al médico por su padre.

“La gente puede pensar ‘qué malcriada esta mujer, qué falta de respeto con las autoridades’, pero creo que es más falta de respeto para nosotros que te le nieguen el acceso a la salud a un hijo, y no tener el derecho a salir a la farmacia a comprar un medicamento, tener que esperar que ellos (policías) se vayan para poder mandar a la farmacia”, comenta.

Policía detiene a CONFIDENCIAL

El acoso policial no se limita a los opositores. En Somoto, los vehículos con placas distintas a la de Madriz, son vigilados y fotografiados por la Policía y simpatizantes del régimen.

El equipo periodístico de CONFIDENCIAL fue detenido durante más de 40 minutos, por agentes policiales en un retén a la salida de Somoto. Además de los documentos del vehículo y del conductor, los oficiales exigieron la cédula de identidad de los cuatro integrantes del equipo (conductor, camarógrafo, fotógrafa y periodista). Asimismo, ordenaron detallar la intención del viaje y con quiénes se habló en Somoto.

La justificación de los oficiales es que el vehículo fue fotografiado y reportado como “sospechoso”.

“Lo que ellos (policías) quieren es atemorizar a la población, no a nosotros (opositores), porque saben que nosotros estamos dando la cara y que no les tenemos miedo, que vamos a ir hasta el final. Le estamos pidiendo a la población que no tengan miedo”, exhorta Herrera.

“Repito las palabras de la Iglesia: ‘No tengan miedo porque el maligno lo que quiere es nublarnos la mente y congelarnos, y el que se congela se queda inmóvil y estático, y no podemos seguir bajo las botas de un estado paramilitar y policial. Tenemos que quitarnos esto de encima y la oportunidad va a estar en noviembre”, subraya, en referencia a las elecciones generales previstas para el primer domingo de ese mes, pero que aún no han sido convocadas.

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