Alegría entre los cubanos y eventuales peligros

Será necesario conjurar los peligros que puedan presentarse en el camino de convivencia emprendido por Raúl y Obama.

Por Pedro Campos

Los presidentes Obama y Castro realizando sus anuncios simultaneos el 17 de diciembre. Fotos. progresosemanal.us

HAVANA TIMES – El anuncio simultáneo de los Presidentes Raúl Castro y Barak Obama sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU y el regreso de los tres agente cubanos sentenciados en EEUU, generó gran ola de alegría en el pueblo cubano.

Casi todos los cubanos con los que he intercambiado criterios al respecto, se sienten muy esperanzados de que este acontecimiento genere un cambio definitivo en las complicadas relaciones entre ambos países hacia una era de cooperación y entendimiento y a la espera de que se refleje pronto en la situación interna de Cuba.

Incluso entre tradicionales oficialistas preocupados por segundas intenciones norteamericanas, predomina la satisfacción por el relajamiento de las tensiones de todo tipo que implica para la sociedad cubana en general. Algunos muestran escepticismo.

Es muy claro en el discurso de Obama que EEUU trata de influir en la situación cubana, solo que desde las posiciones del acercamiento. Pero no se trata de rechazar los ofrecimientos de EEUU por el simple hecho de oponerse a todo lo que venga del ¨imperialismo¨, sino de encontrar un nuevo modo de convivencia con el poderoso vecino al que nos ligan muchos lazos, donde el respeto a la soberanía nacional y popular y al derechos internacional permitan al mismo tiempo el intercambio económico, político y cultural beneficioso para el futuro de ambos pueblos.

A la sociedad post-capitalista, que algunos denominamos como socialista-democrática, no se llegará por imposición sino formando y desarrollando sus bases en el seno de la sociedad actual. En ese camino EEUU tiene mucho que aportar a Cuba y viceversa.

Está muy claro que las elites gobernantes en ambos países tratan de sacar provecho propio de este acercamiento; pero las sociedades, los pueblos y los trabajadores también pueden beneficiarse ampliamente. Este nuevo ambiente de distensión entre ambos gobiernos es indispensable para el desarrollo económico, político y social del pueblo cubano.

El miedo al nuevo relacionamiento, es una de las caras ocultas del viejo estalinismo.

Un proceso de democratización en Cuba, se ha explicado en anteriores artículos, conviene a los intereses del gobierno, de la oposición tradicional y de la amplia izquierda democrática. Este acontecimiento, constructivamente llevado por todas las partes, debería ser el inicio de ese necesario proceso.

El júbilo por el restablecimiento de relaciones diplomáticas ha sido tal que pretender hacer algo para echar atrás el camino de encuentro trazado por ambos Presidentes, podría provocar un gran rechazo por las muchas esperanzas depositadas por el pueblo cubano en todo lo bueno que pueda traer este acontecimiento. De hecho, una minoría que ya ha demostrado su oposición a este curso se está quedando aislada.

Y por eso mismo será necesario conjurar eventuales peligros que puedan presentarse en ese camino, provenientes de los sectores retrógrados y conservadores en ambos lados.

Hay personeros del exilio que han mostrado su descontento y han declarado que harán lo que esté a su alcance para obstaculizas las políticas del Presidente Obama. También algunos opositores internos han demostrado su rechazo. No se dan cuenta que corren en posiciones contrarias a los tiempos y que se están rezagando de los intereses mayoritarios del pueblo cubano.

Estar por la democracia implica estar a favor del pluralismo, la diversidad, el respeto a las posiciones diferentes, por la paz, la reconciliación, el diálogo y la concordia. Los que se están oponiendo a este camino que claramente será un proceso complejo pero necesario, no están demostrando su vocación republicana y pacífica y corren el riesgo de verse definitivamente auto-aislados del torrente democrático.

Particularmente en Cuba, es necesario estar atento a las acciones que puedan emprender grupos opuestos a este curso para entorpecerlo, tanto en la oposición tradicional como en el seno del gobierno-partido-estado cubano, los que pueden ¨hacerse el juego¨ entre ellos.

El conflicto entre Cuba y EEEUU ha sido un negocio con el que han estado lucrando y del cual se han estado alimentando muchos en la oposición y una gran cantidad de burócratas.

Podrán desaparecer fondos del presupuesto norteamericano para financiar grupos y posiciones que se opongan al nuevo rumbo, mientras que el gobierno cubano deberá reajustar sus esquemas militares y de seguridad de cara a la nueva realidad, movimientos necesarios además para la salud de las finanzas y el presupuesto estatales.

No serán pocos los que sientan nostalgia y quieran seguir viviendo del negocio jugoso de la confrontación.

El gobierno cubano no solo debe mostrar su disposición a la convivencia, si no también reaccionar clara y enérgicamente contra los funcionarios que generen acciones conflictivas que puedan comprometer ese futuro, de la misma forma que el gobierno norteamericanos deberá controlar a los grupos extremistas que intenten acciones para obstaculizarlo.

