La contrarrevolución que paraliza a Cuba

Por Pedro Campos

Contra la paredHAVANA TIMES — La contrarrevolución, en el sentido más clásico de la palabra, es la que impide cualquier avance revolucionario en la política y la economía cubanas y tiene paralizado al país.

¿Cuál es esa contrarrevolución, dónde se ubica, qué poderes tiene?

¿Se trata de la “contrarrevolución” que la burocracia siempre ha identificado con la oposición tradicional partidaria de la restauración de la democracia y el pleno respeto a los derechos humanos o de esa otra, objetiva, real, que se puede tocar con las manos, esa que impide que los mismos acuerdos del VI Congreso del Partido se puedan cumplir?

El tema, por manido, nunca será suficiente y profundamente tratado.

Quien quiera identificar esa contrarrevolución puede hacerlo respondiéndose a sí mismo estas preguntas, puede haber otras, desde luego:

¿Quiénes impiden que se expanda el trabajo por cuenta propia y se regule según leyes que parecen del siglo XV?

¿Quiénes impiden el cooperativismo autónomo y libre que obliga a pedir permiso al Consejo de Estado para que se abra una cooperativa independiente?

¿Quiénes impiden que las propias empresas del Estado tengan autonomía para manejar sus activos y pagar a los trabajadores según su trabajo?

¿Quiénes impiden que en las empresas estatales se reparta una parte de las ganancias entre los trabajadores, como se escribió en la Historia me absolverá (30 por ciento), para que estos mejoren sus ingresos, trabajen más a gusto y sienta verdadero sentido de pertenencia?

¿Quiénes obligan a los campesinos a entregar al Estado, a precios irrisorios, parte de sus cosechas y les ponen impuestos abusivos a la venta de productos que quedan fuera de esas obligaciones y, por tanto, desestimulan la producción agrícola?

Paseo del Prado. Foto: Juan Suárez
Paseo del Prado. Foto: Juan Suárez

¿Quiénes obligan a los productores de tabaco a vender su hoja a un único comprador, sin permitir ningún otro valor agregado,  quiénes imponen precio de monopolio, como mismo hacía la Ley del Estanco del Tabaco en la época de la colonia que provocó la sublevación de los vegueros?

¿Quiénes impiden la concreción de las inversiones extranjeras, necesarias para el desarrollo de la economía de calibre grande, mediano y pequeño, sean estatales privadas o de capital asociado?

¿Quiénes mantienen una ley impositiva absurda, contraproducente, corruptora, inhibidora del desarrollo económico y social, que obliga a los productores de medios y servicios a pagar hasta el 50 por ciento de los ingresos luego de entradas superiores a los dos mil dólares (50 mil pesitos cubanos)?

¿Quiénes obligan a que las contribuciones de todos los que pagamos impuestos suban directamente a las arcas centrales del Estado e impiden que una parte se quede en cada municipio y se administre de acuerdo con las necesidades locales, determinadas por sus pobladores?

¿Quiénes impiden que los delegados del Poder Popular, los únicos elegidos directamente por el pueblo, no tengan ningún poder, como se viene diciendo hace más de 20 años?

¿Quiénes impiden que se cambie la ley electoral y la constitución  para que los electores elijan por el voto directo y secreto al alcalde municipal, al gobernador provincial, al presidente de la república y a los diputados provinciales y nacionales?

¿Quiénes impiden que los delegados a las asambleas provinciales y a la Asamblea Nacional sean propuestos directamente por el pueblo?

¿Quiénes impiden que exista una relación directa y estrecha entre los diputados nacionales y los que votan por ellos y que se consuma una rendición de cuentas directas entre esos diputados y su electorado?

¿Quiénes impiden que los órganos locales del Poder Popular tengan incidencia real sobre las empresas e instituciones económicas y de todo tipo en su territorio y se mantenga una centralización y virtualización absoluta de las decisiones?

¿Quiénes impiden que los órganos locales del Poder Popular puedan ocuparse de que se arreglen las calles y aceras, se les de mantenimiento a tiempo a las escuelas, hospitales y lugares públicos enclavados en sus respectivas zonas?

