La otra pandemia

Verónica Fernandez

Calle de La Habana.  Foto: Caridad
Calle de La Habana. Foto: Caridad

Como todos los domingos, me levanto temprano una vez mas, en función de los quehaceres de la casa, llámese sobre todo, lavar y limpiar, pues durante el resto de la semana el tiempo es escaso para estas labores porque el trabajo profesional me absorbe.

Hoy, es de esos domingos rutinarios, pero con una gran diferencia.  Amanecí reflexionando acerca de infinitas situaciones que afectan nuestras vidas en cuanto a tranquilidad, paz y espacio se refiere.

Constantemente nos atiborran, mediaticamente acerca de las medidas que debemos tomar para evitar contraer el virus AH1N1, la famosa PANDEMIA, cuando me detengo analizar de muchas cosas que nos están afectando en nuestra sociedad, me percato que además de esta, hay muchas otras PANDEMIAS que pueden y acaban de hecho con la estabilidad y el equilibrio de cualquier ser humano, atentando directamente contra nuestra SALUD MENTAL.

De esto se habla, pero jamás con la intensidad que se requiere. Hace unos días conversaba con Eneyda y Laureana, doctoras y amigas de mi familia y nos adentrábamos en este tema, tan crucial hoy día, teniendo en cuenta los altos niveles de estrés a los que esta sometida la humanidad en estos momentos y que muchas personas no son capaces de percatarse de este mal.

Los altos decibeles de la música  por casi 24 horas, las griterías y palabras obscenas, las incomodidades por situaciones del transporte, los servicios gastronomitos, la ausencia sistemática de recogida de basura- por solo mencionar algunos de los problemas-, conllevan a altísimas situaciones de estrés permanente que derivan, de hecho, a enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y otras de envergadura.

En el caso especifico mío, derivo en una soriasis.  Cuando me dijo esto la dermatóloga que me atendió y continuara atendiendo de por vida- pues la persona se mejora y se estabiliza pero no se cura definitivamente-, inmediatamente comencé a indagar todo lo concerniente a esta enfermedad.

Entonces pude percatarme una vez más de la gran afectación estresante a la que esta sometida la población cubana en estos momentos, pues más del 90% de nuestra sociedad padece de soriasis.

Me comentaba la especialista en dermatología que la soriasis puede ser provocada por otros factores, pero en el caso de Cuba, este gran porcentaje de la población afectada se debe precisamente a los altísimos niveles de estrés a que nos enfrentamos cada día.

También me refirió que hay en estos momentos 29 tipos de soriasis y múltiples tratamientos que pueden ser efectivos para unos y para otros no; pero sobre todo, me recalco, que el mejor tratamiento que puede tener cualquier soriatico es la tranquilidad, el saberse controlar su propio organismo ante situaciones estresantes.

Mientras me decía esto, yo reflexionaba y se lo hice saber posteriormente.  Entonces, me dio la razón de lo difícil y a veces imposible que resulta permanecer inmune a los miles de problemas que se presentan a diario, pero sobre todo, los malos hábitos de conducta de nuestra sociedad que denotan grandes faltas de educación y respeto hacia el prójimo, eso también mata, enferma, destruye a la persona por muy fuerte que sea su estado físico, pues la salud mental se va destruyendo.

Yo digo más: _ ¿por que no se enfatizan en las campañas mediáticas  estos aspectos de la sociedad_?  ¿Por que no se multan a las personas que atentan contra la paz, el equilibrio, la armonía y la salud mental de la población cubana? ¿Acaso podemos pensar que solo el H1N1 o el SIDA pueden provocar la destrucción del ser humano? ¿Hasta cuando vamos a ser tan indulgentes con las personas que desestabilizan las conductas propias a seguir?

¿Es que acaso, el que tiene que controlar al incontrolado, se comporta también fuera de control? Tanto que se habla en los últimos tiempos de la NO VIOLENCIA y estos son actos rotundos de violencia en toda la magnitud de la palabra porque de hecho, atenta directamente contra nuestra salud mental que es tan importante como nuestra salud física. ¿Por que no proteger ambas cosas, el cuerpo y la mente?

Recuerdo mi etapa de estudiante en la Universidad de la Habana cuando la profesora de latín nos hablaba de grandes pensadores y frases que han resultado un hito por su veracidad histórica: Mentis Sana in Corpus Sano.

Veronica Fernadez

Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.



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Lluvia en La Habana, Cuba. Por Ana Pérez Arrieta (EUA). Cámera: Nikon D5100

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