Mi más notoria borrachera

Alfredo Fernández Rodríguez

La graduación en el Salon Rojo del Hotel Capri.

De niño soñé con ser universitario. Sin embargo, al terminar el preuniversitario, las piedras del Muro de Berlín rodaron al punto que impactaron el centro de la vida de los que vivíamos en una isla del Caribe llamada Cuba.

Así, vi reducirse mis aspiraciones académicas a la subsistencia inmediata establecida en el país durante los años noventas. No creía que lo lograría, pero un grupo de amigos universitarios me animaron en el 2001 a matricular la carrera en Estudios Socioculturales en el Curso a Distancia de la Universidad de La Habana. Y así lo hice.

Los tres primero cursos resultaron fatales, pues mi habilidad para estudiar después de ocho años de inactividad intelectual disminuyó.  Poco a poco encontré mi manera efectiva de hacerlo.

Pasado el tiempo,  el viernes 12 de julio del 2007 a las 4pm y con 31 años era investido como un flamante Licenciado en Estudios Socioculturales en el Aula  Magna de la Universidad de La Habana.  Ese mismo día planificamos nuestra fiesta de graduación.

Una de las graduadas disfrutaba del  esplendor laboral cubano.  Era la secretaria  del gerente de una de las mayores empresas de servicios del país, Palmares.  En Cuba, la secretaria y el chofer son trabajadores que  cualquier jefe siempre trata de tener de su lado pues conocen como nadie sus puntos débiles.

Así, este gerente premió a su secretaría con una mesa para 15 personas en el cabaret Salón Rojo del Hotel Capri, lugar con un cover de alrededor de los 25 dólares, para mí inalcanzable pues sólo esa entrada es superior a mi salario mensual.

Allí llegue eufórico pues era la primera vez que salía con un grupo en el que se me reconocía como un profesional y todo es horrible cuando la euforia te impide la mesura. La noche sería amenizada por Bamboleo, una orquesta salsera de lujo cubana.

Los que nos graduamos en esa oportunidad éramos ocho, tres varones y cinco hembras y el grupo se completó  con  siete amigas de dos de las graduadas.  La invitación  incluía una botella de ron cada cuatro personas y tres cervezas per cápita.  Las mujeres, como casi todas, no eran bebedoras largas, como decimos en Cuba, así, quedaría la mesa servida para “mí más notoria borrachera.”

Tomé mí primera cerveza, luego otra, una de las muchacha me invitó a bailar, le dije que no, pues no sé hacerlo, tomé un largo trago de ron y otra cerveza, luego de la cerveza pensé, por qué no, otro ron, hay bastante y no sé cuando vuelva a este lugar, total, la vida hay que disfrutarla, oye niña, dame tu cerveza si no te la vas a tomar ¿y tú, no quieres bailar?, ¿viste que bien lo hago?, regresemos  a la mesa que quiero tomarme otro traguito. Oye niña no has abierto tu cerveza, dámela.

Oye, dame un poco de coca cola para prepárame un trago que la mía ya se terminó. Viste la orquesta, ese es mi tema preferido, “Se te están cayendo los pantalones,” ahora vas ver, seré el que mejor lo baile, mira  como contoneo mis caderas, mira como subo y bajo mis pantalones. Todos me miran.  La vi en una esquina de la mesa y le dije ¿y tú quien eres que tomas como los hombres?,  ¿qué tal si bailamos?,  que bien bailas, yo creo que me voy a pegar a ti pues hay mucha gente aquí.

Así comencé a besarme con una señora de 43 años  que le decían Tata y que tomaba como los hombres.

Me sacaron del Salón por comportamiento inadecuado, Tata salió conmigo, estaba menos ebria, gracias a eso pudo llevarme a su casa por un trayecto que aún no recuerdo, luego me vi desnudo en una bañadera ante una mujer que reclamaba mis servicios y yo no la podía satisfacer.  A las 7 am desperté debido al frio del aire acondicionado, me reconocí, me vestí y regresé a casa.

En la tarde me disculpé con mis compañeros, luego llamé a la Tata para poderle demostrar lo bien que hago el amor cuando estoy sobrio, pero no le interesó. Ah, mi compañera secretaria no me ha vuelto a invitar.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.



Un comentario sobre “Mi más notoria borrachera

  • HASTA HOY LEÌ ESTE ARTICULO. ME GUSTÒ , ME ATRAPÒ Y ME DIVERTÌ MUCHO.
    SOLO QUE NO CONOCIA ESE LADO TUYO. ¡ERES TRMENDO ALFRE!!!
    UN BESO

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