¿Quiénes obligan a que los trabajadores para empresas extranjeras y los médicos y profesionales que prestan servicios en otros países, se queden con una mínima parte del salario que reciben y lo demás vaya a los fondos del Estado?

¿Quiénes impiden una contabilidad transparente en el país que permita que el pueblo sepa cuánto se ingresa y en qué se invierte o se gasta?

Manicero. Foto: Juan Suárez
Manicero. Foto: Juan Suárez

¿Quiénes mantienen la doble moneda, pagan en una devaluada y cobran en otra equivalente al dólar?

¿Quiénes controlan monopólicamente el mercado de divisa y ponen precios inaccesibles al común de la población?

¿Quiénes impiden que los cubanos podamos intercambiar, vender y comprar libremente lo que somos capaces de producir individualmente?

¿Quiénes impiden que los cubanos podamos comprar y vender en el exterior, mediando solo un trámite de aduana y un impuesto módico?

¿Quiénes mantienen leyes que impiden a los cubanos residir fuera del país el tiempo que quieran?

¿Quiénes impiden que los cubanos residentes en el exterior o con doble nacionalidad inviertan en su país de origen?

¿Quiénes impiden el acceso pleno de los cubanos a Internet?

¿Quiénes mantienen altos precios a la telefonía celular y a Internet, que obstaculizan su masificación?

¿Quiénes impiden que el servicio WIFI, caro, incómodo y hasta peligroso para la vida de los usuarios, se convierta en directo por teléfono para las viviendas a través del acceso a servidores por el mismo hilo telefónico?

Y aunque pudiera incluir otras mil preguntas, termino con esta ¿Quiénes impiden que un artículo como este sea publicado en Granma o Trabajadores o sea leído o comentado en la televisión cubana por el propio autor o, si se quiere, discutido por este con otros panelistas en una eventual mesa redonda?

En fin identifique Ud.,  estimado lector, la contrarrevolución que tiene paralizada a Cuba.


22 thoughts on “La contrarrevolución que paraliza a Cuba

  • el 17 enero, 2016 a las 9:07 am
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    Antes de hablar toda esa retahila de embustes para tratar de defender lo indefendible primero aprende un poco y busca un poco de informacion. Eso que dices de que en USA el 100% de la poblacion no tiene cobertura medica es ridiculo!! Para empezar los ninos hasta los 21 anos y los ancianos mayores de 65 anos tienen cobertura pagada por el Estado. Averigua que es Medicare y Chips antes de hablar. Ademas, los considerados pobres, que ganan menos de 20 mil dolares al ano tambien tienen cobertura medica bajo Medicaid. Y todas las salas de emergencias tienen obligacion de atenderte de forma gratuita tengas o no seguro medico.
    En cuanto a la educacion, la educacion hasta 12 grado es gratuita completamente, incluido el transporte y la alimentacion. Mucho mejor que en Cuba. La educacion superior tiene diferentes formas, y aunque las Universidades son caras hay muchas opciones de financiamiento, prestamos estatales, becas, etc. Y los colegios comunales ofrecen carreras tecnicas por precios tan bajos como 500 dolares por semestre.
    Asi que antes de hablar lo que caga la vaca, educate y deja de estar repitiendo la misma mierda por casi 60 anos

  • el 16 enero, 2016 a las 3:34 pm
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    Ese artículo deberá tener segunda y terceras partes… y cuartas si lo requiere. Pero sus datos serán sin dudas la mejor de la peor realidad en que vive el cubano de hoy y ayer. En fin, publicase la siguientes partes y tendremos la más clara y legitima Constitución, escrita después de la de 1940.

  • el 27 diciembre, 2015 a las 6:17 am
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    respondo con un ensayito mio:

