Vivimos en un mundo sin ley ni orden

Por Elio Delgado Legón

Los presidentes Bashar al-Assad (Syria) y Raul Castro (Cuba). Foto: Cubadebate.cu

HAVANA TIMES — Con el título de Un mundo caótico sin ley ni orden, emití un comentario en enero de 2009 que fue publicado en varios medios de distintos países y en mi blog personal “Cuba para el Mundo”.

El tema principal  era una brutal agresión de Israel al pueblo palestino y la impunidad con que se cometen esos delitos, que constituyen crímenes de lesa humanidad. Lo que expresaba entonces mantiene su vigencia y se pueden agregar más hechos, que agravan la situación del mundo en que vivimos.

Comenzaba mi artículo de la siguiente forma:

Desde que en 1941 la Alemania nazi comenzó a invadir territorios ajenos sin tener que enfrentar más obstáculos que la resistencia de los pueblos agredidos, el mundo sabe lo que es vivir sin una ley internacional ni un orden establecido que ponga freno a los apetitos expansionistas, hegemonistas e imperialistas.

“Con la derrota de Alemania, al costo de decenas de millones de muertos y mutilados, principalmente de la Unión Soviética, el mundo comprendió la necesidad de establecer un orden y una autoridad para evitar que esos hechos se repitieran. Se creó la Organización de Naciones Unidas, con su Consejo de Seguridad y se han instrumentado leyes internacionales que deben ser respetadas.

“¿Quién no ha oído hablar del Derecho Internacional, del Derecho Internacional Humanitario o del Tribunal Internacional de La Haya?

“Sin embargo, ni las resoluciones de la Asamblea General de la ONU son de obligatorio cumplimiento ni las de su Consejo de Seguridad, cuando son aprobadas son cumplidas por los agresores.

“Ejemplos no faltan. Los Estados Unidos han invadido a decenas de países, masacrado a poblaciones enteras (como en Viet Nam o en Iraq) utilizado armas prohibidas, por lo que debieran haber sido juzgados; sin embargo, no ha pasado nada.

“Le han mentido al mundo para justificar sus crímenes; pero cuando las falsedades se descubren, nada sucede.”

Ahora podemos agregar los siguientes hechos: los crímenes cometidos por las tropas de ocupación en Afganistán, contra ese pueblo indefenso. Las torturas a que son sometidos los presos que han permanecido en cárceles, secretas o no, sin ninguna protección legal, ignorando que son seres humanos con derechos que deben ser respetados.

La situación creada en Libia para derrocar al gobierno legítimo de ese país, donde, primero, se organizaron grupos rebeldes para desestabilizar al país. Se entrenaron y se armaron desde el exterior. Después se acusó al gobierno de masacrar a la población civil y se engañó a todo el mundo, hasta al Consejo de Seguridad, para aprobar una resolución contra Libia.

Aunque la resolución no incluía bombardear a la población civil, la OTAN estuvo bombardeando, destruyendo y asesinando a civiles, hasta que lograron el objetivo de derrocar al líder libio Muammar el Kadaffi, quien fue asesinado impunemente.

Nadie sabe exactamente cuántos civiles fueron masacrados y cuántos tuvieron que huir hacia territorios vecinos, de un país que había logrado el más alto índice de desarrollo humano de toda África. Pero no era del agrado de Estados Unidos y otras potencias occidentales.

Más recientemente, han construido una situación similar en Siria, con el objetivo de aplicar la misma receta de Libia. Grupos armados en el exterior, han penetrado en el país y han cometido toda clase de crímenes y actos terroristas mientras una campaña mediática bien montada trata de inculpar al gobierno sirio de esos crímenes, para sacar del poder al gobierno del presidente Bachar al-Assad.

Al parecer, no importa cuántos inocentes mueran, si al fin se logra el objetivo de cambiar el régimen que no es del agrado de occidente.

Mi comentario del 2009, que cada día tiene más vigencia, terminaba diciendo:

“Entonces, ¿para qué sirve la ONU, su Consejo de Seguridad, el Tribunal de La Haya, el Derecho Internacional Humanitario y todos los documentos aprobados, que se supone son de obligatorio cumplimiento?

“El mundo no puede continuar por ese camino que conduce al abismo. Es necesario democratizar la ONU y su Consejo de Seguridad, y aplicar las leyes establecidas para castigar a los malhechores, quienes amparados en su poderío nuclear se creen inmunes e infligen sufrimientos a pueblos indefensos, cuyos derechos son violados, sin que pase nada.

“La humanidad no puede vivir en un mundo caótico sin ley ni orden.”

 

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