La Vieja Izquierda Internacional y la Nueva Derecha Cubana

Por Pedro Campos      

Imagen: cubadebate.cu
Imagen: cubadebate.cu

HAVANA TIMES — El proceso revolucionario cubano siempre ha contado con la solidaridad de  la izquierda internacional en su enfrentamiento a  las amenazas de agresión imperialista y su criminal bloqueo. Los que en Cuba siguen luchando por el avance al socialismo, a una sociedad sin explotadores ni explotados, deben seguir contando con ese apoyo.

Sin embargo, parte de esa izquierda Internacional, la Vieja Izquierda que no ha logrado ponerse al ritmo de los nuevos tiempos, parece que no se ha dado cuenta de que ese proceso ha sufrido un estancamiento económico y político, no por causa del bloqueo ni de las amenazas imperialistas, sino a consecuencia de la resistencia a la democratización de la política y la  socialización de la economía del gobierno/partido/estado.

Son los que no ven, no quieren ver o no les conviene ver que en Cuba hay un movimiento, encabezado por la misma dirección llamada histórica, con más de medio siglo en el poder, que continúa tratando de perpetuar el fracasado modelo político copiado del ruso neoestalinista, pero con ligeras reformas de corte pro-capitalista.

Esperando la guagua. Foto: Juan Suarez
Esperando la guagua. Foto: Juan Suarez

Estas reformas están dirigidas a crear condiciones que le permitan a la elite burocrática y a sus descendientes convertirse en los dueños de las grandes empresas rentables (turismo, biotecnología, comercio) sobre la base de un nuevo compromiso con el naciente nuevo capitalismo nacional pequeño y mediano y el gran capital internacional. Algo parecido a lo que pasó en Rusia.

En buen castellano, que por su apego al poder, a  la explotación asalariada de los trabajadores, y su actual impulso/contubernio con el incipiente capitalismo privado nacional y el gran capital extranjero,  los que detentan el poder político en Cuba,  han evolucionado hasta convertirse en una Nueva Derecha.

Desde luego, compuesta por personas distintas a la Derecha Tradicional asentada fundamentalmente en Miami; aunque con objetivos muy parecidos: dar amplia entrada al país al poder del capital privado nacional e internacional, y con medios y métodos similares como la reducción del dinero dedicado al capital variable (trabajo), cierre de empresas, reducción de personal y de los salarios, limitación de los derechos de los trabajadores en favor de sus empleadores, y otras bien expuestas en la llamada actualización.

Son dos polos capitalistas luchando por el poder en Cuba, entre viejos capitalistas y nuevos aspirantes a serlo que de hecho actúan y viven como burgueses, entre los que fueron expropiados y el poder que los expropió para sí y nunca para entregar los medios de producción a los trabajadores.

Farmacia cubana.  Foto: Juan Suarez
Farmacia cubana. Foto: Juan Suarez

Y, en medio, una gran masa que no quiere volver al pasado oprobioso bajo control de la Derecha Tradicional ni quiere, tampoco, seguir siendo explotada por esa Nueva Derecha, que se declara  heredera única de la Revolución que hemos hecho entre todos.

Y esa actitud de esa parte vieja de la izquierda internacional puede estar motivada por su afinidad ideológica con el neoestalinismo, por  su conveniencia para seguir recibiendo los favores del gobierno cubano, por falta de información o simplemente por un falso concepto de solidaridad revolucionaria.

Por eso mismo, no ha comprendido que mucha de la oposición que enfrenta el gobierno de Cuba, no está generada por el imperialismo ni por la derecha de Miami, como quieren hacer ver el gobierno cubano, sus medios y voceros internacionales, sino por su propia acción económica y política, por sus abusivas formas de explotación de los trabajadores y profesionales cubanos, por sus restricciones a la libertad individual, por su modelo antidemocrático de gobierno, por la falta de libertades de expresión y asociación y por sus acciones innecesariamente violentas contra el pensamiento distinto sea de derecha, centro o izquierda.

Y desde luego la Derecha Tradicional, apoyada por el Imperialismo, aprovecha mediáticamente todos los errores y violaciones contra los derechos ciudadanos que comete la Nueva Derecha. Pero por el hecho de que la Derecha Tradicional y el Imperialismo, los usen en sus campañas contra el gobierno ya controlado por la Nueva Derecha Cubana, no dejan de ser violaciones a los derechos de los cubanos.

