Welcome Uncle Sam

Por Martín Guevara*

Frente la nueva embajada estadounidense.  Foto: Juan Suárez
Frente la nueva embajada estadounidense. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Este lunes 20 de julio se abrieron las Embajadas de Cuba en Washington y la de Estados Unidos en La Habana.

Todo un hito.

Estos días está de moda Estados Unidos en Cuba y viceversa, y tal parece la nueva amistad indestructible, como lo fuera la URSS en su momento o Venezuela hace un poco menos.

Ciertamente es para alegrarse, aunque luego sorprende ver que todavía siguen detentando el poder los hermanos Castromasov, desafiando toda ley natural y biológica.

Ahí es donde uno se queda totalmente despistado, hasta que de repente se percata de lo que puede haber pasado.

En mi caso creo que debo haberme entretenido durante este tiempo demasiado en mis asuntos, y del mismo modo que no recuerdo quien es el ministro de Economía en Polonia o se me escabulle el nombre del jefe de ejército de Eslovaquia, acaso se me haya pasado también por alto la noticia de que Estados Unidos dejó de ser el imperio que acostumbraba ser y que ya convertido en un país socialista, ha concluido con éxito el desarme nuclear, condiciones sine qua non según Fidel Castromasov, para siquiera sentarse a hablar con lo que ellos denominaban su enemigo natural.

Y terminé de asegurarme de que eso debió haber ocurrido al margen de mi conocimiento, cuando también leí que Silvio Rodríguez,  principal valedor de Castromasov en la cultura de la Involución cubana, el hombre que festejaba la frase guevariana de hacer un polvorín en Latinoamérica contra Estados Unidos, “creando uno, dos, tres Viet Nam” va a festejar la tierna y mullida relación con recitales en Washington, cobrados, por supuesto, en moneda estadounidense cantante y sonante.

Fidel Castro hablando del monstruo imperialista.
Fidel Castro hablando del monstruo imperialista.

No es que no nos atrevamos a pensar que Guarapo puede haber cambiado por enésima vez de convicción, acorde a sus costumbres; nada de eso, lo conocemos muy bien.

Sino que la historia reciente de Cuba desborda de casos en que justamente, por pretender el más mínimo acercamiento al “Monstruo Imperialista”, los genízaros bajo su mando cometieron tal cantidad de tropelías, desde fusilamientos, pasando por ingentes cantidades de décadas de prisión, destierro de por vida, hasta humillaciones de todos los niveles, que resulta imposible imaginar otro escenario para ese restablecimiento del cariño vecinal, que no sea la profunda transformación de la sociedad estadounidense en un país comunista o en una república bolivariana.

En fin, si así ha ocurrido, lamento que EE.UU. haya decidido transformarse en comunista; me hubiese gustado más que mantuviera una democracia capitalista con un amplio espectro y profundo enraizamiento en el terreno de la seguridad social; sin embargo sí admito que festejo lo del desarme.

Solo siento cierto rubor por haberme enterado tan tarde y de esta manera tan poco científica.

Y aunque pensar que hoy la General Motors esté en manos del Estado socializador no me dé muy buena espina, ya que me gustaban aquellos cochazos preciosos que, de ser así, no volveré a ver jamás. Pienso que si al fin y al cabo, los amantes han decidido poner fin a tantos coitus interruptus en su tormentosa relación pasional, y mediante un cariño perdurable, llevarse bien como fraternos los gobiernos de Cuba y de EE.UU.; digo:

¡Bienvenida la flamante e indestructible amistad entre el Partido Comunista de Cuba y los hermanos Estados Socialistas Unidos de Norteamérica!
—–
(*) Visita la página de Martin Guevara.


28 thoughts on “Welcome Uncle Sam

  • el 3 septiembre, 2015 a las 11:37 am
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    Panfilo se convirtio en la prueba palpable de la represion y falta de libertad en Cuba. Cualquiera, borracho o no, puede desganitarse gritando Viva Fidel, pero solo un borracho deseperado se atreve a decir que no hay jama. No se haga el tonto Eduardo.

  • el 24 julio, 2015 a las 9:33 am
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    Jorge:

    Sabes que no estoy hablando por hablar. Hubo un momento en que apostaste por “no premiar a la dictadura”, y si somos honestos hay que reconocer que este proceso de reacercamiento entre EEUUy Cuba tiene algo de premio en su interior. Y creo que para las dos partes. Como que se huele, ¿no?

    Por mi parte, asumo que es preferible ser cínico que tonto. Y hoy el mundo ha cambiado demasiado como para seguir apegado a viejos moldes que todos sabemos – tanto los de la izquierda como los de la derecha – que no resolvieron los problemas, ni los resolverán. Eso lo sabe hoy hasta el gordito Kim Jong Ung, sólo que el susodicho no da pie con bola para arreglar el “manicomio”, como tú lo llamas.

