Una lección política de la olimpiada brasileña

Vicente Morín Aguado

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff

HAVANA TIMES — Una amiga, triste ante la definitiva deposición de Dilma Rousseff, terminó clamando que “lástima, después de tanto esfuerzo, le quitaron hasta el honor de inaugurar las olimpiadas, ella se lo merecía.”

Es duro ser juez, sobre todo, desde Cuba, donde la información disponible a través de los medios oficiales —única amplia y fácil de obtener— es tan parcializada. Salta a la vista que un proceso así fue posible debido a evidentes errores de la mandataria, asunto que motivará algunos párrafos de este comentario, pero comenzamos por las Olimpiadas.

Predominan ampliamente las opiniones favorables al excelente desempeño de los Juegos de Río de Janeiro, ahora culminando con la loable presentación paralímpica. La gesta carioca ha pasado por tres administraciones: Lula, Dilma —finalmente desalojada del Planalto— y terminará bajo el presidente impuesto por decisión parlamentaria, Michel Temer.

A las claras, una conclusión inicial es que no resultó imprescindible ninguna de las personalidades mencionadas si de ejecutar el complejo programa deportivo se trata. Lo esencial fue crear un sistema administrativo responsable, eficiente, comprometido con su país, sin importar los matices políticos por diversos, opuestos inclusive, que se manifiestan en una sociedad plural.

Brasil demostró madurez en el desempeño de sus instituciones estatales, acompañadas por el sistema empresarial, público y privado, capaz de garantizar el evento humano internacional de mayor concurrencia dentro de la globalizada sociedad actual.

Considerando esas instituciones, resalta que las dos cámaras del parlamento nacional continuaron el proceso legal contra la mandataria, sin afectar por ello el complejo cronograma olímpico.

Desde La Habana es sintomático que la prensa nacional coincide en calificar la impugnación contra Dilma como “golpe de estado parlamentario”, reiterando su “inocencia”. Lo curioso de la acostumbrada fraseología revolucionaria es la falta de detalles sobre los cargos contra la exmandataria, junto a sus contra argumentos. Algo se sabe acerca del uso indebido del presupuesto estatal, sin la debida autorización de los diputados, pero no es objeto de este comentario.

La primera mujer presidenta del gigante sudamericano, heredera política de Lula da Silva, reitera su inocencia, en tanto señala que la destitución es contraria a un principio democrático básico, ella fue electa por el pueblo en votación directa.

Basta remarcar que los parlamentarios, ambas cámaras, también fueron votados pública, secreta y directamente por ese mismo pueblo. Actuando según las leyes, igualmente refrendadas popularmente, decidieron por amplia mayoría aplicarle el célebre impeachment anglosajón.

Es de superficiales pretender que nada sólido había en las acusaciones contra Dilma, ella gobernaba a conciencia agrega de contar con una mayoría de diputados en su contra, además del presunto sucesor, declarado enemigo, paradójicamente escogido por la Rousseff y su partido en la fórmula electoral que la llevó a un segundo mandato.

Las Olimpiadas terminarán (debe ser terminaron) satisfactoriamente, Brasil seguirá su rumbo de potencia en ascenso; hasta los médicos cubanos, miles allí, cumplirán los contratos establecidos, según dicta la racionalidad del asunto.

¿Inocente Dilma? Volviendo a la cultura anglosajona, de cuyo sistema político legal se ha copiado la práctica del posible desalojo presidencial, porque los funcionarios públicos no son otra cosa que ciudadanos obligados a prestar servicio, señalo una frase definitoria, el fallo judicial no habla de “inocencia”, solamente define, en término jurídicos, Guilty, not guilty, es decir, culpable, no culpable.

En cuanto a los honores olímpicos, vale la sentencia del apóstol de nuestras libertades, José Martí: Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.

Vicente Morín Aguado: [email protected]


6 thoughts on “Una lección política de la olimpiada brasileña

  • el 24 septiembre, 2016 a las 1:34 pm
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    ¿Donde estaba ese pueblo que se dice ahora a Dilma en los días anteriores a la decisión en el senado? No hablo de los dirigentes del PT porque esos solo tienen cabeza para la LavaJato

  • el 23 septiembre, 2016 a las 1:08 am
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    O lo contrario, don Darío…o lo contrario…

  • el 22 septiembre, 2016 a las 7:56 am
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    Ante todo,para comenzar y terminar….Si el PT no pacta con el Partido de Temer…..no hubiera tenido mayoria……punto.!!

  • el 20 septiembre, 2016 a las 2:28 pm
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    Bien Vicente, sólo aclarar que no sólo los diputados son electos por el voto popular. También el vicepresidente Temer fue electo con la misma cantidad de votos que Dilma, así que no está bien utilizada la frase “el presidente impuesto por decisión parlamentaria”.

    Seguramente los medios de propaganda en la isla no han informado que el mentor de Dilma, Lula Da Silva, acaba de ser formalmente acusado por la justicia como jefe de la trama corrupta en Petrobras donde, que casualidad, también Dilma fue su presidenta.

    Ya la extrema izquierda comienza a lanzar la matriz de opinión que contra Lula, Cristina y Maduro el imperio esta aplicando un nuevo plan condor. Si que son caraduras esta banda de ladrones del siglo 21.

  • el 20 septiembre, 2016 a las 11:07 am
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    Hola Vicente, algo en lo que coincido de tu articulo es la parcializacion de la informacion en Cuba. Ahora te digo algo,tu articulo no deja de estar parcializado tambien. Te explico, no soy experto en politica ok, Dilma metio la pata y en esa condicion le aplicaron la ley, eso es ok, pero seria interesante saber algo de sus jueces, sabias que los diputados, senadores y todas las andadas de politicos del campo brasileno son llamados CORONELES, al mismo estilo de la novelitas que se ven en Cuba, sabias que un numero importante de estos politicos estan siendo investigados por corrupcion, sabias que en los indices de distribucion de las riquesas, Brasil ocupa un deshonroso demoniaco lugar.
    Sabias que a Dilma la juzga, la condena y ejecuta la condena el mismo VERDUGO, ok, tu articulo lo omite y te iguala al Gramma, pero en la otra acera.
    Cuando se oye hablar de doble moral, deslealtad, mezquindad, corrupcion, golpes bajos, suciedad y todos eso sustantivos y adjetivos, entonces estamos hablando de politica, no de servir al pueblos como tu mencionas en tu escrito.
    Dilma estaba jugando a la politica y la toco a ella. Yo siento mucha pena por ella y tambien por la humanidad.

  • el 20 septiembre, 2016 a las 9:07 am
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    Excelente análisis Vicente.Sobre todo por la parcialidad de la prensa cubana que desinforma a los ciudadanos. Insisto, en que esa parcialidad monopólica embrutece a los ciudadanos y la muestra es la “plañidera” observación de tu amiga. No tiene información para analizar ni las responsabilidades de la ex presidenta, ni tampoco que las instituciones en Brasil públicas y privadas funcionan al margen de las prioridades del ejecutivo felizmente.
    El vacío de información y análisis de las instituciones y derechos en la prensa cubana oficial, siembra la incomprensión y reduce las capacidades de análisis. El análisis se reduce a los “sentimientos”, un infantilismo que se paga bien caro por los mismos ciudadanos.

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