Tú lo que estás es mal informado

Yusimí Rodriguez

Calles de Santiago de Cuba. Foto: Bill Hackwell

HAVANA TIMES, Jan. 16 — La siguiente Asamblea de Rendición de la circunscripción de Alamar dónde vive Pedro estaba programada para noviembre del 2009.  (Hablamos de la primera asamblea en La hora de rendir cuentas al pueblo y Lo que llega al pueblo.)

Sin embargo, el día que iba a llevarse a cabo, el delegado decidió suspenderla porque no podrían estar presentes los representantes del comercio y la gastronomía estatales de la localidad, como él había previsto, para que pudieran satisfacer determinadas dudas de los asistentes a la reunión.

Tal vez el delegado pensó que todos los planteamientos de los vecinos estarían relacionados únicamente con estos dos sectores, aunque realmente no les preguntó, ni consultó con ellos para suspender la reunión.  Sin embargo, al día siguiente se les dijo a los vecinos que bajaran al punto dónde estas asambleas se realizan usualmente, porque se iba a hablar de la asignación de teléfonos… por fin.

A finales del año 2008, el delegado había asegurado a los vecinos que se iban a empezar a asignar los teléfonos (no a todos los apartamentos porque no hay suficientes teléfonos) y que estos estarían instalados para los primeros días del año 2009.

Cuando se le pidió que precisara la fecha, dijo que sería en el primer trimestre del año.  Después del primer trimestre del año llegó el segundo, y el tercero.  Los teléfonos que debían estar instalados y funcionando para esa fecha no habían sido asignados aún, ni se sabía quienes serían los beneficiados.

Pero cuando los vecinos llegaron al punto de reunión se encontraron con que no se hablaría de los teléfonos, sino que tendrían su Asamblea de Rendición de Cuentas, a pesar de no estar presentes los compañeros representantes del comercio y la gastronomía estatales en la localidad.

La lluvia de ayer. Foto: Leandro Valdes

Como en asambleas anteriores los asistentes entonaron las notas de nuestro himno nacional y posteriormente el delegado procedió a leer su informe.  Pero a diferencia de otras reuniones los vecinos no tuvieron ninguna queja ni ningún planteamiento que hacer cuando terminó su lectura.  Tal vez se habían resuelto todos los problemas durante el período transcurrido desde la última reunión.

O tal vez estuvieran preocupados por la asignación de los teléfonos, que constituyen un artículo casi de primera necesidad, y no hay suficientes para todos los necesitados.  La asignación, por tanto, se realiza teniendo en cuenta los méritos de los solicitantes, la actitud ante las tareas de la revolución, la participación en los trabajos voluntarios.  Ya que no había nada que decir, los vecinos empezaban a dispersarse para regresar tranquilamente a sus casas, cuando una mano se levantó para pedir la palabra.  Era, una vez más, el compañero Pedro.

En su informe, con respecto a la reparación de los edificios (que aún no se ha llevado a cabo), el delgado había dicho que recién se había dado cuenta de que los edificios de su circunscripción no estaban incluidos en el plan de reparaciones para el año que estaba por terminar ni el siguiente, y por tanto ahora iban a tener que luchar para que los incluyeran, pero volvió a referirse a la falta de recursos.

Pedro comenzó su intervención diciendo que al pueblo se le seguía pidiendo esfuerzo, comprensión y confianza, pero que se le continuaba dando la espalda y sus problemas seguían quedando pendientes con el pretexto de la falta de recursos y del bloqueo.

Contrastó la situación de los edificios de su circunscripción y los de vivienda de todo el país con las inversiones que se siguen realizando en el turismo, y puso el ejemplo de los cayos del norte de Villa Clara, en dónde se seguirán llevando a cabo planes anuales millonarios.  Estas inversiones, explicó, las lleva a cabo el grupo empresarial turístico Gaviota que pertenece a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Entre edificios. La Habana, Cuba.

En el momento, continuó diciendo, el país desarrolla varios programas en el exterior, por ejemplo las misiones médicas y de alfabetización (citó el ejemplo, mencionado en la televisión, de los veinte policlínicos donados a Ecuador), la fabricación del Bactivec, sustancia que se emplea fuera de Cuba, en la erradicación de los criaderos de mosquitos transmisores del dengue.  Aquí, se sigue utilizando el Abate.

Sólo se utilizó el Bactivec en un par de ocasiones en algunos territorios, notó Pedro.  Los recursos que se invierten, continuó diciendo, son generados por el pueblo con su trabajo y su sacrificio, pero no se consulta al pueblo antes de realizar estas inversiones, ni se le informa del resultado de estas.

Pedro hubiera querido también referirse a problemas relacionados con la alimentación del pueblo, pero no pudo porque el delegado lo interrumpió diciéndole: “Tú lo que estás mal informado, tú no sabes de dónde sale el dinero.”

Pedro le pidió que entonces lo informara, ya que ese es el principal problema del pueblo, no está bien informado.  Él admite que pueden existir respuestas muy lógicas para las dudas que planteó y las que le quedaron por plantear, pero el hecho es que el pueblo no recibe esa información y no hay forma de explicarse las contradicciones.

La solución que encontró el delegado fue acusarlo, en forma bien agresiva, de hacer contrarrevolución y llevar a cabo una campaña a favor de enemigo.  Los vecinos tuvieron que intervenir y aguantar a ambos porque parecía que el delegado iba a agredir a Pedro y se produciría una pelea.

Pedro continuaba diciendo: “Vamos a hablar, vamos a discutir los problemas.”  Pero el delegado decidió dar por terminada la asamblea de rendición de cuentas allí mismo, interrumpiendo así el ejercicio de gobierno del pueblo, el mismo pueblo que lo eligió, y lo que debe ser el proceso político más importante de la nación, echando por el suelo la piedra angular de nuestra democracia.

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