No pretendo que ese sector de la izquierda internacional suspenda su solidaridad con el proceso revolucionario cubano, el cual va muchos más allá de los actuales gobernantes coyunturales, convertidos en Nueva Derecha. No. Los luchadores por el socialismo necesitamos que siga y aumente esa solidaridad.

Pero esa izquierda internacional si en verdad lo es, tendría que revisar su torcido enfoque sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, y volcar su apoyo hacia la crítica de la izquierda socialista y democrática cubana a la derechización económica y política del actual gobierno, por la realización de verdaderos cambios profundos en dirección a la socialización y democratización y en contra de la represión al pensamiento político diferente ejercida desde el poder del estado.

Foto: Juan  Suarez
Foto: Juan Suarez

De lo contrario, esa solidaridad seguirá siendo con un estado cada vez más alejado de los ideales libertarios y democráticos  que inspiraron el  triunfo revolucionario en 1959 y que, por tanto, se distancia de los intereses genuinos de todo el pueblo cubano.

¿Y la solidaridad con el pueblo cubano, con sus trabajadores, con los reprimidos, que no son el gobierno, ni el partido, ni el estado, dónde quedaría?

Cada cual es libre de pensar y actuar como lo estime conveniente, pero a lo que nadie que se considere de izquierda tiene derecho es a desconocer  las violaciones a los derechos ciudadanos que practiquen los gobiernos, aunque éstos se autodenominen  revolucionarios, socialistas o de izquierda, cuando en verdad hacen políticas de derecha; y mucho menos a tratar de descalificar a quienes critican esos quebrantamientos.

Si alguna duda quedara, el actual anteproyecto de Código del Trabajo que trata de imponerse a los trabajadores por medio de la oficial CTC, -nada que ver con la de Lázaro, Jesús y Aracelio, obreros, negros y  comunistas, verdaderos defensores de los intereses de los trabajadores contra el capital antes del triunfo del 59-, es una muestra clara de la defensa de los derechos de los empleadores, léase explotadores estatales o privados del trabajo asalariado, a costa del despojo de los derechos de los obreros, sin siquiera una sola alusión a que sean los trabajadores los que administren, posean o dirijan sus centros de producción o servicios.

La Derecha Tradicional y la Nueva Derecha, representan en Cuba el pasado, los tiempos de la Guerra Fría, el enfrentamiento entre las dos grandes potencias EEUU y la URSS. El futuro no les pertenece. Nuevas oleadas de jóvenes y viejos luchadores por el socialismo, por la democratización del sistema, por la liberación de las fuerzas productivas, por la libertad individual, por la libre expresión y asociación están enfrentando a esa Nueva Derecha que, al igual que la Tradicional, con sus políticas pondrían a Cuba al borde de la anexión real o virtual al vecino del Norte.

Los derechos humanos, son eso: humanos. No son de derecha ni de izquierda y su violación debe ser condenada por la izquierda donde quiera  que sean transgredidos, ¿o van a caer en las mismas políticas de doble-rasero que critican en la actuación del imperialismo?

Socialismo por la vida.

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8 thoughts on “La Vieja Izquierda Internacional y la Nueva Derecha Cubana

  • el 5 octubre, 2013 a las 1:23 am
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    Gracias por comentar, Argelio:

    Tiene Ud. también su cuota de razón, y coincidimos en gran medida en eso de que los hechos “tuvieron lugar lejos de la vista pública y no fueron divulgados ni registrados en fuentes confiables, quedando en el conocimiento de sus participantes directos o de los que más cerca estuvieron de ellos”. Al tener en la familia a un ex miembro del PSP, estuve al tanto sobre lo sucedido desde época temprana, al igual que en contacto fortuito con familiares de Félix Fleitas, uno de los encartados.

    Es una página de nuestra historia que aún necesita de mucha luz.

  • el 3 octubre, 2013 a las 3:04 pm
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    Apreciado Isidro:
    Si lee Ud. con calma mi escrito inicial verá en él no se declara inocencia alguna del PSP, sino que por el contrario, se cuestiona la misma.
    Es posible que una lectura rápida no haya permitido comprender claramente el significado de lo que copio aquí de nuevo (con perdón de las mayúsculas): “Su actuación (la del PSP) fue, en el mejor de los casos cándida e inocente, AUNQUE POR SU EXPERIENCIA POLÍTICA MÁS BIEN PUDIERA PENSARSE EN UN OPORTUNISMO COYUNTURAL”.
    Por otro lado, concuerdo esencialmente con lo que Ud. expresa, con referencia al análisis de los hechos históricos ocurridos, y las motivaciones y conductas de los que en ellos participaron.
    En estos tiempos no resulta fácil reconstruir la historia de muchos sucesos importantes que marcaron el rumbo del país, porque tuvieron lugar lejos de la vista pública y no fueron divulgados ni registrados en fuentes confiables, quedando en el conocimiento de sus participantes directos o de los que más cerca estuvieron de ellos. El paso de los años ha ido propiciando la desaparición de unos y otros, y cada vez se dificulta más obtener testimonios para escribir la historia de este proceso, que ha durado ya más de medio siglo.
    Saludos

