El mejor servicio al enemigo imperialista

Por Pedro Campos

Centro Habana.  Foto: Juan Suarez
Centro Habana. Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — La política hacia Cuba de los últimos gobiernos de EEUU, se ha manifestado en una doble dirección: por un lado, se ha caracterizado por mantener y arreciar las regulaciones del bloqueo que afectan directamente al gobierno cubano (financiamiento internacional, créditos, comercio y otros) y, por otro, han ido aflojando las restricciones más relacionadas con la población como el envío de remesas, la venta de alimentos y los viajes de los cubano-americanos a Cuba.

Los objetivos estratégicos de esta política son impedir el desarrollo de una sociedad socialista en este hemisferio, demostrando su inviabilidad económica, desacreditarla ante los pueblos del continente y mostrar, paralelamente, una “imagen humanitaria” hacia el pueblo cubano, que edulcore y compense el  histórico y criminal bloqueo económico, teniendo en cuenta, tanto los intereses de los votantes cubanos del exilio tradicional, como los de las posteriores oleadas de inmigrados.

El gobierno cubano, constantemente ha tratado de tergiversar esa estrategia, propalando el supuesto interés de EEUU en “crear condiciones para una intervención militar directa en Cuba, a fin de destruir el proceso revolucionario”.

Pero, hace muchos años, éste quedo estancado en un decadente capitalismo monopolista de estado, que concentró la propiedad aún más que el capitalismo clásico, solo que en manos de la entelequia burocrática denominada “estado”, mientras  las relaciones de producción no traspasaron el umbral de la explotación asalariada.

Lo que pudo ser y nunca fue socialismo, ni la sociedad con todos y para el bien de todos, se convirtió en un bodrio neoestalinista, burocrático, autoritario y contrarrevolucionario que el imperialismo y el gobierno “histórico”, por igual se empeñan en seguir llamando “socialismo”.

La propaganda sobre la supuesta invasión yanqui sirvió y sirve, esencialmente, para tratar de justificar la represión del pensamiento y el activismo diferentes, sean de centro, derecha o izquierda, acusarlos de responder a los propósitos imperialistas, presentar internacionalmente una imagen “revolucionaria” que concite solidaridad y para avalar el mantenimiento de una casta militar y de seguridad, encargada de sostener a la élite burocrática del gobierno-partido-estado y su corrupto-corruptor modelo económico.

Sin embargo, tal sofisma está en contradicción con las verdaderas intenciones de los gobiernos norteamericanos, pues en caso de tal intervención militar directa el “socialismo cubano” no  demostraría su inviabilidad, sino que sería “interrumpido-derrotado” por la agresión imperialista, no por sí mismo.

Contrasentido que sí parece satisfacer el sueño catastrofista de algunos gobernantes cubanos, que han demostrado preferir que la “revolución cubana” sea destruida por el imperialismo, antes que reconocer el fracaso de su “socialismo”, que achacan al bloqueo imperialista.

Pero en definitiva el único culpable del estancamiento del proceso revolucionario cubano en ese burdo capitalismo monopolista de estado, quien ha estado y está impidiendo el avance del socialismo, de la democratización de la sociedad, del ejercicio del poder por el pueblo y los trabajadores, del desarrollo de las formas de producción libremente asociadas, del cooperativismos, del trabajo libre individual, del desarrollo económico y del mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo es el propio gobierno/partido/estado, que lleva más de medio siglo en el poder insistiendo en su “socialismo estatal”,  un sin sentido demostrado y fracasado en todas partes.

Calle Trocadero.  Foto: Juan Suarez
Calle Trocadero. Foto: Juan Suarez

Y así, con su resistencia a avanzar en un proceso de democratización de la política y socialización de la economía, hacia el verdadero socialismo, tratando de maquillar con la “actualización” su fracasado y decadente “socialismo estatal”, el gobierno de los históricos está prestando una invalorable contribución a la estrategia política de su declarado enemigo.  No afirmo que haya sido su intención, pero sí lo que ha logrado.

Esta “rara” coincidencia se explica por la naturaleza anti-socialista que comparten el imperialismo y el modelo estado-céntrico de corte neoestalinista impuesto en Cuba.