    El dedo en la llaga

    Si pudiéramos ponerlo. Si nos dejaran poner el dedo en la llaga. O sea, si consiguiéramos discutir de frente y de verdad, hacia lo interno, nuestras problemáticas, hallaríamos de conjunto en un corto tiempo, seguro estoy de ello, la solución de los problemas que nos aquejan. No conviene, sin embargo, a cierta parte importante de los en el país viven, una acción de señalamiento preciso. Son las ‘Poderosas fuerzas dominantes dentro(…) del ámbito social y nacional’, que protegen sus privilegios.
    Los mecanismos del miedo se activan en cuanto se intenta algo tan simple como poner los pies sobre la tierra: ya estás yéndote a una posición disidente, me dice mi interlocutor y con esa simple frase me hace tragarme mis palabras y me deja preocupado por las consecuencias que mis palabras tendrán, si acaso se le ocurre denunciarme o como se dice entre nos, ‘echarme p’alante’. Aun así persisto, venzo el temor y hasta me recrimino a mi mismo por paranoico. Le digo: vale que tratemos a fondo nuestros problemas pues, si no lo hacemos, será tan solo maquillaje nuevo lo que le pongamos al proceso, bajo el lema de actualización. Mejor seamos como dedo que aprieta la llaga y extrae el pus de la nación. De otro modo no hay cura posible.
    Lo ilustré con una especie de parábola:un paciente que en la consulta médica le dice a su doctor, «Doctor, sé que estoy en las últimas y necesito que me diga con toda sinceridad que mal me aqueja. Solo no me diga nada si se trata de cáncer, entonces por favor, engáñeme».
    Fue la manera más simple en la que pude explicarle a mi amigo como yo entendía la situacion política en mi país. Hay por alguna parte un cáncer que nos come y nadie quiere(o puede) sacarlo a la luz.
    Hay quien sabe lo que sucede; quien lo intuye; quien lo sospecha y quien solo especula, pero csoklo puedes decirlo a sottovocce y en los lugares correctos.
    Algunos han sido comisionados por la alta dirección del país, por suerte, para provocar un diálogo que parece prometer un intercambio franco y abierto de ideas, en plena libertad, con vista a enriquecer el proceso de cambio. Pero en cuanto escuchan una nota disonante respecto a la unanimidad acostumbrada aplican como prevención el mecanismo del miedo: te estás saliendo del tema, amigo. Hay asuntos de la vida nacional que son tabú necesario, hay zonas de nuestra vida política que estan vedadas al cuestionamiento.Y allí termina el debate.
    Buena cosa, que alguien me pida una opinión sincera y luego me prohíba emitirla. Llego a la conclusión de que quien me pregunta solo lo hace por cumplir una formalidad. En realidad no le interesa mi criterio para nada. Quien hace la pregunta o quien manda a hacerlas se pretende sabedor de las respuestas. Pero necesita preguntarme de todas formas para quedar bien consigo mismo o quién sabe con quien más. Ya me consultó, ahora hará lo que bien le parezca.
    Eso parece correcto. Se suele llamar democracia socialista. Hay una ‘concesión’ a la voluntad participativa del pueblo, pero no una vía para la opinión espontánea y sincera, que abriría lógicamente el debate directo, y no importa si divergente. En tanto no haya debate político interno, en tanto no nos topemos a camisa quitada dentro de nuestro ámbito isleño para decirnos sin miedos y en la cara lo que debemos decirnos, no habrá sino ‘curitas de mercurocromo’ para la nación.
    Hay un caminar hacia los cambios, obviamente. ¿Pero nadie ha de preguntarnos qué cambios deseamos? ¿Somos tan incultos en materia política, somos acaso un pueblo niño que todavía no sabe caminar por sí solo ni decidir si es razonable la ‘infalible’ opinión de su dirigencia?
    Se nota que no se va a tratar ningun asunto cardinal de la política, se nota que no se va a cambiar ‘ todo lo que debe ser cambiado’. No habrá cambios de mentalidad- lo cual de cierto implicaría remover de su lugar a los que no admiten que tales cambios sucedan- sino apenas un cambio radical en el discurso político; pues eso si, nuestro discurso político, de un tiempo acá es como bandera que flamea oportunamente hacia donde la impulsan los tiempos.
    Digo ahora algunos los asuntos álgidos que nunca se han ventilado y ojalá un día se ventilasen:
    • El Mapa Económico de Cuba,(sistema de ingresos al PIB, monto de los ingresos,origen y distribución final; fluencia completa de nuestros dineros en todos estos años)
    • Monto y manejo histórico de la deuda externa( a qué cubano no le interesaría saber esto, tiene que ver directamente con la confianza en el Estado)
    • El manejo de la comunicación oficial ( según Marx nuestro deber como teóricos de la comunicación es desenmarañar los procesos de manipulación de la comunicación de la élite en el poder sobre las masas*. ¿Se nos informa, se nos orienta, se nos educa, o se nos manipula? Si el mensaje político-institucional revela un mundo irreal, manipulado y carente de autenticidad, carecería también de credibilidad)
    • Participación real de la sociedad en la toma de decisiones. (pasa por clarificar los puntos anteriores y averiguar si nuestra democracia ‘ representativa y participativa ’ no es un mero eufemismo, teniendo en cuenta el hecho evidente que, aunque elegimos nuestros propios representantes, estos no detentan poder real*.)