  • el 3 octubre, 2013 a las 8:42 am
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    Esta frase resume lo que pienso que la vieja izquierda no hace:¿Y la solidaridad con el pueblo cubano, con sus trabajadores, con los reprimidos, que no son el gobierno, ni el partido, ni el estado, dónde quedaría?

    Y esta otra frase es la postura que se espera de todo el que se considere de izquierda, aunque estemos aún lejos de alcanzarlo:
    Los derechos humanos, son eso: humanos. No son de derecha ni de izquierda y su violación debe ser condenada por la izquierda donde quiera que sean transgredidos, ¿o van a caer en las mismas políticas de doble-rasero que critican en la actuación del imperialismo?
    Felicidades Pedro por tan buen análisis.

  • el 3 octubre, 2013 a las 6:43 am
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    Argelio:

    Se me antoja cuando menos extemporánea esta declaración de “inocencia” del PSP a estas alturas. Lo cierto es que ese partido no habría logrado prácticamente nada a la hora de consolidar su poder político tras 1959, de no haber sido por los espacios que le abrió el M-26-7. Los comunistas de Blas Roca tenían su influencia y seguidores, pero nunca como para arrastrar tras ellos a la sociedad cubana en pleno, como sí consiguieron en un momento los barbudos. Y aquí hablo de todas las tendencias que conformaron el M-26-7, unos más a la izquierda, otros más al centro.

    El declarado estalinismo del PSP actuó como rémora perenne para ascender en el favor de una población de por sí bastante negada a acatar todo lo que tuviera que ver con comunismo. Agréguese que el M267 vetó por un buen tiempo después de 1959 la participación política de los ex PSP que participaron en las elecciones del 58, desoyendo las instrucciones que habían emanado en ese sentido desde la Sierra Maestra. Y esto fue otro motivo de roce.

    Los hechos nunca son en blanco y negro. Muchas de las ideas que se le imputaron a los procesados como integrantes de la microfacción en 1968, serían consideradas hoy parte indispensable de la llamada actualización y estarían ocupando sitio destacado en los Lineamientos. Sólo que ellos se adelantaron demasiado. Sin embargo, la inclinación de algunos de sus directivos a dar excesivo crédito a las “orientaciones” llegadas de Moscú, les hacían vulnerables de la copia y el sometimiento políticos, y ya sabemos cuánto daño nos hicieron las imitaciones.

    Se extraña en la actualidad – y en eso sí concuerdo con Ud. -, la militancia de un Lázaro Peña predicando aún en los años 70 la posibilidad de una CTC ecuménica y en todo lo posible autónoma del poder político.

    En fin, que el PSP concertó a sabiendas su matrimonio con el M267 y el DR, y aprovechó cada resquicio político que estos dos le ofrecieron. Y como en cualquier matrimonio, en este caso es algo arriesgado apostar exclusiva por la inocencia de una de las partes.

    Saludos

  • el 3 octubre, 2013 a las 3:43 am
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    No y ahora con la peticion de Diaz Canel a los espiritistas de que siempre apoyen a la revolucion tenemos garantizado la construccion del socialismo despues del 2020, jajajaja

  • el 2 octubre, 2013 a las 12:06 pm
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    Sen`or Campos: De acuerdo total con usted en que los derechos humanos no es cosa de derechas ni de izquierdas, ese derecho nos pertenece a todos los humanos.
    Porque cree nuestro desacuerdo total con el regimen que gobierna nuestro pais?, solo para empezar que tiene 5decadas de absoluto poder violando los derechos mas fundamentales de los cubanos.

    Olvidese del apoyo de esa izquierda internacional, cuando es que Cuba va a tomar su propio destino por sus propias manos sin tanto internacionalismo?. No aguantaron el periodo especial con ‘gran decoro’ ustedes solos sin la ayuda de nadie?, pues a ponerse los guantes para que con decoro reclamen cuando vean que esa Nueva Derecha, que no es mas que un reciclaje de la Nueva Generacion de los Castro, el reto es de ustedes a reclamar sus derechos y libertades, para ustedes solitos, sin el miedo fantasma al anexionismo con el vecino del Norte, y espero que tampoco con nadie mas.