Y como para que no queden dudas del buen servicio a la causa imperialista, la pomposa “actualización” emprende una limitada restauración del capitalismo privado de la cual espera “alimentarse” el gobierno junto al amplio comercio con el “enemigo” y sus inversiones –vía proyecto Mariel, maquiladoras, marinas, zonas residenciales para millonarios y campos de golf-, en busca de “agua y carbón” para su engendro estatalista en franca decadencia. Algo que parece imposible sin el levantamiento del bloqueo.

Como complemento, para estimular la tan deseada inversión extranjera, ahora el anteproyecto del código del trabajo que se pretende aprobar por la CTC y el parlamento, viene a garantizarle a los explotadores del trabajo asalariado, que los trabajadores cubanos serán los menos protegidos de este mundo ante sus desmanes.

Una estrategia “revolucionaria” digna del neoplattismo más abyecto y cínico: Piensen por un momento en que se hagan realidad tales proyectos. ¿Se imaginan un millón de turistas , negociantes y maleantes norteamericanos, muchos con sus yates  y cadillacs, paseándose por todo El Archipiélago, comprando mansiones, empresas, hoteles, restaurantes, centrales azucareros, jugando golf, tomando güisqui en cualquier esquina de La Habana, generando prostitución, drogas, juegos y todo tipo de corrupción? ¿Y qué sería eso sino una anexión real o virtual? ¿Para eso se hicimos esta revolución?

En buena lid,  la actualización serviría para avalar “que el camino más corto para llegar al capitalismo, sería el socialismo”, como expresó el defensor del neoliberalismo Carlos Alberto Montaner, quien ahora no disimula su entusiasmo con las privatizaciones que promueve la “actualización”. (Ver su reciente artículo “Los mitos y los dulces sueños”).

En fin que a EEUU poco le ha costado desarrollar su estrategia “cubana”, puesto que el mismo gobierno-partido-estado, se ha encargado de hacerle el trabajo y demostrar la inviabilidad de este “socialismo” que nunca ha sido, con sus políticas absurdas, dogmáticas, estado-céntricas, anti-económicas, antidemocráticas, represivas y anti-populares, en resumen antisocialistas,  que han llevado a descapitalizar y destruir la economía cubana, a degenerar valores sociales, a estancar el crecimiento de la población y a  promover la salida del país de talentos científicos, culturales, deportistas y otros.

Desde luego que EEUU se ha encargado de facilitar y ayudar al gobierno cubano en esa faena, con sus “amenazas”, sus presiones, su bloqueo, su ley de ajuste cubano y demostrando todo el tiempo ante el pueblo cubano sus “buenas intenciones de ayudarlo democráticamente”  a deshacerse del “gobierno socialista” que ha sumido La Isla en el actual desbarajuste: porquerías del impudor imperialista.

En definitiva,  el gobierno de EEUU debe agradecer a su par cubano, porque en Cuba  muchos no quieren oír hablar de socialismo; mientras que en América Latina, hace muchos años, los pueblos y gobiernos de la región decidieron no emprender aventuras como las cubanas y los que hablan de socialismo, tienen cuidado de tomar distancia de la forma en que se ensayó en Cuba. Y para otro día dejo los resultados del estimulo cubano a los movimientos extremistas y violentos en el continente.

Pero en el Imperio, unos no están dispuestos a levantar el bloqueo al gobierno, mientras los Castros aparezcan al frente del mismo o no se abran claras perspectivas de democratización, por los costos políticos que traería. Y otros lucen dispuestos a apoyar la limitada transición capitalista que conlleva la “actualización”, aunque se mantenga el sistema político autoritario, por simple utilitarismo mercantil o agradecimiento.

El pueblo cubano, el “convidado de piedra” en este abigarrado convite que lleva ya más de medio siglo, el que en definitiva ha tenido que soportar tantas arbitrariedades de ambos, sabrá sacar sus adecuadas conclusiones y, en algún momento, encaminar –soberanamente- sus propios derroteros.

