Ser de Izquierda en la Cuba del siglo XXI

A propósito de “Carta a las izquierdas” de Boaventura de Sousa Santos (*)

Por Pedro Campos

Foto: Irina Echarry

HAVANA TIMES 17 dic — La experiencia revolucionaria del siglo XX demostró, una vez más, el fracaso de pretender enmarcar en un cuadro estrecho la revolución o el socialismo, más allá de las generalizaciones  dialécticas y clásicas de la socialización y democratización del poder económico y político, proceso que siempre tendrá particularidades de acuerdo con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, la idiosincrasia, la cultura, la historia y otras peculiaridades de cada país.

En esta dirección, se puede coincidir en buena parte, con  las  ideas presentadas por el compañero brasileño Boaventura de Sousa Santos para una izquierda en el Siglo XXI (1), partiendo del origen del concepto político de izquierda, nacido de la revolución francesa, como expresión de los partidarios de la República en contraposición a la Monarquía y visto en su progresión posterior, como movimiento que siempre tendería a la igualdad, la libertad y la fraternidad, aunque –desgraciadamente- en su nombre, algunos hicieran todo lo contrario.

Ahora bien, desde la experiencia política de la Revolución Cubana y la evolución que sufre este proceso actualmente, para un amplio sector revolucionario en la Cuba de hoy, ser de izquierda incluiría estar a favor y luchar por:

1-Repartir y compartir, humanizar, socializar y democratizar el poder económico y político, siempre en forma transparente, por medio de la participación real y efectiva de todos los ciudadanos en los debates y decisiones que los afecten y en los presupuestos participativos a nivel local y nacional por medio de referendos.

2-La libertad plena de cada uno de los individuos, que es lo que hace libre al conjunto de ellos,  sin otra restricción que el respeto a los derechos de los demás. La verdadera libertad solo es posible cuando el ser humano dispone de medios que le permiten interactuar equitativamente en el seno de la sociedad. Por eso, la lucha por la libertad implica trabajar por dotar a todos los seres humanos de esos medios (básicamente propiedad, cultura y salud).

3-La democratización del sistema político, hacia la democracia directa, participativa, inclusiva y no sectaria, que respete a las minorías y al individuo, donde sean el pueblo y los trabajadores los que decidan todo, sin intermediarios, en todas partes y donde unos pocos, -el número imprescindible-, sean encargados, temporal y rotatoriamente, de ejecutar las decisiones de todos, siempre bajo control de los colectivos laborales y sociales.

4-El pleno respeto de todos los derechos de todos los humanos, reconocidos internacionalmente, especialmente la irrestricta libertad de expresión, prensa y asociación de cualquier tipo y el reconocimiento a los derechos de los niños.

5-La paulatina eliminación de todas las formas de explotación de los seres humanos y especialmente del trabajo asalariado que tipifica la explotación capitalista y su ánimo de lucro, sea por particulares o el estado; así como por el desarrollo de nuevas formas de producción basadas en el trabajo libre, individual o colectivamente asociado, cooperativo y autogestionario que tiendan al predominio paulatino del intercambio de equivalentes sobre el intercambio desigual y monopolista de índole cualquiera.

6-El respeto y conservación del medio ambiente, la biodiversidad y los sistema ecológicos, lo cual pasa por el uso y consumo racional y reciclado de los recursos naturales.

7-El pleno respeto a la diversidad humana en su más amplio significado: religioso, cultural, racial, sexual, político, etario, regional y de cualquier otra índole, que no dañe la dignidad de otros seres humanos, y especialmente, la erradicación de la criminalización de las diferencias.

8-La emancipación general de los seres humanos de cualquier tipo y sistema de dominación y enajenación, en el hogar, la familia, la escuela, el barrio, el país y entre naciones.

9-La no violencia y la solución justa, pacífica, política y democrática de todos los conflictos entre personas, grupos humanos o naciones. Toda violencia contra los seres humanos es reaccionaria, incluida la violencia que pretenda oponerse a la violencia, porque simplemente la reedita. La violencia debe ser desarmada a partir de la no-violencia.

10-La disminución paulatina del estado hasta su extinción, de manera que la administración sobre las personas vaya desapareciendo y vaya quedando solo la administración sobre las cosas, partiendo de que estatizar no es socializar, sino una de sus antípodas.

Foto: Irina Echarry

(*) Carta a las Izquierdas

Por Boaventura de Sousa Santos

No pongo en duda la existencia de un futuro para las izquierdas, pero su futuro no será una continuación lineal de su pasado. Definir aquello que las izquierdas tienen en común equivale a asserting responder a la pregunta: ¿qué es la izquierda?

La izquierda es un conjunto de posiciones políticas que comparten el ideal de que todos los seres humanos tienen el mismo valor y constituyen el valor supremo. Este ideal es puesto en duda siempre que hay relaciones sociales de poder desigual, es decir, de dominación. En este caso, algunos individuos o grupos satisfacen algunas de sus necesidades transformando a otros individuos o grupos en medios para sus fines.

El capitalismo no es la única fuente de dominación, aunque es una fuente importante.

Las diferentes formas de entender este ideal han provocado varias divisiones. Las principales han surgido de respuestas opuestas a las preguntas siguientes.

¿Puede el capitalismo ser reformado con el fin de mejorar la suerte de los dominados o esto sólo es posible más allá del capitalismo?

¿La lucha social debe ser conducida por una clase (la clase obrera) o por diferentes clases o grupos sociales?

¿Debe llevarse a cabo dentro de las instituciones democráticas o fuera de ellas?