  • el 2 octubre, 2013 a las 11:38 am
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    Estimado Argelio el tema abordado por Ud. es de una gran complejidad. Yo m limité en mi artículo a nombrar a viejos lideres comunistas que lucharon ates del 59 por los intereses de los trabajadores. El papel de los comunistas en el proceso revolucionario amerita una valoración que no cabría nunca posiblemente ni en un libro de 500 páginas. No se podrían olvidar las relaciones históricas del viejo partido con el estalinismo, como no se podría olvidar que en su seno hubo fracciones y luchas entre posiciones que luego se pusieron de manifiesto, también, en respaldar o no la lucha armada con el proceso iniciado en el Moncada, No es conocida públicamente por ejemplo la discusión que tuvo lugar en la VIII Asamblea del PSP celebrada en agosto de 1960 sobre la la integración/subordinación del PSP a liderazgo de Fidel Castro. Tampoco hay mucha claridad sobre la forma en que Fidel Castro maniobró para asegurarse el apoyo del PSP, por sus vínculos con la URSS, sin los cuales el gobierno de FC no podría subsistir. El mismo proceso del Sectarismo 1962 y el de la Micro-fracción 1968, no ha sido abordado in extenso por los historiadores, solo nos quedan los discursos grandilocuentes de entonces, las sanciones y expulsiones, el perdón posterior y las alusiones e la únia voz que teníamos en Cuba hasta hace unos pocos anos. Algo sí está claro, los viejos comunistas fueron desapareciendo poco poco de los escenarios políticos, por decisión del gran jefe, por enfermedad o muerte y ninguno llegó a ejercer nunca influencias determinantes en las decisiones principales, siempre a cargo del Único. No por ello estoy tratando de justificar ni liberar a los viejos comunistas de su parte de responsabilidad en lo ocurrido en Cuba: pero sería injusto responsabilizarlos con todo el fandango que se ha formado. Hijos, nietos, sobrinos de viejos comunistas, inspirados en las luchas de sus parientes, estudiaron marxismo, entregaron sus vidas al proceso revolucionario y muchos, desde sus modestas posibilidades, se enfrentaron a arbitrariedades, abusos, violaciones de los derechos de los trabajadores, violaciones de los derechos humanos y muchos han criticado el rumbo procapitalista de la actualización y han asumiendo las posiciones del socialismo revolucionario marxista, que nada tienen que ver con el llamado socialismo de estado de corte neoestalinista impuesto en nuestro país. En cierta forma, todos los que en algún momento apoyamos a la llamada dirección histórica y sus medidas, tenemos deudas con el pueblo cubano: pero para nada somos los responsables principales de la catástrofe actual. Ese acápite tiene nombres y apellidos muy precisos.

  • el 2 octubre, 2013 a las 9:01 am
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    En los inicios del proceso politico comenzado en 1959, con una ceguera política total, el viejo Partido Socialista Popular (PSP) se plegó y le entregó las riendas a los mismos que todavía hoy gobiernan el país. Ellos conocían bien el origen de clase y la extracción social de aquellos a quienes estaban haciendo aquel regalo. Su actuación fue, en el mejor de los casos cándida e inocente, aunque por su experiencia política más bien pudiera pensarse en un oportunismo coyuntural. El PSP pensó que más temprano o más tarde podría controlar a aquellos “jóvenes inexpertos”. Se equivocaron de plano y las consecuencias las tenemos hoy. Hay que respetar la memoria de líderes obreros como Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias y otros muchos que ofrendaron sus vidas en la lucha por el bienestar de los trabajadores. Pero los casos, por citar algunos, de Lázaro Peña, Blas Roca, Salvador García Agüero, César y Aníbal Escalante, Carlos Rafael Rodríguez, Juan Marinello, y otros dirigentes del PSP son diferentes. Ellos fueron partícipes de aquel error de principio y tuvieron participación directa en muchas acciones del nuevo gobierno. Pocos de ellos manifestaron más tarde en forma clara su incorfomidad con el rumbo que tomaba el país, y sus consecuencias económicas, políticas y sociales en la población, y se mantuvieron colaborando con aquello. Fueron aún menos los que tomaron una posición contestataria frente a lo que era ya injustificable. Todos tienen una alta cuota de responsabilidad en lo que sobrevino después y en lo que hoy se vive.

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