    Esa información es necesariamente secreta, me aclaró mi amigo, sin reflexionar. Sea secreta para los enemigos, dije; yo no soy el enemigo, sin embargo estoy en ascuas sobre lo que pasa en mi país, tengo que creer a pies juntillas lo que me digan, como un acto de fe religiosa. Fe ciega en la dirigencia política. No amigo, a mi, que conozco un poco las tentaciones humanas, me gustaría poder checar a quién me subordino. O que alguien que yo considere fiable lo hiciera, al menos.
    Solo unos pocos manejan la realidad de esas informaciones y en cuanto a la versión que me llega a mí, no tengo siquiera la posibilidad del contrachequeo, de poder verificar si es fidenigna. Nota que, si hubiera corrupción(caso hipotético) en la altas esferas del Estado, nunca se detectaría pues el secretismo y el hermetismo es propicio a ello, no solo sirve para ocultar información estratégica al enemigo imperialista, sino que puede ocultar y disimular malos manejos o grandes ‘meteduras de pata’ financieras aquí dentro…acerca de lo cual los que gobiernan debieran rendir cuentas a la opinión pública como cualquier simple mortal.
    Un día me quejé en voz audible, en púbico, mientras hacía una cola terrible para una gestión. Mi queja, ríspida( lo que dije fue más menos, «cuando alguien de arriba se acordará de los que abajo viven», mero desahogo de tanto jodido estrés) y dicha en voz moderada fue escuchada por alguien, que sin poder contenerse me espetó, óigame no hable así por que le puede costar caro. Asombrado, me di vuelta para saludar a mi amenazador. Era un hombre de mediana edad que me miraba con soberbia. ¿Con quién tengo el gusto? le pregunté calmado. Por toda respuesta el hombre extrajo un carné del MinInt y me lo puso entre los ojos. Por supuesto, callé absolutamente. No tenía motivos para dudar de su promesa: mis palabras podían costarme caro.
    En otra ocasión, mientras relataba en un grupo informal una anécdota sobre la indolencia y el maltrato en un profesional de la salud a un familiar mío (cosa para nada común, por suerte), alguien, que se identificó como funcionario del Partido me atajó con saña. Su dicho fue, ‘mas bien debieras callarte la boca y agradecer, por tener la salud de gratis. Volví a callar, absolutamente. El personaje continuó su discurso público haciendo un panegírico de todas nuestras gratuidades y una detracción, a seguidas, de los malagradecidos, que éramos algunos, según él. Tuve ganas de ripostarle, preguntándole quién carajos era ése quien me pagaba de su bolsillo ‘mis gratuidades’, para yo ir y agradecerle personalmente.!Debía ser alguien muy poderoso! ¿Tenía yo que asumir la salud gratis como misericordia de un Estado magnánimo o como derecho inalienable y bien ganado, por ser yo, pueblo, quien a fin de cuentas la financiaba con mi sudor, quien me había desangrado para obtenerla y mantenerla?Pero callé, absolutamente.
    Supuse que quien decía tales cosa era tan lerdo que no sabía lo que hablaba y menos sabía que usando ese discursillo falaz y manipulador, ni me educaba ni me convencería de callarme. ¿O tal vez creía tan estúpidos a sus oyentes como para poder impresionarlos con sus diatribas?
    Desde entonces trato, como precaución, de no expresar fuera de lugar mis opiniones. Por lo que veo tampoco interesa a nadie que las exprese en lugar alguno, pues aquí ya algunos(la elite que dicta las pautas) parecen tener la solución para todo; a otros no les interesa ninguna solución y los de más allá no creen que exista solución a nada. Decidí tragarme, de momento, mis criterios, quizá me sirvan de amarga píldora contra la frustración: ciertamente ser revolucionario en un país donde extrañamente casi no hay nada que ‘revolucionar’ o donde el proceso de hacer revolución esta controlado desde el poder sempiterno que lo incide todo (incluyendo lo que debo creer y pensar, o el cómo debo comportarme y expresarme para ser escuchado) es algo frustrante.
    Ciudad de Camaguey, 20 de Febrero 2015.
    * De acuerdo a Marx, las ideas que dominan en una determinada sociedad, son las ideas que impone la clase dominante, pensamiento que contribuiría a determinar la perspectiva marxista sobre la teoría de la comunicación como instrumento de la elite.N. del A.
    *No es una metáfora, ni una sedición decir que en Cuba el poder de facto lo ejerce el Partido. Que al tener un componente humano especialmente escogido en proceso de selección( no por azar o por petición propia, ni por identificación clara con la idea marxista) es de hecho una elite social. Esta elite, ante cuyo mandato se tienen que plegar todos en un ‘boca abajo todo el mundo’, según el dicho popular , no ha sido elegida nunca por nadie, por lo tanto su poder no proviene o se sustenta en la voluntad popular. Ni siquiera es un órgano mediador entre el poder establecido y las masas pues el Presidente del Consejo de Estado es a la vez primer secretario del Partido, o sea Juez y Parte. Eso anula la autenticidad y provecho de nuestro proceso de elecciones. Por eso es que casi nadie se sabe el nombre de aquellos por quienes votó. Fue solo cosa de tin marin de do pingué marcar el voto. Da igual el uno o el otro. Elegimos gente que no incidirá para nada en las decisiones sobre nuestro futuro como nación. Eso es trabajo del Partido ¿Cabe luego la palabra farsa electoral? N. del A.

