Al borde de una guerra

Rosa Martinez

Foto por Rafiki

HAVANA TIMES, 24 sep. — Hace varios días participé en un seminario en el Instituto Superior Pedagógico de la ciudad de Guantánamo. Fueron largas y fructíferas jornadas de trabajo, pero llegaba siempre tarde a casa porque el transporte en la parte Este de la urbe es deprimente.

En una ocasión abordé una guagua repleta. Sentía que escuchaba el estribillo de la canción de los Van Van que ya La Habana no aguanta más o la del carismático Cándido córranse ahí, caballeros, córranse ahí, echen un paso p`atrás.

Estudiantes y profesores íbamos como sardinas en lata tratando de sobrevivir hasta llegar a nuestro destino.

Tres cuadras antes de llegar al céntrico parque José Martí,  una estudiante le preguntó al chofer: ¿Hasta dónde llega?

Él respondió con otra pregunta: ¿adónde quieres ir tú?

Bueno, yo quisiera ir para el Norte, respondió la jovencita.

Mimi, hacia esa dirección queremos ir todos, pero no podemos, dijo sonriendo el chofer, ella también sonrió.

Una profesora que venía muy calladita, reaccionó rápido: ¿Quién dijo que todos queremos ir para el Norte? Yo no quiero ir para ningún lugar, estoy muy feliz aquí, y como yo, la mayoría de los cubanos, dijo airada.

Un joven, también estudiante, apoyó a la profe: “La gente cree que en el Norte encontrará la solución de todos los problemas, pero qué equivocados están.”

Y así comenzó un debate que se dividió en dos grupos, los que querían ir para el Norte y los que defendían vehemente quedarse en el Sur. Pensé que aquello no acabaría bien, los ánimos se estaban acalorando y me sentía en medio de una batalla, de gritos, insultos….
Afortunadamente el chofer que había provocado la guerra hizo caso omiso a las balas de uno y otro bando, y continuó manejando tranquilamente.

Detrás de él un joven le dijo a otro: “No hay nada malo en querer emigrar, es un fenómeno mundial provocado principalmente por la situación económica; aunque nos toca muy de cerca, Cuba no es el país que más emigra hacia los Estados Unidos.”

Su compañero dijo que bien bobo era el que tuviera posibilidad de irse para el Norte y no lo hiciera. “Todo el mundo sabe que esto está en candela, ya la gente no sabe qué va a hacer para sobrevivir,” dijo.

Cuando llegamos a la esquina de Ahogados y Paseo, atravesé el medio del campo de batalla,  no sé si finalmente la guagua iría para el Norte o para el Sur, por el momento yo me bajé y me dirigí hacia el Oeste.


2 thoughts on “Al borde de una guerra

  • el 30 septiembre, 2010 a las 8:01 pm
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    muchas gracias Moi

  • el 29 septiembre, 2010 a las 4:42 pm
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    Rosa otro artículo muy bueno como acostumbras a hacer. Muy cierto que la sociedad nuestra cuenta con personas interesadas en emigrar, pero también las hay interesadas en mejorar nuestra situación y algún día no tan lejano poder viajar, conocer, disfrutar de sus vacaciones en otro lugar y regresar. Si me lo permites, un beso.

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