¿El Estado, en sí mismo, es una relación de dominación o puede ser movilizado para combatir las relaciones de dominación?

Las respuestas opuestas a estas preguntas estuvieron en el origen de violentas divisiones. En nombre de la izquierda se cometieron atrocidades contra la izquierda; pero, en su conjunto, las izquierdas dominaron el siglo XX (a pesar del nazismo, el fascismo y el colonialismo) y el mundo se volvió más libre e igual gracias a ellas. Este corto siglo de todas las izquierdas terminó con la caída del Muro de Berlín.

Los últimos treinta años se han caracterizado, por un lado, por una gestión de ruinas e inercias y, por el otro, por la emergencia de nuevas luchas contra la dominación, con otros actores y lenguajes que las izquierdas no pudieron entender.

Mientras tanto, libre de las izquierdas, el capitalismo volvió a mostrar su vocación antisocial.

Vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie. ¿Cómo recomenzar?

Con la aceptación de las siguientes ideas:

1) El mundo se ha diversificado y la diversidad se ha instalado dentro de cada país. La comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo; no hay internacionalismo sin interculturalismo.

2) El capitalismo concibe la democracia como un instrumento de acumulación; si es necesario, la lleva a la irrelevancia y, si encontrara otro instrumento más eficiente, prescindiría de ella (el caso de China). La defensa de la democracia de alta intensidad es la gran bandera de las izquierdas.

3) El capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; su defensa es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo (en el capitalismo, hasta las limosnas sólo existen como relaciones públicas).

4) La experiencia del mundo muestra que hay muchas realidades no capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera de ser valoradas como el futuro dentro del presente.

5) El siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es una relación de dominación contra la que hay que luchar; el crecimiento económico no es infinito.

6) La propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias formas de propiedad y todas están protegidas; hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire).

7) El corto siglo de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu igualitario entre los seres humanos que se distingue en todas las encuestas; éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas mismas están dilapidando.

8) El capitalismo necesita de otras formas de dominación para florecer (del racismo al sexismo y la guerra) y todas deben ser combatidas.

9) El Estado es un animal extraño, mitad ángel, mitad monstruo, pero sin él muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables en busca de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.

Con estas ideas seguirán siendo varias las izquierdas, aunque ya no es probable que se maten las unas a las otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.

Fuente original: http://www.cartamaior.com.br/templates/colunaMostrar.cfm?coluna_id=5169

 


3 thoughts on “Ser de Izquierda en la Cuba del siglo XXI

  • el 19 diciembre, 2011 a las 1:30 pm
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    No veo nada mal en ser de Izquierda o en ser de derecha ambas deben SIEMPRE existir o de lo contrario se cae en Dictadura pues se le elimina a una o a la otra la posibilidad de atravez de un mecanismo constitucional el acceso al poder. Eso es exactamente lo que pasa en Cuba en donde solo se permite la Izquierda y dentro de la Izquierda la extrema Izquierda. Pobre de aquel que en Cuba bajo el actual regimen siquiera piense en ser de derecha pues su destino sin lugara a dudas es o la carcel o el destierro.

  • el 17 diciembre, 2011 a las 4:51 pm
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    Traduccion de google.translate:

    Estimado Pedro, que el estado “… la lucha por la libertad implica trabajar por dotar a todos los seres humanos de esos medios (básicamente propiedad, cultura y salud).” Al decir que “la propiedad” es necesario para la “libertad”, creo que venir a la derecha hasta el borde de ser un socialista moderno cooperativa. Una república moderna cooperativa no puede existir sin la institución jurídica de la propiedad productiva privada. Creemos que la propiedad no puede y no debe ser abolida por decreto del gobierno, pero puede ser democratizada por la acción del gobierno y un plan democrático, nacional científica.

    Todo lo que necesita, para convertirse en una cooperativa republicano, es aceptar el papel clave que esos derechos de propiedad jugaría en una república auténticamente socialista para la eliminación de las clases y los atributos coercitivo del Estado. La teoría marxista tradicional propuesta de que las clases serían eliminados por el nuevo estado privando a las clases de edad de sus bienes productivos a través de la nacionalización. Esto no ha funcionado en los países que la han probado. El trabajo asalariado se mantuvo, con el Estado asumiendo el papel de empleador de todo el mundo.

    La nueva teoría del socialismo cooperativo moderno propone conservar los derechos de propiedad privada, pero para asegurarse de que aquellos que hacen el trabajo de la sociedad son los dueños principales de sus medios de producción. El Estado tomaría parcial, en silencio co-propiedad, con el fin de evitar los impuestos, sino que permite a los propietarios principal para ejecutar las empresas productivas. Esto crearía un proceso en el que la pequeña burguesía y los trabajadores asociados, la cooperativa de la industria y el comercio se fusionarían con el tiempo. Se cree que las viejas clases, por tanto, ser eliminados por una fusión económica y cultural, y no como el resultado de la nacionalización de estado de todos los instrumentos de producción.

    Las clases se funden en la no-existencia por lo tanto, los atributos y coercitivo del Estado que se marchitan a medida que estén innecesarios para el mantenimiento del orden público.

  • el 17 diciembre, 2011 a las 4:48 pm
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    Es curioso como leo este artículo de Pedro Campos, y resulta que estoy de acuerdo en todo,

    A pesar de que no me considero ni mucho menos de izquierdas y soy partidario de un cambio de régimen en Cuba.

    Ahora va a resultar que yo soy de izquierdas y no lo sabía.

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