    Tampoco pases por alto que los EEUU de ahora no son los de 1959. Hoy gobierna una administración que ha abjurado ante el mundo de las prácticas que acompañaron por demasiado tiempo a la Doctrina Monroe. Y si ellos se hacen ese harakiri ¿por que rechazarlos? ¿Dónde está la lógica del antiimperilaista ramplón, cuando hoy el mundo casi en pleno ensaya variantes del capitalismo? Como le puse de ejemplo a Martín, hasta el terco Mao Zedong tuvo que terminar por tender la mano al Tigre, y hoy su país tiene tanto de capitalista como cualquiera, aunque se pasen la vida tamizándolo por el colador autoritario.

    Y ya deja de tildarme de aniyanki, NO soy nada de eso. Un convencido antiimperialista sí, y en ese departamento parece que tu país va de capa caída. Por suerte.

    Ah, y si me pasa la “aplanadora” por encima, te dejo mi cadáver en herencia. Lo puedes usar como affiche.

  • el 24 julio, 2015 a las 9:09 am
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    Martín, gracias por la apreciación:

    Te habrás dado cuenta de que nunca he intentado condenarte, descalificarte, mucho menos ofenderte, incluso teniendo conceptos diametralmente opuestos a los tuyos en algún caso. En primer lugar, no es mi estilo, además de que siempre he percibido en HT un foro ideal para que de una vez los cubanos TODOS comencemos a aceptarnos mutuamente, más allá del muro político-ideológico que hoy nos separa. Ya habrás notado que es tarea harto difícil, pero siempre se necesita un primer paso. La catarsis.

    Yo entendí muy bien tus pegas a la actual celebración, y hasta comparto algo de tu reticencia. Mas sucede que la edad y lo que he aprendido de la Historia y del mundo, muy en especial de la visión “circular” que del mismo construyeron los antiguos filósofos chinos , me compelen con harta frecuencia a procurar extraer el jugo positivo de cada suceso, por muy desastroso que se presente el mismo a primera vista. Por eso te hice la enumeración de equivocaciones comunistas a través de los años, contrastándola con el resultado final, que para unos cuantos cubanos suena a redención con campanas al aire tras más de un siglo de espera.

    Y es que a mi juicio ningún desmán, exabrupto o descalabro de la etapa socialista cubana, de 1961 a la fecha, puede opacar el hecho de que todas las negociaciones que desembocaron en el 17-D – y las que restan aún hasta la normalización – conducen a EE.UU. a otorgar a una Cuba “roja” (y en consecuencia, enemiga por principio) el trato que por mucho tiempo la gran potencia negó, regateó o sólo deparó a medias a la Cuba republicana, que en teoría estaba más cercana a Washington en todos los aspectos. Esto, cuando menos, se me antoja pura ironía histórica, además de ser una lección para la política exterior de Washington.

    Es decir, haría falta una buena inmersión en la Historia para intentar dilucidar el porqué Washington hace con la Cuba declarada comunista lo que no facilitó con la quasi capitalista. Pero eso es tema para un post.

    Pasa también que tú conociste a Cuba ya metida de lleno en la construcción del socialismo, y por lógica tu “disco duro” esté repleto de esas imágenes en exclusiva, pero yo, aunque apenas viví un año y medio en el capitalismo pre 1959, sí crecí en una familia cubana pobre y de pocos intelectuales, pero en la cual se bebía la política nacional como el cafecito de cada mañana, en medio de tendencias tanto de izquierda como de derecha. Y fue en esos primero años, y al lado de mi abuelo conservador (además de muy conversador), que comencé a entender los prolegómenos y entresijos de nuestra república, a la que el vecino del Norte tanto le ha estado adeudando – y no me refiero a propiedades materiales – desde su misma fundación.

    De pagar esas viejas deudas se trata todo esto, Martín, y no a la Cuba socialista – aunque sea este Gobierno el que reciba los dividendos inmediatos -, sino a la Nación cubana, que está por encima de cualquier coyuntura, sostenida por sueños y aspiraciones todavía a medio moldear.

    Saludos

  • el 24 julio, 2015 a las 5:56 am
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    Es tentador buscar culpables, sobretodo para los que sufrieron y sufren las locuras revolucionarias, no obstante para buscar un culpable en un fenomeno donde confluyeron los conflictos de clases, el conflicto Norte-Sur, el conflicto Este-Oeste y los errores del pasado va a ser dificil; el hecho mismo de que ambas partes decidan dar un paso hacia el otro es que ambos reconocen que en parte los dos tienen argumentos y medios para sostener las posiciones que mantienen. La aceptacion de la culpa por parte de EUA terminaria en una frase de disculpa; pero la aceptacion de la culpa por parte de Cuba podria ser una factura bien alta y ahi es donde parece que radica la intransigencia del gobierno de Cuba durante todos estos anos. Y es que cuando se imita hay que tener mucho cuidado, los otros expropiaron principalmente a monarquias en declive; pero en Cuba se expropio a la primera potencia del mundo en todo su esplendor. Para decirlo de otra manera, el marcha atras de los otros fue facil, pero para Cuba es mas complicado.

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