Paciencia deberán tener ambos gobiernos para soportar eventuales expresiones no complacientes de algunos ciudadanos y de la contraparte y para no confundir acciones o declaraciones de funcionarios intermedios o grupos de presión con las políticas oficiales de los gobiernos.

Serán necesarias otras medidas que vayan restableciendo la confianza perdida en tantos años de enfrentamiento multilateral.

Específicamente no se puede olvidar que en los momentos en que el gobierno de Clinton intentaba un acercamiento, los aviones del grupo hermanos al rescate continuaban acciones consideradas provocativas por el gobierno cubano que, a la postre, terminó derribándolos y echando por tierra los esfuerzos constructivos de aquella Administración.

Hay que estar alertas para evitar que situaciones similares puedan repetirse y defraudar, empañar o empeñar esas alegrías del pueblo cubano.

Esta oportunidad de paz y entendimiento no debería ser desaprovechada por ningún cubano interesado en la prosperidad y el bienestar de nuestro pueblo.


21 thoughts on “Alegría entre los cubanos y eventuales peligros

  • el 26 diciembre, 2014 a las 3:04 pm
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    Pero si tu gobierno me extorsiona y me consiodera ciudadano cubano, violando su propia constitución, haciéndome pagar 430 dólares por un pasaporte cubano, me tiene que permitir usar ese mismo pasaporte y esa misma condición.

    Y gracias por admitir que por hacer uso de los derechos inalienables de cualquier ciudadano, me pueden meter preso. Eso ayudará a los lectores a entender por qué, entre otras cosas, decimos que en Cuba hay una dictadura , no hay libertad de expresión y se violan los derechos humanos.

  • el 25 diciembre, 2014 a las 9:34 pm
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    Cuando vivía en Cuba, mira si las supe cantar, que perdí un trabajo por eso. Lo que está por ver es si el gobierno, aunque sea por verguenza, ( Artículo ampliamente deficitario en el gobierno cubano), deja que sus ciudadanos se expresen libremente, y no manda otra turba de fascinerosos a armar griterías o a repartir golpes.

    Y piensa primero antes de hablar, que estás dando una imagen bien deprimente (Aunque real), del gobierno: la de que tiene que encarcelar personas para que sus niños puedan comer compotas. Si sigo tu lógica tan torcida como siempre, debieron cambiar a Gross por leche.

  • el 24 diciembre, 2014 a las 6:21 pm
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    …..y como vas a ir …como ciudadano americano o cubano???…ahora si quieres ir a cantar verdades???….cuando vivias en cuba no sabias cantar ???…o ahora si puedes porque si te meten preso piensas que obama te puede canjear por compotas o algo asi???….

  • el 24 diciembre, 2014 a las 4:07 pm
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    ,…y tu hablando de “mendicantes”….que fuiste tu a hacer a los usa???….o me vas a decir que no fuiste a mendigar privilegios,prebendas y dolares que no supiste pelear en tu pais???….

  • el 24 diciembre, 2014 a las 11:47 am
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    Pues bien Marlén, ya vamos halando un poco más parejo, porque como bien reconoces, no has leído ninguna opinión mía escrita sobre el tema de Tian An Men, lo cual no significa que no tenga un punto de vista muy definido al respecto, que ya es otra historia. Lo he compartido con muchas personas a través de los años, según he ido ganando en conocimientos al respecto. Y conste que por nada del mundo se me ocurriría ensalzar las decisiones que condujeron a tan funesto desenlace. Todo lo contrario.

    Sucede, eso sí, que son muy pocos, contadísimos, los chinos que desean hurgar en ese pasado reciente, por múltiples razones, y yo no he venido a este país para enseñar a pensar a nadie, en primer lugar, por una cuestión de simple respeto en mi condición de extranjero. Pero si es de tu interés, podemos intercambiar cuando así lo desees.

    Por otro lado, sólo he tenido acceso a tus textos cuando los publicas en Cubaencuentro y otros foros, y en ellos nunca he chocado con pronunciamientos tuyos respecto a los asuntos que he mencionado, y que me parecen tan dignos de abordar como lo que sucedió en China en 1989.

    En lo tocante a nuestro país, siempre he tenido mis opiniones, que en esencia son las mismas que reflejo en mis comentarios en este foro. No las emito para complacer o quedar bien ante el Gobierno, pero tampoco para agradar a ningún grupo, tendencia o individuo. Digo lo que siento como un cubano más y ya. Si algún día ello me supone algún contratiempo, pues tendré que asumirlo. Eso es parte de vivir.

    Por último, no entiendo por qué te has molestado tanto por el señalamiento que hice a tu expresión del “arde Troya”. Nunca difamo de nadie, incluso de mis más agresivos contendientes en el debate. Sólo quise llamar la atención sobre un tono tuyo que, además de inusual en tus enfoques, me pareció que no venía al caso, cuando apenas estamos iniciando un proceso de cambios en el país. Un proceso que, como lo veo, requiere más de cabeza fría y búsqueda de puntos de encuentro que de exaltación. Así de sencillo.

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