¿Y la dieta? Gracias por preguntar

Por Aurelio Pedroso (Progreso Semanal)

Foto: ACN

HAVANA TIMES – Ramón “Mongo” García es un hombre de 70 años al que no le cabe un mal más en su ya deteriorada estructura. Desde las dificultades neurológicas a las que llama “problemas en la azotea”, hasta la punta del dedo gordo del pie, donde el llamado popularmente “comején” le come la uña día tras día.

“Me estoy suicidando a plazos”, me confiesa con ese humor que llevamos los cubanos hasta casi medio metro antes de llegar a la tumba.

Por mera burocracia o porque sencillamente no alcanza para todos, si usted tiene par de padecimientos que requieren de una alimentación especial, no puede adquirir dos dietas, sino una solamente. Basta media vez que sea un diabético tipo 2 o que sufra de una pancreatitis crónica para recibir solo una.

Y esto no es una decisión de última hora dada la actual situación. Persiste desde mucho antes del recrudecimiento de la crisis y de la aparición del maldito virus. Desde el 2008, para fijar una fecha orientadora.

Lo que se ha repetido hasta el cansancio, vivimos rodeados de mar y es un lujo o quimera comerse un pescado fresco, que es lo recomendado por los especialistas, porque intentar consumir queso blanco es una vaga ilusión como otro tanto ocurre con el pan integral o la dieta de leche descremada que no alcanza para un mes.

Por fortuna, no muchos inconvenientes relacionados con los medicamentos, salvo esas “tiritas” para controlar el azúcar en sangre o que desde el exterior una mano amiga o familiar le proporcione la pancreatina, que a falta de ella tenemos la papaína en la frutabomba, pero a qué precio una fruta que crece hasta en medio de un bulto de escombros.

“Yo le digo una cosa. Estoy dispuesto a resistir, pero dudo mucho que el páncreas lo haga, pues él está por allá abajo, como en un refugio y tal vez ni conozca cómo está la vida por fuera. Ojalá ni se entere. Sería como un pasaporte hacia arriba, de la mano de un buen ángel, o hacia abajo, a punta de tridente de un delegado de Satanás.”

Mongo García acude día por día a la cita televisiva con el doctor Durán. Ya ni le asusta la letal coincidencia de que casi todos los fallecidos por la Covid-19 padecían de diabetes mellitus. Su filosofía adquirida en viejas conflagraciones militares le brota espontánea:

-Vivo en pie de guerra. Sin que desde la retaguardia me lleguen mayores refuerzos.

Tiempos críticos para todos. En los diabéticos, multiplicar por dos o tres.

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