Una gota más en el vaso casi lleno

Foto: Juan Suárez

Por Ronal Quiñones

HAVANA TIMES – En unos días está prevista una jornada de protestas en Cuba que podría ser histórica como la del pasado 11 de julio, aunque no sean tan masivas e impactantes.

Varias organizaciones antirégimen dentro de la Isla decidieron acogerse al principio constitucional del derecho a la protesta para solicitar permisos y manifestarse en diferentes puntos del país.

Como era de esperar, al anunciarse, enseguida se movilizaron las autoridades, y lo primero que hicieron fue convocar para un Día de la Defensa en esa misma fecha, el 20 de noviembre.

Vale explicar que dicha actividad se hace todos los años, pero desde el inicio de la pandemia no se organizaba, como es lógico. Sin embargo, no es usual en esta época del año, cuando por lo común se realizan los ejercicios Meteoro, concebidos para evaluar la preparación ante huracanes y casos de desastre.

En el caso del Día de la Defensa, como su nombre lo indica, es básicamente un ejercicio militar, e implica a todos los mandos profesionales de las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y sus similares, además de los miembros de la reserva, que es buena parte de la población económicamente activa.

El hecho de convocarlo para esa jornada era una señal clara de amedrentamiento, pues mientras unos piensan salir a las calles vestidos de blanco en son de paz, otros estarán portando armas en las avenidas, lo cual es tan poco común en este país como una tienda sin cola.

Atinadamente, los organizadores de la protesta decidieron evitar la confrontación y adelantar la fecha para el día 15, pero de todas maneras será bien difícil que logren una convocatoria importante.

Desde ya, los líderes sufren el acoso constante de las autoridades, tanto de manera privada como pública. Lo primero lo han denunciado cuando han podido en sus redes sociales, donde hablan de presiones de todo tipo, tanto a ellos como a sus familiares, amenazas de juicio y bloqueo de sus comunicaciones.

Lo segundo, lo ha visto toda Cuba con la campaña de descrédito en los medios de comunicación, principalmente el Noticiero Nacional de Televisión, que sigue siendo la gran tribuna de la propaganda castrista, y no deja de ser efectiva en buena parte de la población que no tiene acceso regular a Internet.

Todo esto se veía venir desde el momento que se anuncian las intenciones de manifestarse, pero era inevitable. Como debe ser, los protestantes quieren hacerlo todo con apego a la Ley, para que no haya justificación hacia la violencia.

Sin embargo, el Ministerio de Justicia alegó que se trata de una manifestación orquestada desde Estados Unidos y con el fin de acabar con el proyecto socialista, algo que veta la Constitución en su primer artículo, al decir que este modelo es irrevocable.

Si eso es así, entonces no se puede protestar. No ahora, NUNCA. Al final cualquier protesta en Cuba pasa por exigir los derechos fundamentales, y siempre el Gobierno dirá que “El Imperio” está detrás.

Siguiendo está lógica, está por gusto el acápite 61, en el que se establecen los derechos de reunión, manifestación y asociación, siempre con respeto al orden público y sin violar la ley establecida.

Aunque las máximas autoridades de Cuba han estado en los últimos meses visitando lugares álgidos, de esos que han preferido mirar de soslayo por décadas, y desde donde nacieron precisamente varios focos especialmente violentos del 11 de julio, tienen un miedo terrible de que se repita algo siquiera similar.

Por eso no creo que ahora lleguen a tomar las calles como ocurrió en aquel momento. Quien ha recorrido parte de La Habana durante este tiempo después de las seis de la tarde habrá visto el impresionante despliegue policial en las principales avenidas.

Esto es sin tener la amenaza de una protesta, imagínense estando avisados. Sencillamente, no los dejarán moverse.

Ahora bien, ¿eso significa echarse atrás? Para nada. Si de algo sirve este conato de civismo es para demostrar que al régimen no le importa nada, y la mejor manera de hacerlo es así, intentando por los carriles establecidos para que el mundo vea que todo es una farsa y que la Constitución no reconoce en la práctica los derechos fundamentales.

Es la manera de que todo el planeta vea que haciendo las cosas como deben hacerse en cualquier lugar medianamente normal no se llega a nada contra un Estado totalitario que hace la Ley y también la trampa.

Será otra gota que ya casi desborda el vaso de la paciencia del resto de los gobiernos democráticos, a los cuales el pueblo cubano les pide más acción, más presión internacional, más desdén hacia la dictadura.

Los únicos que pueden evitar que el desenlace sea violento son los demás países, que deben aislar a esta dirigencia hasta que al menos no se convoque a un plebiscito y sea el pueblo cubano, de manera directa y secreta, quien decida si quiere seguir con este sistema o probar algo diferente.

Cuando Cuba deje de ser invitada a los principales foros internacionales, porque su Gobierno no representa a la mayoría, entonces tendrán que aceptar la vía democrática, como se ha hecho tantas y tantas veces en todo el mundo, con dictaduras incluso más sangrientas.

Cuando no les quieran estrechar las manos a nuestros dirigentes, cuando las puertas que toquen estén cerradas, cuando realmente sientan el desdén en su propio cuerpo, entonces no tendrán más remedio que escuchar de verdad a sus ciudadanos, esos que salieron gritando ¡Libertad! y no pan.

Lea más desde Cuba aquí en Havana Times.


One thought on “Una gota más en el vaso casi lleno

  • el 29 octubre, 2021 a las 11:16 pm
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    Aislar internacionalmente al gobierno es una opción, pero hay muchos países que no lo harán, para empezar España, que tiene muchas inversiones en hoteles. Canadá también se está llevando su pastel con el niquel, otros son de su cuerda política, como México. El futuro es gris, el cambio creo que llegará desde arriba, como mismo ocurrió en los países socialista, pero eso será cuando muera Raúl y no esté Diaz-Canel, que es un títere, será con el próximo presidente. Otra opción es una huelga nacional, y que todo el mundo salga y se siente en el contén frente a su casa, pero eso está muy lejos de suceder porque han lavado muchos cerebros.

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