  • el 22 diciembre, 2015 a las 6:15 pm
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    // Imprescindible para empezar //

    Imprescindible, entre los requerimientos para empezar, estaría definir ese “avance revolucionario” de que el autor se queja que le vayan en contra. ¿Hay que pensar que son las actividades referidas en la lista de interrogantes que incluye sobre sus oponentes?

    Si esas son las actividades que el autor defiende ¿quién puede decir que son lo que el País más necesita, o que mayormente necesita, y que son un denominado “avance revolucionario”, o parte de unos “lineamientos” emitidos por un organismo extraño, que el País necesite?

    No debemos, no podemos si verdaderamente buscamos lo mejor para nuestro País, tolerar la dictadura que padecemos y que nos ha hecho tando daño y sólo corregirla para que imponga –que es lo único que hace– algunos o muchos criterios que personalmete creemos correctos.

    **Tenemos que comenzar por establecer un gobierno legítimo en Cuba**, tenemos que comenzar a dar los pasos correctos y sin dudas posibles para ello.

  • el 22 diciembre, 2015 a las 5:59 pm
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    Nada Pedro, que toda Cuba los tiene identificados (yo siempre digo que descifrados), acabados de bajar de la Sierra ya muchos de los “revolucionarios” se dieron cuenta de la farsa de esa revolución, ¿cómo es que a los que nacimos después se nos va decir una cosa y después tener que vivir todo lo contrario como para no poderlos identificar?. Para los que se criaron en un hogar “contrarrevolucionario” los resultados no nos espantan, todo lo malo que oí decir de ese gobierno, y más, es todo lo malo que Ud acaba de mencionar ahora.

    Siento mucha pena por la decepción de los que les creyeron, esperaron más de medio siglo viendo como la cosa iba de mal en peor, como se iban perdiendo nuestros derechos, y como se hacían dueños de todo, y sin embargo seguían revolucionariamente apoyándolos, ¿cuándo se le permitió a un cubano después del ’59 publicar en el Granma un artículo como éste como para que ahora nos asombremos?, por tenerle miedo al término de no ser “contra” es que Cuba tiene hoy este gobierno que es contra-natura, contra-revolucionario y contra TODO lo que pueda ser bienestar para sus ciudadanos.

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