Viñales… ¿Cuba?

Por Peregrino Pérez

Un día en Viñales

HAVANA TIMES – Hace unos días tuve la fortuna de visitar ese lugar paradisiaco llamado Viñales, ubicado en el occidente de la Isla y rodeado de paisajes espectaculares. Sus mogotes, cuevas, vegas de tabaco y la candidez de sus habitantes, han hecho de él uno de los sitios más visitados por el turismo internacional.

Para los cubanos como yo, hijos del período especial, visitarlo es una quimera, así que esa experiencia dejó una profunda huella que quisiera compartir con los lectores.

Mientras me trasladaba hacia allá, me cautivó el verdor del paisaje, la casi ausencia de marabú, esa planta que invade cada vez más los campos cubanos, de la misma forma que la decadencia se apodera de nuestras ciudades.

El pueblo es realmente pequeño, con unas pocas calles que se pueden recorrer en poco tiempo, pero se disfruta mucho. Cuando uno llega allí siente una sensación de progreso, algo tan añorado por el sufrido pueblo cubano.

En Viñales casi todas las viviendas se han convertido en casas de renta para el turismo internacional. Y lo digo literalmente: hasta apartamentos de edificios tan poco atractivos al estilo realismo-socialista, son rentados por los visitantes foráneos. No he visto tal cosa en ninguna otra parte del país. En Viñales vi pocas casas en mal estado, derruidas y sin pintar, todo lo contrario, los inmuebles están bien conservados, con colores vivos y tropicales que se complementan muy bien con el paisaje del lugar.

Se han restaurado las viviendas respetando la arquitectura, mérito de las autoridades de Patrimonio; los techos, antes de madera, ahora son sustituidos por hormigón, son techos a dos aguas (todo un reto con técnicas tan rudimentarias, todavía a un nivel muy subdesarrollado y artesanal), cubiertos con tejas criollas. Apenas se ha alterado la estética del sitio, se ha preservado a través del tiempo, logrando resistir al caos constructivo que caracteriza al resto del país.

Además, la calle central está muy animada, pues en los portales se han instalado bares y cafés que le dan un aire muy particular como de una animada vida moderna y citadina. La misma arquitectura contribuye a ese fenómeno. Al constituirse casi en su totalidad de casas, cuentan con amplios portales, pero también se debe a una gestión muy inteligente del Gobierno local.

En Cienfuegos, donde nací y vivo, el Conservador de la Ciudad nunca hubiese permitido una apertura de ese tipo, y el resultado es un lugar sin vida en las noches y tremendamente aburrido.

En fin, el impacto de Viñales es tal que sientes que no estás en Cuba. Te encuentras personas de cualquier parte del mundo, se respira alegría en vez de resignación, las construcciones avanzan a pasos acelerados. El servicio es extremadamente bueno comparado con otros lugares dentro del territorio nacional, los precios también son extraordinarios, más bien “dan fiebre” cuando te traen la cuenta.

Un sueldo mensual no alcanza para pagar una comida de dos personas. Pero pensar que los precios elevados son el problema sería mirarlo desde el ángulo errado: es la precariedad de los salarios que algunos acertadamente llaman estipendio, lo que hace inalcanzables esos servicios para los cubanos de a pie.

También hay puestos gastronómicos estatales, ciertamente menos caros, pero igual de inaccesibles. Donde sí existe una diferencia abismal es en cuanto a la calidad del servicio, oferta, decoración y originalidad de los muebles e inmuebles.

Mencionar eso es llover sobre mojado. El complejo entramado burocrático es incapaz de mantener una oferta de calidad y a la vez brindar ingresos atractivos que capten lo mejor de ese cubano ingenioso.

Cuántas pruebas más hacen falta para que los decidores entiendan que esos pequeños negocios deben ser privados en pro de ser funcionales. 

Creo que el único sabor amargo fue la actitud del nuevo rico cubano, arrogante, especulador, con un gusto horrible en cuanto a música y moda, mucho bling bling… Se pasean pavoneándose con sus carros modernos, es una lástima que esa prosperidad no se haya traducido en praxis más altruistas y filantrópicas como era bastante usual entre las élites de antaño. Ese nuevo cubano es un triunfador y quiere gritarlo a los cuatro vientos, sus joyas tienen que ser tan gruesas y brillantes que opaquen hasta el Sol.

Viñales es un oasis dentro del desolador panorama cubano, ojalá este ejemplo se replique, pero no parece que vaya a suceder a corto plazo.

No todas las regiones del país cuentan con la suerte de una amplia afluencia de turismo internacional, que asegure un nicho de mercado capaz de hacer florecer este tipo de empresas. Mucho menos con autoridades que entiendan mínimamente las leyes del mercado y tomen medidas adecuadas para que la prosperidad deje de ser una fantasía. Pues, como dice un viejo proverbio guajiro: “Bastante ayuda el que no estorba”.

 


3 thoughts on “Viñales… ¿Cuba?

  • el 7 marzo, 2018 a las 2:11 pm
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    Seguramente todo no era tan gris con pespuntes negros en el pasado, como ahora no es el rosa que nos pintan… La memoria puede ser muy relativa (y selectiva). Pero lo importante es que no nos escatimen el presente.

  • el 6 marzo, 2018 a las 2:19 pm
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    ¿cuáles eran las élites ricas y altruistas y filantrópicas de antaño, los Julio Lobo y compañía? ¿Los terratenientes que arrendaban a aparceros muertos de hambre, los empresarios que reprimían las huelgas a despidos y tiros?

  • el 4 marzo, 2018 a las 5:30 am
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    hace 8 años pasé una semana en un hotel en viñales y me aburrí terriblemente, era un todo incluido, ja, el menu el mismo todos los dias a escoger entre 3 platos, la piscina sucia, y la naturaleza preciosa pero lo ves todo en un día, el pueblo uno más de los miles de pueblos iguales que hay en el campo cubano solo q con mas casas de alquiler.

    Parece q eso ha cambiado algo y me alegro mucho por los viñaleños o como se diga, hagan dinero mientras puedan que en cualquier momento se inventan alguna ley para ustedes y los mudan a todos y llenan el pueblo de militantes destacados.

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