Ante reformas fracasadas Gob. cubano habla de “rectificar”

Hace un año, las previsiones para 2021 eran de un crecimiento del 6%, pero finalmente se rondará apenas el 2%. Foto: 14ymedio

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – Habrá cambios para corregir las deficiencias de la fracasada Tarea Ordenamiento, que se planificó durante más de diez años y cuya ejecución consideran catastrófica incluso las propias autoridades cubanas.

En su informe de rendición de cuentas de 2021, presentado este fin de semana, el primer ministro, Manuel Marrero, admite que “no se ha logrado en su totalidad” el objetivo de este macro plan económico proyectado por Marino Murillo y que, por tanto, será “necesario rectificar y adoptar nuevas decisiones sobre varios elementos de su diseño inicial”.

Marrero no dio ninguna pista sobre cuáles serán los cambios, pero sí advirtió de que serán inminentes, pues ya existe un cronograma con 33 actividades que deben cumplirse entre noviembre y febrero de 2022, por lo que, de ser cierto y cumplirse, algunas ya estarán en marcha sin que la población se haya enterado.

El informe describe que los objetivos de la Tarea Ordenamiento eran otorgar al peso cubano “el papel que le corresponde como centro del sistema financiero” eliminando la dualidad monetaria, transformar los ingresos de la población y eliminar gradualmente los subsidios excesivos y gratuidades, pero estos no se han cumplido.

El primer ministro considera que los problemas principales detectados son “el establecimiento de precios excesivos por los actores económicos; falta de correspondencia entre estos y los niveles de calidad de los productos o servicios; insuficiencias en el sistema empresarial estatal y otras formas productivas presentes desde el escenario anterior y tendencias a elevar los precios para paliar las mismas; así como insatisfacciones con los nuevos salarios o ingresos y las modificaciones en las formas de pago”, en otras palabras, la inflación se ha desbocado, el desabastecimiento cada vez es mayor, los salarios y pensiones no alcanzan y las condiciones de vida de los cubanos han empeorado visiblemente.

Este año, según dijo Marrero, la previsión es que el Producto Interior Bruto crezca en torno a un 2%, algo lógico después de la gran caída de casi un 10% el pasado 2020. Por tanto, Cuba queda muy lejos del 6% que había previsto el pasado mayo, pero también es probable que se aparte del 2,2% que calculó en octubre. Para 2022 se espera crecer a un 4%, algo que, según expertos citados por la agencia Reuters, implica que se mantendrán la escasez de bienes críticos y las continuas dificultades para pagar a los acreedores.

El informe atribuye el mal dato económico, como es habitual en los últimos tiempos, a los efectos de la pandemia, y el “recrudecimiento del bloqueo”, además de a aumento de los precios de importación, de los fletes y de los problemas de logística que afectan a la distribución de todo el mundo.

K,Sin embargo, no asume ningún error propio o del Gobierno y, cuando alude a los problemas de corrupción, los atribuye siempre a casos aislados “por la falta de control administrativo, la limitada combatividad en la comunidad y la renuncia o carencia de valores morales y éticos en algunos directivos y funcionarios”, sin considerar que pueda ser algo sistémico.

El informe también menciona algunos problemas del año destacables, entre ellos la falta de medicamentos provocada por la elevada inversión que han supuesto los gastos derivados de la pandemia, entre ellos la factura de la elaboración de vacunas propias. Todo ello a pesar de que Cuba ha recibido cuantiosas donaciones de países como México, Bolivia, Nicaragua, Francia, España, Rusia o China principalmente, además de donaciones particulares de asociaciones partidarias del oficialismo desde todos los países del mundo, incluido EE UU.

Marrero indica en el documento que se destinaron a la lucha contra el covid 16.000 millones de pesos, 3.300 de ellos al proceso completo de vacunación y 400 más (orientativos) para la próxima dosis de refuerzo. “En consecuencia, se ha visto afectado el programa nacional de medicamentos, y se trabaja para disminuir la falta de estos y las bajas coberturas del cuadro básico”, dijo.

Otra de las grandes necesidades de los cubanos, la vivienda, también falló este año. Según el informe, el Plan de construcción apenas se había cumplido en un 31% hasta octubre. El primer ministro insinúa además desvío de recursos cuando señala que, aunque es absurdo negar la falta de acero o cemento, hay otros insumos que no han sido bien gestionados. “Hay menos viviendas construidas que recursos entregados”, resalta.

En cuanto a la generación energética, que este año ha vuelto a sufrir uno de sus peores momentos, con apagones programados desde verano que siguen sin resolverse, Marrero admite que no se ha satisfecho la demanda y que la población está molesta. “En ese sentido, se ejecuta una estrategia de recuperación de la disponibilidad, que permitirá un mejor servicio al contar con una mayor reserva al cierre del año. Se continúa el trabajo de forma sostenida en el incremento”, promete. Una promesa incumplida durante, al menos, toda la segunda mitad del año.

Por último, el texto plantea los grandes objetivos y planes para el año próximo. Definidos de forma amplia, los cinco planes son mejorar la economía y el papel del peso, estabilizar el sistema energético, atender a los colectivos vulnerables, transformar el sistema empresarial estatal y descentralizar competencias.

Sin embargo, para tan grandes objetivos económicos, el Gobierno ha elaborado una lista de 22 prioridades que encabezan la preparación del país para la Defensa y el trabajo político ideológico y, aunque la tercera es llevar a cabo medidas para contener la inflación –se desconoce el método– el cuarto punto vuelve a la esfera de lo ideológico y habla de preparación, capacitación y trabajo con los cuadros.

Entre esas prioridades llama la atención la séptima, transformar radicalmente el sistema empresarial, que puede quedarse en nada o abrir la puerta a cambios desconocidos por el momento. Por lo demás, la medida 12, “enfrentar la campaña de subversión político-ideológica” indica que no demasiadas cosas aspira el primer ministro a cambiar con el nuevo año.

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