Socialismo por la vida.
—–
Pedro Campos: [email protected]


5 thoughts on “El mejor servicio al enemigo imperialista

  • el 21 septiembre, 2013 a las 10:51 am
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    Siempre que leo a este cronista (¿le puedo llamar así?), me recuerda, por qué me fuí y no me arrepiento, pero ni un ápice…y le cito: “Pero en definitiva el único culpable del estancamiento del proceso revolucionario cubano en ese burdo capitalismo monopolista de estado, quien ha estado y está impidiendo el avance del socialismo, de la democratización de la sociedad, del ejercicio del poder por el pueblo y los trabajadores….” y bla bla bla …etc, etc etc….
    El mismo plañir de siempre…habrá quién crea estas cosas, cuando la realidad es bien otra…Cuba es una dictadura y totalitaria, y lo mismo es Catro I, que Castro II, y sus aparentes reformas, …si algo han demostrado, ambos, es que no quieren cambiar nada, y para muestra, un botón: (http://www.martinoticias.com/content/onu-cuba-informe-derechos-humanos-violaciones-libertad-de-expresion/27682.html) Para que aquellos que como el cronista, todavía creen en los peces de colores…

  • el 19 septiembre, 2013 a las 10:37 pm
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    Si vamos a ser francos, Si EEUU se hubiera propuesto destimbalar a Cuba, no hubiera podido escoger, ni mejor gobierno, ni mejor sistema que el que ha tenido los últimos 50 años. Ni al enemigo más acérrimo de los cubanos, se le hubiera ocurrido una polga peor que lo que los cubanos han tenido que dispararse. Con gobiernos como el de los Castro, no hace falta enemigos.

  • el 19 septiembre, 2013 a las 2:42 pm
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    Mi padrasto tiene una teoría interesante: a Cuba había que destruirla de alguna manera, y el medio que se utilizó para ello fue la revolución de Fidel Castro. ¿Quién necesitaba destruirla? Los grandes poderes económicos -lo que mi padrastro llama el Gobierno Invisible- de los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque económicamente Cuba era demasiado independiente e iba camino de serlo todavía más.

    Lo cierto es que, a pesar de toda la fanfarria gubernamental, hoy Cuba es mucho más dependiente de Estados Unidos que en 1958, para lo cual no hay necesidad ni de agregado militar ni de embajador yanki. Basta con el hecho de que la única solución para los problemas económicos de Cuba sea una masiva inversión estadounidense en la Isla.

    Ya han conseguido que la moneda nacional sea el dólar. Que buena parte de la población dependa de las remesas. Que los precios en las tiendas por divisa se equiparen a los precios de Estados Unidos. Que el hijo de Fidel Castro promueva los campos de golf, pasatiempo favorito de la clase alta estadounidense. Que se construyan marinas gigantescas, para yates que solo pueden venir del Norte. Que el sindicato responda a los intereses del Estado (recuérdese que el poder de los sindicatos cubanos antes de 1959 era uno de los impedimentos esgrimidos por las compañías norteamericanas para invertir en Cuba). Que el 25% de la población cubana de una forma u otra se sienta identificada con Estados Unidos a ser este país el que les diera “refugio”…

    Por suerte no vivimos en tiempos de Theodore Roosevelt ni los bolsillos del pueblo norteamericano están para andar jugando con fuego. Si no fuera así, la lucha tendría que ser por no convertirnos en otro Puerto Rico.

    En todo ello se abre un haz de esperanza: en medio de todo el cambalache entreguista que se nos viene encima, vía Díaz Canel, lopez Miera o quien sea, sería la única posibilidad que los cuatro de los Cinco que permancen presos en Estados Unidos regresen a Cuba y que nos devuelvan la base de Guantánamo. Queda por descontado que para entonces ya no abrá Bloqueo (sino choteo).

  • el 19 septiembre, 2013 a las 8:01 am
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    Pedro tiene toda la razon en este articulo y nada de esto es nuevo. mientras que en La Habana se llamaban a marchas del pueblo combatiente en la entrada a la base naval de guantanamo militares de ambos lados compartian su cafecito mañanero como buenos vecinos o las tropas cubanas protegian las refinerias de Cabinda de cualquier ataque rebelde. Es ademas interesante que muchos cubanos de a pie no reciban visas para ir de visita a USA mientras que casi todos los del gobierno y sus familias tienen garantizadas sus visas para ir a New York, miami o san Francisco cada vez que se les antoje visitar ua exposicion, reunion o conferencia, sin hablar de las visitas familiares.

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