Violencia y reformismos en el pasado y presente de Cuba

Por Repatriado

Foto: Adriana Lema

HAVANA TIMES – Si hacemos un paralelismo entre la atmósfera finisecular del XIX, la Cuba del final de la dictadura batistiana y nuestra actual situación, encontraremos similitudes.

En los tres casos la Isla padecía un poder tiránico que le coartaba su libertad política y económica, más interesado en exprimir las riquezas para mantener su estatus que en fomentar el desarrollo.

También había indicios firmes de que el poder estaba en su peligrosa hora crepuscular, afincado ya sobre la fuerza represiva y el control social de modo absoluto, sin nada nuevo que ofrecer como no fuese su propia desaparición.

En los tres casos el poder quedó desfasado por la propia evolución humana, mostrando su absolutismo y su obcecación descarnada.

Algunos hombres en el XIX eligieron la lucha armada contra el opresor y se la impusieron al resto del país, eso costó una devastación horrible y la infinitamente más horrible muerte de cientos de miles de hombres, cientos de miles, no importa su nacionalidad. ¿Hubiese sido mejor esperar que con el obvio declive español, la presión política interna y la del imperialismo estadounidense naciente hubiesen evolucionado las cosas a mejor? No lo sé ni lo sabremos ya.

Batista (izq) con Richard Nixon en 1954, dos años después del golpe de estado.

Otros hombres en los 50 eligieron el mismo camino contra Batista e impusieron al resto una lucha armada que avivó la violencia represiva de la dictadura y causó miles de muertos en una guerra civil donde hicieron atrocidades ambas partes. ¿Hubiese sido mejor esperar y apoyar los cambios reformistas que ya se cocinaban en la política nacional y presionar de modo no violento, permitiendo, por ejemplo, que se realizasen las elecciones de 1958? No lo sé ni lo sabremos ya.

Hoy muchos acusan a los cubanos de tener el gobierno que merecen por que no nos lanzamos a derrocarlo “revolucionariamente”. Los que así opinan no entienden el grado de control mental ni las sutilezas y extensiones de esa opresión ladina, pero férrea que ha infiltrado el alma de los cubanos. No entienden el acefalismo civil, la inoperancia y despolitización extrema de la población.

Lo que especialmente no comprenden los que así opinan es que la violencia no es una opción tentadora, muy pocos gobiernos engendrados desde la violencia han sido benéficos una vez en el poder, mientras que siempre han costado vidas y dolores.

Tampoco es una opción el reformismo estatista, que no es un paso adelante sino un ajuste en horizontal, ese que busca transformaciones que mejoren el transporte urbano o que agilicen el sistema de distribución agrícola. Centrarse en esas pequeñas batallas es un modo de aceptación tácita del estado actual. Una dictadura con agros mejor abastecidos y guaguas por miles sigue siendo una dictadura.

Fidel Castro. Foto de archivo: rt.com

Hace poco supimos que la agricultura cubana produce anualmente 455 millones de CUC, de esos se pierden 165 millones en la maraña burocrática. Una reforma horizontal aspiraría a disminuir las pérdidas burocráticas, pero aun así esa agricultura seguiría produciendo 455 millones de CUC que divididos entre 10 millones de población nos daría 45,5 CUC anuales de venta agropecuaria a cada cubano, sería al mes 3,80 CUC para cada cubano. Con 3,80 cuc= 91 CUP equitativamente distribuidos viviríamos con 1 libra de bistec de cerdo, 3 mazos de habichuelas y medio melón mensuales, eso es lo que nos ofrece la dictadura después de 60 años en el poder y suponiendo que logren hacer perfecta su burocracia.

Me interesa el reformismo que pide un cambio constitucional facilitando abrir el debate sobre el sistema, me interesa un reformismo que pida cambios electorales desde la premisa de eliminar el antinatural unipartidismo, me interesa un reformismo que demande una liberalización de la economía, me interesa un reformismo que se interese por los individuos más que por la soberanía, por la dignidad de las familias más que por la dignidad nacional.

No caigamos en la trampa del reformismo maquillador, ese que pretende cambiar mucho para no cambiar nada, el debate en Cuba no ha de ser sobre acomodaciones dentro de la tiranía, ha de ser sobre la verdadera libertad de un espacio civil desde donde construir nuestro país, pues nunca lo olvidemos, es nuestro país, nuestro.

 


One thought on “Violencia y reformismos en el pasado y presente de Cuba

  • el 10 diciembre, 2017 a las 9:38 pm
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    Muy bueno.

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